UN ALERTA EN EL DIAGNÓSTICO

UN ALERTA EN EL DIAGNÓSTICO  

Romulo Lander [Caracas, 2016]  

El nuevo Manual de Diagnóstico Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana [APA] el DSM-5, el cual ha sido diseñado unilateralmente, por un equipo de Psiquiatras americanos, ha encontrado <una oposición> muy clara y fuerte en las distintas organizaciones de Salud mental de todo el mundo.

El nuevo DSM-5 propone un nuevo criterio de salud mental que es dañino para la sociedad. Dos cosas sobresalen en el diseño de este nuevo Manual: (a) Ha sido diseñado bajo criterios no-científicos y sospechosos de tener un interés externo a la ciencia, además bajo los auspicios económicos de la industria farmacéutica internacional. (b) La industria farmacéutica hizo firmar a los psiquiatras participantes ‘compromiso de confidencialidad’ que les impide dar declaraciones y explicar sus criterios y sus procederes. Ambas cosas son contrarios con el espíritu de la ciencia. Más bien corresponden con prácticas comerciales viciosas y planificación deshonesta.

En Septiembre del año 2013 cuando fue lanzado al público este nuevo Manual de Diagnóstico DSM-5, el Instituto Nacional de Salud Mental de USA el NIMH, anunció que oficialmente abandona el apoyo y el uso de la clasificación de enfermedades que aparece en el citado Manual DSM-5 y advierte a todos de sus peligros. También anunció que abandona la clasificación que determina cientos de patologías mentales definidas con criterios no-científicos y extrañamente muy acordes a las necesidades de la industria farmacéutica. Así pues el NIMH Instituto Nacional de Salud Mental, la agencia de investigación biomédica dependiente del gobierno de USA y considerada la mayor proveedora de fondos de investigación en Salud Mental de todo el mundo, anuncia oficialmente que dejará de hacer uso de la clasificación de enfermedades que aparece en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM por considerarlo carente de validez científica.

Según declaraciones del NIMH el contenido del DSM-5 no se sometió a control externo. Encuentran que se ha introducido un cambio en el concepto de enfermedad lo que hace que no haya fronteras definidas entre lo normal y lo patológico. Además reduce el número de indicadores para la evaluación. Aumenta las nuevas patologías dando origen a un exceso de diagnósticos: sobre-diagnosis. En definitiva hace patológica la simple existencia, la vida.

El Manual sigue ampliando la lista de trastornos mentales hechos a la medida de los intereses de la industria farmacéutica. Ya en 1980 ya se habían añadido 112 nuevos trastornos mentales a la edición del DSM-3. En 1987 en la tercera edición revisada el DSM-3R y en 1994 en la cuarta edición el DSM-4 aparecieron otros 58 trastornos más. El trastorno de ansiedad social, llamado primero: fobia social, fue uno de los siete nuevos trastornos de ansiedad creados en 1980. Para la década de 1990, los expertos lo llamaban <el trastorno del decenio> e insistieron que hasta uno de cada cinco estadounidenses lo padecía. Isaac Marks un renombrado experto en miedos y pánicos, radicado en Londres, fue quien en el decenio de 1960, reconoció la ansiedad social, opuso gran resistencia a su inclusión en el DSM-3 como categoría particular de enfermedad incluida en la lista de comportamientos asociados con este problema.

En 1987 se le añade la <aversión a hablar en público> lo que lo hace aún más peligroso, al incluir prácticamente a todo el mundo. Para 2008 en USA casi la mitad de los habitantes se consideran clínicamente enfermos al padecer de algún cuadro mental y casi la cuarta parte de la población [67,5 millones de personas] ha tomado antidepresivos. Se prescribían ya entonces 200 millones de recetas anuales para tratar la depresión y la ansiedad.

Los diagnósticos correspondientes al trastorno bipolar aumentaron en 4.000 % dando origen a una excesiva sobre-medicación, la cual no es posible, sin antes existir un excesivo sobre-diagnóstico. Uno de los responsables de la llegada del trastorno bipolar a USA es el psiquiatra Joseph Biederman, quien lleva años haciendo estudios y conferencias sobre el tema y quien recibió 1,6 millones de dólares entre el año 2000 y el 2007, procedentes de las farmacéuticas que fabricaban los medicamentos para dicho trastorno, al parecer sus donaciones eran para dedicarlos a seguir investigando la enfermedad.

Hasta los años 90 el trastorno bipolar era una afección desconocida en los niños. Ahora ya es uno de los diagnósticos más frecuentes en psiquiatría infantil, la presencia de este trastorno se han multiplicado por 40, en menos de 10 años, siendo muchos de estos niños de dos y tres años de edad los cuales son medicados. Esto es algo que debe alarmarnos.

La escandalosa relación de la creación de estas nuevas enfermedades con el negocio de la psicofarmacología fue revelada por el estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove, quien reveló que de los 170 miembros del grupo de trabajo del DSM-5, es decir los que hacen el Manual de Diagnóstico de referencia mundial: 95 miembros [el 56 por ciento] tenía una o más relaciones financieras con las empresas de la industria farmacéutica.

Es alarmante cómo han logrado convertir en patológica: la infancia. En el último DSM-5 se incluyen hasta las rabietas del niño, si son más de tres a la semana, durante un año, son enfermos mentales. El gobierno estadounidense dice en base a estos parámetros, que uno de cada cinco niños, tiene un trastorno de la salud mental. Estas concepciones también son las que permitieron que se aprobara en Santa Fe recientemente una ley de autismo. El diputado Avelino Lago, a quien se debe el proyecto, manejó cifras que hablan de 32.000 niños con autismo en la provincia. El TGD o espectro autista [como figura en el DSM-5] amplía aún más su cobertura. Se diagnostica como el TDAH con cuestionarios, en este caso el CHAT, que habitualmente responden los padres según lo que les parece poco, demasiado, o habitualmente. Es decir en ambos casos no son los expertos, los que diagnostican. En este caso, es un instrumento que sólo es de utilidad para evaluar situaciones poblacionales a grosso modo, ya que además no permite hacer ningún diagnóstico diferencial, respecto a una situación circunstancial, que hace que un niño se aísle, lo cual es diferente a una problemática más grave y permanente. En cambio se está usando para determinar en un niño de 18 meses la presencia de una enfermedad incurable, que sólo puede ser tratada sintomáticamente, lo cual marcará seriamente su vida.

En lo personal considero que este Manual de Diagnóstico, los llamados DSM en general, se basan en el estudio estadístico de síntomas. No toma en cuenta la dinámica de la vida de las personas, que sería lo que va a permitir evaluar en forma individual el significado y el sentido de cada síntoma. Un mismo síntoma puede significar distintas cosas, en distintas personas. El Manual hace un listado de síntomas para catalogar las diferentes enfermedades de manera universal, no individual. Por todo esto considero una posición ética necesaria el pronunciarse en contra del uso del DSM. El DSM es contrario al buen uso de la ayuda médica y psicológica, es contrario a la buena ayuda individual que podemos dar en forma efectiva al otro necesitado.

 

 

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