TRANSFERENCIA EROTICA

TRANSFERENCIA EROTICA

Rómulo Lander [Caracas]

Empecemos por la naturaleza de la transferencia positiva. La transferencia positiva refiere a la presencia de una relación inconsciente, espontánea, cariñosa y afectuosa, hacia la figura del analista. Freud la llamó amor de transferencia. Este tipo de transferencia positiva no incluye deseos sexuales, ni genitales. Esta transferencia positiva que he mencionado se fundamenta en las experiencias tempranas del bebé con las figuras parentales. Freud nos explica en su trabajo de 1914 que el amor de transferencia, que aparece con ambos sexos, es algo suave y manejable y resulta de ayuda en el doloroso proceso del análisis. Esa es lo que llamamos transferencia positiva.

La Transferencia erótica es otra cosa. Refiere a la aparición en el curso del proceso analítico, de intensos sentimientos de amor y fuertes deseos sexuales hacia el analista, sea este hombre o mujer. Generalmente se acompaña de una detención del trabajo analítico expresada en una detención de la asociación libre y de la presencia de prolongados silencios, en los cuales no se le ocurre nada al analizando. Finalmente el analizando expresa la presencia de sus deseos amorosos y sexuales hacia el analista. El analizando considera que estos sentimientos de amor y deseos sexuales son verdaderos, que está sinceramente enamorado o enamorada de su analista y así lo hace saber.

Cuando esto ocurre es necesario preguntarse si se trata de una transferencia erótica o de una transferencia erotizada. Es importante aclarar que estos dos tipos de transferencias sexuales son muy diferentes en su génesis y en sus consecuencias. La transferencia erótica es benigna y es manejable. Provienen de una mente más evolucionada. En cambio la transferencia erotizada es grave y muy peligrosa. Provienen de una mente primitiva, no evolucionada, infantil. Esta última, muestra la presencia intensa e irracional del deseo erótico por el analista. Sus deseos pasan a actos, que arrinconan al analista. Son deseos que demandan amor y satisfacción sexual completa del analista.

Es oportuno recordar que en los inicios del Psicoanálisis la joven Hanna-O había desarrollado una intensa transferencia erotizada grave con Joseph Breuer, su primer terapeuta. Entre 1880 y 1882 Joseph Breuer trata por medio del diálogo [que luego recibiría el nombre de psicoanalítico] a Hanna-O, una joven de 21 años con un cuadro clínico de anorexia, parálisis transitoria de los miembros superiores, una grave perturbación del lenguaje y otros síntomas que aparecen luego de la muerte de su padre, a quien ella adoraba y a quien había atendido por meses en su lecho de muerte. Además de sentirse enamorada de su analista y correspondida en ese amor, creía estar embarazada de Joseph Breuer. Hanna-O presentó un embarazo imaginario [pseudociesis] que llevó a Breuer a suspender el tratamiento y referirla a Sigmund Freud, su asistente de la época, para continuar su terapia de diálogo. Freud pudo continuar este análisis sin desatar la transferencia erotizada.

Hoy en día sabemos que tanto la transferencia erótica, como la erotizada, requieren para su aparición de una participación inconsciente, no intencional del analista. Lo que se llama enactment o pasaje al acto del analista. De alguna forma el analista con su conducta, despierta el deseo erótico y luego no logra desactivarlo. Por eso la clara negativa del analista a participar en un asunto amoroso con su analizanda o analizando, ayuda a desactivar la transferencia erótica. Pero, la Transferencia erotizada no puede ser desactivada, por ser demasiado primitiva e intensa. El paciente va a insistir en sus deseos eróticos.

Como ya he dicho la transferencia erótica es menos intensa, es manejable y el analizando puede llegar a comprender la imposibilidad de esta demanda de amor. Cuando este asunto es hablado abiertamente y se plantea al analizando que el analista no está interesado en establecer una relación amorosa, ni sexual, con su paciente y el analizando entiende esta situación, entonces es posible continuar el análisis, si el paciente así lo desea. La clara negativa del analista a corresponder a esa demanda de amor, es lo que ayuda en el cese de esta reacción transferencial erótica. Generalmente el sentimiento amoroso y sexual disminuye y deja de ser un obstáculo al trabajo analítico. El análisis prosigue sin presentar problemas por ese lado.

Esta transferencia erótica benigna ocurre en analizandos que muestran tener una organización de personalidad edípica, más allá del narcisismo. Es decir son sujetos con un mayor desarrollo de su personalidad. En cambio la grave transferencia erotizada, que como ya he dicho, es algo serio y maligno, ocurre en analizandos con una estructura de personalidad narcisista, primitiva. A veces se trata de pacientes fronterizos [borderline] que como ya dije, se muestran renuentes a cesar en su demanda de amor sexual. En esos casos la única solución es suspender el análisis o la terapia lo más pronto posible y referirlo a otro analista, con la intención de ayudar a que no se repita el fenómeno transferencial amoroso erotizado.

 

2 comentarios

  1. Este artículo me ha parecido muy completo. Me encuentro ahora mismo elaborando un trabajo para el Congreso Psicoanalítico de mi ciudad natal, Monterrey,Nuevo León, México; en el cual hablaré acerca de la transferencia erotizada en un caso infantil. Quisiera utilizar parte del contenido de su artículo como parte de las referencias teóricas, claro, si no hay inconveniente por su parte, dándole los créditos a sus aportaciones.

    Saludos cordiales!

  2. Hola! No se qué hacer, mi psicólogo se me hace guapo sin embargo yo se que no habrá nunca una relación mas allá de lo profesional, no se si seria correcto decírselo, es mas como querer ser su amiga para sentirme mas en confianza con él y poder abrirme a contarle mis cosas, jamas he fantaseado con él ni lo idealizo, solo no se cómo manejar la situación ya que es la primera vez que voy a terapia,
    alguien me podría ayudar ?

    gracias!

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