NARCISISMO MANIQUEO

NARCISISMO MANIQUEO
Rómulo Lander (Caracas 2017)

Este trabajo explora el <narcisismo maniqueo> desde el punto de vista del Psicoanálisis. Sabemos que el estado narcisista es un rasgo de la conducta humana que puede ser estudiada desde diversos puntos de vista. Me interesa especialmente estudiar el origen de este <narcisismo maniqueo> el cual nos lleva a la intolerancia del ser, al fanatismo narcisista  y a veces al acto terrorista.

Propongo que este particular modo de funcionar la mente humana está específicamente fundamentado en la imposibilidad del ser de mantener la <alteridad>. La conducta maniquea intolerante se va a mostrar de diversas maneras y formas clínicas. Todas ellas se muestran en la relación particular que el sujeto establece con el otro. La intolerancia y el narcisismo maniqueo se van a mostrar en el tipo de <relación de objeto>. Esta particular forma la encontramos en la manera en que el sujeto establece relación con su pareja, con sus hijos, su familia, con su trabajo, con la sociedad y en un contexto social más amplio. Allí encontraremos las diversas <formas clínicas>. Sabemos que estas se fundamentan en la <pérdida de alteridad> del sujeto Esto nos va a permitir comprender la relacion que existe entre el estado narcisista, el fanatismo, el fundamentalismo y el autoritarismo. Incluiré en este estudio una forma más benigna llamada: dogmatismo.

1. Una introducción multimedia

Hace unos días recibí por internet un pequeño video de tres minutos, relativo a una entrevista que se realiza en una televisora de un país árabe. En dicha entrevista observo a una mujer de edad media, profesional de la psicología, que es entrevistada junto a un clérigo musulmán de una edad similar a la de ella. La mujer claramente plantea a la cámara, sus ideas y su ideología. Insiste en tener derecho a expresar su opinión. El clérigo se ofende por lo que escucha y procede a calificarla de hereje. Expresa que ella no tiene derecho a pensar así y que su ideología la condena. Ella re-plica exigiendo su derecho a un libre pensar. Ella afirma que ella claramente respeta la ideología del clérigo y no lo califica de nada, pero exige que el clérigo igualmente le respete su ideología. Ella dice: Usted puede adorar las piedras, yo lo respeto, siempre y cuando no me las tire a mí. Todo esto dura tres minutos. En ese corto tiempo se ejemplifica el serio problema de la intolerancia del ser. La mujer, a mi entender, se muestra como un ser evolucionado con un funcionamiento mental que discrimina el Sujeto del objeto. Es decir, y el . El clérigo se muestra, a mi entender, como un ser no evolucionado. Como un ser detenido en su desarrollo mental en el nivel del narcisista maniqueo, en donde no es capaz de discriminar el sujeto del objeto [perdida de la alteridad]. Sirva esto como una introducción clínica al material teórico que les voy a presentar.

2. Algo sobre la pérdida de la alteridad

La teoría Psicoanalítica postula que la mente, el aparato mental, se va a constituir du-rante la gestación y después del nacimiento. Esto ocurre a través de múltiples expe-riencias dialécticas entre el deseo y el objeto.

En una primera etapa la mente del bebe el Self del objeto. Es decir el bebé y el pecho son la misma cosa. A esta etapa que coincide con el periodo de ama-mantamiento se llama ‘etapa oral’ o también etapa monádica. Esta relación de objeto se caracteriza por una indiferenciación entre el bebé y su madre. Es solo posterior al destete y a la capacidad de caminar y de movilizarse del niño que la <relación de objeto> cambia y se convierte en dual. Allí desarrolla una nueva capaci-dad. Aparece una clara discriminación entre el Self y el objeto. Con esta capacidad de discriminación entre el niño y el mundo aparece lo que se ha llamado . Así pues la alteridad es la capacidad que tiene el sujeto de discriminarse del objeto. Con la alteridad aparece con el y el <Tú eres tú>. Cuando por algún moti-vo en años posteriores se pierde la alteridad, esto ocurre cuando el Yo del sujeto, hace una regresión psíquica y no discrimina al otro como un ser diferente. Aparece de nuevo la idea del es decir se ha perdido la alteridad y se instala un funcionamien-to mental de tipo narcisista. Esta pérdida de la alteridad es muy común en los estados pasionales de amor y de odio.

Al no poder discriminarse el sujeto del objeto y hacer con el objeto, se va a ha-cer imposible que ese sujeto pueda tolerar las diferencias que usualmente existe en el otro. Sabemos que cada sujeto desarrolla en la vida según hayan sido las identificacio-nes fundantes del ser, su propio sistema de valores e ideales. Cuando se pierde la alte-ridad y el sujeto no reconoce la validez de las diferencias de cada ser, no va a ser posi-ble que ese sujeto, sin capacidad de alteridad, pueda tolerar las diferencias del otro, ya que el sujeto y el objeto pasan a ser la misma cosa. Así aparece el racismo y la intole-rancia a la diversidad del funcionamiento sexual.

