OBJETO ADHESIVO

OBJETO ADHESIVO  

Rómulo Lander [Caracas]

¿Qué es el objeto adhesivo? Refiere a un objeto intra-psíquico virtual que tiene existencia en las etapas más tempranas del desarrollo de la psique. El objeto adhesivo es anterior a la aparición del objeto transicional, el cual como fue descrito por Donald Winnicott y es anterior a la aparición de los mecanismos esquizoparanoides descritos por Melanie Klein. Esther Bick proponen a finales de la década de los años sesenta (Bick)[1] y Donald Meltzer igualmente propone a comienzos de los años setenta (Meltzer)[2] la descripción de lo que ellos llamaron la segunda piel y el Objeto Adhesivo.

Como un punto previo es necesario aclarar que los mecanismos de introyección y proyección son los que van a constituir los espacios virtuales psíquicos (Freud)[3]. Estos espacios se constituyen a través de los objetos introyectados, que a su vez van a constituir identificaciones. Estas identificaciones se presentan de tres formas: identificación adhesiva, introyectiva y proyectiva.

La identificación adhesiva

Este tipo de identificación va a ocurrir cuando existen dificultades para el establecimiento de la vivencia de un espacio psíquico interno. La aparición de este espacio psíquico es lo que origina la percepción de lo propio [mundo interno] y lo ajeno [mundo externo].[4]  Es importante insistir en que ambos espacios <interno y externo> son <espacios psíquicos virtuales> del sujeto. Con la aparición de estos espacios se inicia la vivencia de interioridad, es decir aparece el espacio psíquico para las identificaciones. Estas identificaciones van a ser fundamentalmente identificaciones introyectivas y proyectivas. En el caso de la estructura adhesiva, la dificultad con la creación subjetiva de este espacio psíquico interno, provoca un vínculo de <pegoteo>, espacio pegado al objeto de percepción [algo en la superficie del espacio psíquico] que da origen a un tipo especial de identificación que se ha llamado: identificación adhesiva.

Los espacios relativos

En las primeras semanas de la vida, previo a esta etapa de identificaciones y de aparición de un espacio psíquico, la primitiva vida psíquica del bebé, obedece a mecanismos biológicos neuronales de tipo cenestésicos [sensaciones]. En ese momento la madre no es percibida con separada del niño. Es la etapa de ausencia de discriminación entre el [yo] y el [no-Yo]. Por lo tanto es previa al periodo de la discriminación sujeto/objeto. En este momento no existe aún en la psique del bebe un objeto mental continente o contenedor de las ansiedades del bebé. Por lo tanto la angustia primitiva de tipo aniquilatoria y catastrófica [usual en esa edad] debe ser contenida de alguna forma o manera. El contacto del bebé con el objeto de percepción: es de piel a piel. La naturaleza de este contacto es de superficie, es bidimensional. El objeto externo no está sometido al proceso de catexia libidinal [investidura] con su consecuente introyección y creación de un espacio interior. No aún. Como he dicho no existe la discriminación entre Yo y el objeto. Por lo tanto la relación con el objeto es sensorial, de contacto: adhesión al objeto. No ha aparecido aún la vivencia de un espacio psíquico. La angustia usual es de aniquilación.

Bick y Meltzer

Para esta experiencia del bebé: Esther Bick propone a la piel como un límite del Yo, describe a la piel como un continente de las ansiedades usuales del momento. Bick encontró que la presión sensorial de ciertos objetos que llamó adhesivos (sábanas apretadas al cuerpo, chaquetas de cuero apretadas al cuerpo, abrazos fuertes al cuerpo) servía de <continente> a estas intensas angustias de aniquilación y catástrofe en el adulto. Propone que esas sábanas, chaquetas y abrazos forman una <segunda piel> que es contenedora de ansiedades. De allí surge su <Teoría de la segunda piel>.

Donald Meltzer, describió por separado, un mecanismo similar de apego adhesivo a ciertos objetos. El presentó la cualidad espacial bidimensional y la temporal circular, en donde el tiempo no progresa. La relación del niño con este objeto de superficie él lo llamó <relación de objeto adhesivo>. Es un objeto al cual el adulto tiene que estar pegado [sensorialmente]. Esther Bick hizo más énfasis en la cualidad que tiene la piel de <contener las ansiedades y a esta función psíquica contenedora la llamó, como ya he mencionado, la llamó  <segunda piel>. Meltzer hizo más énfasis en la naturaleza adhesiva del objeto. A veces se suele decir: <pegado como una estampilla al sobre>. Posteriormente Margaret Malher en Nueva York, Didier Anzieu[5] en París y Thomas Ogden[6] en San Francisco, ofrecieron nuevas descripciones y versiones de este concepto adhesivo temprano relacionado con la piel.

Las carencias afectivas

En algunos bebés, con serias dificultades tempranas que experimentan serias carencias afectivas y deficiencias biológicas [como son las deficiencias tempranas en los órganos de la percepción], el mecanismo de introyección y proyección se obstaculiza, impidiendo la aparición del espacio psíquico, que va a habilitar el espacio para las identificaciones. Estos niños crecen con dificultades de vivenciar el espacio virtual psíquico subjetivo interno. Se desarrollan espontáneamente con mecanismos adhesivos, los cuales son mecanismos primitivos. Son mecanismos diferentes a la dependencia infantil con el objeto de amor. Se parecen más a las relaciones simbióticas con el objeto. Pero no lo son, ya que en la relación simbiótica ambos objetos obtienen algún beneficio [uno del otro]. En la relación adhesiva solo un objeto se beneficia, el otro objeto simplemente está pegado [parasitario].

Espacio topológico y el lugar del objeto

Pero volvamos atrás un poco y revisemos de nuevo. Freud en sus textos: La interpretación de los sueños de [1900] y en El Yo y el Ello de [1923] sugiere que deberíamos pensar las instancias del psiquismo a la manera de espacios virtuales. Estos espacios que de forma simplificada llamaremos espacio interno y espacio externo, se constituyen en un sistema de relaciones cuyo lugar se define por las posiciones relativas del objeto. La introyección y luego la proyección, son mecanismos que van a constituir el espacio relativo subjetivo del adentro y del afuera. Todo dentro de la misma mente. Freud plantea en su texto: Los instintos y sus vicisitudes de [1915] que el ‘principio del placer regula de forma automática los montantes de energía’.[7]  Aparecen los mecanismos primitivos de aceptación y no-aceptación, que luego se llamaran de introyección y proyección. Con estos mecanismos primitivos se comienza a diferenciar dos espacios relativos [topológicos] que remiten a la idea subjetiva de lo interno y lo externo. La sensación de placer [monto de carga no excesiva] se vivencia como de adentro y lo que es displacer [monto de carga excesiva] se vivencia como de afuera. Estos espacios relativos [topológicos] son subjetivos, son representaciones psíquicas, ambos. Lo importante entonces es que ambos espacios <interno y externo> son representaciones psíquicas de lo que comúnmente llamamos realidad interna y realidad externa.

Así pues la realidad externa, no es más que un espacio topológico, que habita en nuestra mente, es decir lo subjetivo de toda experiencia. Esto no lleva a una inevitable pregunta. ¿Qué es entonces el mundo exterior? Podría responder que es dos cosas a la vez. Por un lado el mundo exterior no es más que nuestra propia proyección, la subjetividad, la transferencia [según Freud] y por otro lado, el mundo exterior: es un algo que existe, sin contar con nuestra participación. Jacques Lacan lo llamó Lo Real. Es decir aquello que existe fuera de nuestra consciencia [fuera de nuestra percepción]. Lacan decía: <lo que no está atravesado por el significante>. Es aquello con lo cual tropezamos [sin darnos cuenta], pero que al tropezarlo es captado por nuestros órganos de los sentidos y al percibirlo, lo transformamos en la realidad externa. En ese momento deja de ser Lo Real, ya que el orden de lo Real es incognoscible por definición. Así esa Realidad externa será siempre será subjetiva [un producto de nuestra percepción]. Lacan fue más allá aún y teorizó mucho sobre ‘Lo Real’ encontrando que por un lado está más acá de nuestra percepción y por otro lado, también está más allá de lo reprimido inconsciente. Se encuentra en ese más allá del Inconsciente, donde está el ‘Das Ding’ Freudiano [La Cosa].