Vale decir que el sujeto intolerante porque las siente como suyas [por pérdida de la alteridad] y por lo tanto no puede tolerar al otro. Inevitablemente tiene que eliminarlo y destruirlo. Al contrario, las personas que si pueden mantener su capacidad adquirida de si pueden en-tonces reconocerse a sí mismas, como diferentes del otro. En esos casos la presencia de la diferencia con el otro no constituye una amenaza a sus ideales, ya que en la dis-criminación se plantea el y el <Tú eres Tú>. Estas personas pueden desarrollar a plenitud la .

En los tiempos difíciles de la historia de la humanidad en donde la adversidad, la gue-rra, la pobreza extrema, la hambruna, y otro tipo de tragedias, ocurridas en algunas zonas habitadas, produce dificultades en la crianza de los niños pequeños. Es lógico pensar que esta crianza va a estar en dificultades. Estas dificultades pueden ser muy variadas. Por ejemplo dificultad para atender sus diversas necesidades de amor, de alimentación, de mantener una buena educación y buena salud. Estos pequeños niños <crecerán con carencias afectivas>. Estas carencias afectivas provocan una detención del desarrollo de la personalidad de los mecanismos básicos a un nivel narcisista.

Así se van a producir varios obstáculos para el desarrollo del aparato mental. Se pro-ducen detenciones y fijaciones en el desarrollo de la personalidad. El niño continúa creciendo corporalmente y también continúa desarrollando otras funciones cognitivas de su psique, pero queda detenido en un funcionamiento narcisista de su aparato men-tal, con predominio de una relación de objeto que no permite ins-talar la capacidad de alteridad. Esa inmensa cantidad de niños, futuros adultos que pueden pertenecer a cualquier clase social, no alcanzan la alteridad y van a padecer las consecuencias de la relación de objeto fusional en donde la regla es el . No podrán tolerar la diferencia del otro y no podrán tener tolerancia con los ideales diferentes del otro. Sus propios ideales impiden la existencia de los ideales del otro. Aparece a plenitud el fenómeno de la con un funcionamiento .

3. Historia del Maniqueísmo

El Maniqueísmo fue un movimiento filosófico religioso mesopotámico, fundado por Mahní en los comienzos de la era cristiana. Esta filosofía propone en forma estricta y rigurosa, la distinción de dos principios opuestos: que representa a lo bueno y que representa a lo malo.

Esta filosofía dualista propone que en los orígenes del mundo una catástrofe cósmica misteriosa produjo en los humanos una mezcla del bien y del mal. Desde entonces estos dos principios pasan a coexistir mezclados en cada ser humano. El ser humano que desee ser bueno tendría que restaurar la separación original de los dos principios y quedar solo con la pureza del bien.

Para lograr este objetivo purificador la persona debe proceder a expulsar el mal que habita en él. Debe deshacerse del mal propio y tiene que expulsarlo de sí mismo. Este mecanismo de expulsión del mal será ejecutado utilizando un mecanismo mental que el niño pequeño usa desde los inicios de la vida. Se llama . Esta expulsión de lo malo propio se logra proyectando el mal propio: . Es decir en la imagen interna que cada sujeto tiene del otro. Esto produce el consecuente rechazo pasional a la figura del otro. Quien pasa a ser el depositario de lo malo proyectado. Como tal, este otro malvado, debe ser alejado y preferiblemente destruido.

Esta filosofía maniquea tuvo una presencia destructiva atroz la cual se expandió geo-gráficamente en todo el mundo conocido por más de mil quinientos años. A comienzos del siglo veinte hubo una reinstalación del uso de estas ideas teológicas filosóficas ma-niqueas. Los gobernantes actuales de turno con intereses geográficos expansionistas se apropiaban y explotaban esta doctrina que practicada en forma estricta e inflexible lleva al ser humano hacia a la instalación de la intolerancia y al rechazo de las diferen-cias.

Algunos sociólogos y antropólogos han pensado que el haber encontrado hace ochenta años, textos antiguos originales maniqueos en el Turquestán, China y Egipto, ha contri-buido a su utilización religiosa y política y ha producido efectos culturales y políticos maniqueos visibles hoy en día. Por ejemplo el movimiento terrorista musulman ISIS es maniqueo. En lo personal y desde el punto de vista del Psicoanálisis, pienso que la <re-instalación del maniqueísmo> se debe a otra razón.

Pienso que se debe a la <explosión demográfica>. Es decir al exceso de población . Cuando el exceso de población se hace inmanejable, se producen generaciones de niños mal alimentados, mal atendidos en sus necesidades amorosas afectivas y nece-sidades biológicas. Por lo tanto crecen con grandes . Estas ca-rencias afectivas los llevan a una detención del desarrollo de su aparato mental que-dando detenidos en un funcionamiento mental narcisista maniqueo. En donde la pro-yección permanente del malestar en la representación de la figura del otro se hace inevitable.