Esto nos permite afirmar que lo proyectado afuera no es más que una proyección hecha en un objeto interno propio, que es percibido subjetivamente por el Yo un como un objeto externo. Pero que no es más que una representación del objeto dentro de la misma psique. Es decir un objeto que ocupa un lugar relativo topológico. No existe un adentro y un afuera geográfico [topográfico], sino topológico. Así pues la historia de la constitución de lo interno y lo externo del sujeto humano está determinada por el principio del placer-displacer.

Una viñeta clínica ilustrativa

Una paciente de treinta años traumatizada de guerra, sufría de intensas ansiedades de separación y solía estar muy pendiente de los minutos antes de terminar la sesión. Me decía: ‘tengo que irme’. Era ella la que terminaba la sesión. Al interpretarle su temor de que fuera yo, el que le pusiera fin a la sesión, ella me respondía: …eso le resultaría insoportable. Cada día el final de sesión ocurría en ella una sensación de vacío en el centro del pecho con gran ansiedad. La separación le era traumática. Las ansiedades antes de la separación por vacaciones eran terribles. Lo curioso era que una vez realizada la separación [por vacaciones] al día siguiente <yo dejaba de existir en su mente>. Yo dejaba de ser un objeto adhesivo [que requiere presencia física] y por estar presente podía contener sus ansiedades. Yo desaparecía de su mente después de la separación por vacaciones.  Esto era así, porque al día siguiente, ella ya había conseguido <otro objeto adhesivo> con el cual podía re-organizar sus funciones mentales, el nuevo objeto adhesivo lograba contener sus ansiedades. En este tipo de personas el espacio psíquico es muy inestable. Poco apto para la introyección de objetos en forma estable. Por lo tanto viven exclusivamente debido <a su apego adhesivo> a un objeto del mundo exterior, que ella hacía suyo.

Estas estructuras adhesivas carecen de interioridad y de proyecto de futuro. La intensidad del mecanismo de la represión es muy débil y las relaciones de objeto son adhesivas y en el mejor caso simbióticas. Para soportar las separaciones breves necesitan saber que ‘son pensadas por el otro’. Esta estructura es muy difícil de modificar con el análisis. Es una estructura producida por una seria patología de carencia temprana en el bebé, la cual no tiene compongo. Son análisis interminables que requieren de una presencia adhesiva permanente del analista.[8]

Referencias del texto:

[1] Esther Bick (1968): The experience of the skin in early object relations. IJPA (1968) Hogarth Press, London.

[2] Donald Meltzer (1972): Identificación Adhesiva. Aparece en su libro: Exploración del autismo, Paidós (1979)

[3] Sigmund Freud (1900): Interpretación de los sueños. OC Amorrortu Editores. BA (1967)

[4] Sigmund Freud (1939): En su trabajo ‘Esquema del Psicoanálisis’ Freud  dice en el capítulo 9 [pág. 207] lo siguiente: “Un fragmento del mundo exterior ha sido signado como objeto, al menos parcialmente y a cambio por identificación, es acogido en el interior del Yo. Es decir ha devenido ingrediente del mundo interno”.

[5] Didier Anzieu (1986): El Yo piel. París, Editorial Dunod, (1986).

[6] Thomas Ogden (1986): The Matrix of the Mind. Aronson, NY  y London, Karnac (1986).

[7] Sigmund Freud (1915): El instinto y sus vicisitudes. Vol. 14. Página 116.  SE, London 1967

[8] Esta breve cita está basada en un largo caso presentado por mí en 1979 titulado: ‘La aparición del espacio psíquico: un estudio sobre el proceso introyectivo temprano’, inédito.

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