Estos son seres que pasan a tener un funcionamiento psíquico narcisista maniqueo. Es decir, su forma de ser, no se explica por haber sido víctimas de un proselitismo o adoc-trinamiento religioso o político. Sino que ellos son narcisistas maniqueos por haber su-frido graves en su temprana infancia. Su forma de ser se explica por las consecuencias de las diversas tragedias desatadas por la <explosión demográ-fica>. Este exceso de población puede llevarlos a migrar a los diversos campos de re-fugiados donde todos son hacinados con inadecuadas condiciones de vida. En las me-ga-ciudades populosas [que existen en los cinco continentes] estos seres narcisistas maniqueos [ya de más edad] pasan a habitar zonas urbanas pobres y desorganizadas. A veces por deslaves, guerras y terremotos, son transferidos a nuevos refugios, con hacinamiento y múltiples carencias, que incluyen las necesidades afectivas. Así pues propongo, que debido a esta explosión demográfica el que apare-ce como una consecuencia de las carencias, está constituido en su mayoría por . Algunos muy cultos convertidos en delincuentes hábiles, que siguen siendo seres narcisistas maniqueos.

Ahora bien, estos seres narcisistas maniqueos, que en ciertos países y comunidades, constituyen la mayoría de la población, pueden ser utilizados con fines religiosos o fines políticos, para desatar un exterminio de los que piensan diferente y que según ellos son representantes del mal.

Eso ya lo vimos ocurrir durante los quinientos años que duraron ‘Las Cruzadas’ con el grito maniqueo del ‘Rescate del Santo Sepulcro’ . O más recientemente con el grito maniqueo de la limpieza étnica de Adolfo Hitler en Alemania, de Slobodan Milosevic en Serbia y el caso del exterminio étnico en Ruanda . Solo por mencionar unos cuantos casos conocidos, denunciados y enjuiciados públicamente. También podría incluir las matanzas soviéticas maniqueas en el Gulag. O las matanzas maniqueas chinas ejecu-tadas durante la revolución cultural china. Igual podría incluir las matanzas maniqueas de la conquista de América del norte y del sur. Podría incluir las terribles matanzas ma-niqueas del Pol Pot en Cambodia. Y muchas otras más.

4. Narcisismo maniqueo y el fanatismo

El fanatismo es una forma de intolerancia y por la tanto está fundamentado en el mis-mo origen de la imposibilidad de mantener la alteridad. El fanático no discrimina entre sus ideales y la realidad externa. Su mente se encuentra en fusión o simbiosis con la representación mental del otro. Es donde opera el . Por lo tanto no puede tolerar las diferencias ideológicas que el otro pudiera presentarle, ya que esas diferen-cias serian intolerables para los propios ideales. Esta intolerancia lo lleva al acto y tiene que proceder a destruir a ese otro diferente. Los fanáticos son seres intolerantes que respetan y aman solo a sus propios ideales. Pero al estar en fusión con la representa-ción del otro, no pueden tolerar los ideales diferentes del otro, a los cuales inevitable-mente, hay que destruir.

Los fanáticos están muy cerca de los héroes, pero no importa lo cerca que estén, des-de el punto de vista teórico psicoanalítico, son seres diferentes. El héroe tiene respeto y amor por sus ideales, igual que el fanático. El sujeto se hace héroe cuando está dis-puesto a morir por sus propios ideales. El héroe dice: . El fanático en cambio al no tolerar las diferencias, mata al otro por sus ideales diferentes. Así pues el fanático dice: . Un ejemplo conocido y común lo encontramos en el racismo y en las prácticas del Ku-Klux-Klan . Las miles de personas que sienten cercanía con estos grupos o con los grupos ‘neo nazis’, son personas con un aparato mental narcisista maniqueo, con serias dificultades para la alteridad. En nombre del amor a sus ideales, el fanático puede actuar con odio y operar con violencia hacia el sujeto diferente y someterlo por vía del terror y del crimen. El fanatismo defiende el amor a una idea [a sus ideales propios] y cuando logra acceder al poder político, instrumenta en nombre de sus ideales y de la patria los más diversos modos de discriminación y rechazo al otro diferente, los cuales le son intolerables. Por eso es inevitable que los disidentes sean vistos, no como adversarios, sino como enemigos, ya que ellos constituyen un otro intolerable al cual hay que inevitablemente rechazar y preferiblemente destruir [aniquilar].

5. Narcisismo maniqueo y autoritarismo

El autoritarismo como forma de gobierno se sostiene en el fanatismo y su consecuen-te ambición y necesidad de poder maniqueo. Así los miembros fanáticos de un mismo grupo político defienden sus ideales y se unen en una lucha inevitable de odio y des-trucción ya que la ideología del otro diferente les es intolerable.

El fanático puede ser un sujeto muy culto e ilustrado y aún así mantiene su personali-dad narcisista maniquea. Desde allí, en una posición de poder, se dispone a alterar las leyes a su conveniencia para mantenerse en el poder y para satisfacer sus propios ideales. El fanático está convencido de tener toda la razón en la ejecución de sus con-ductas. Este aspecto de la vida pública de los fanáticos muestra claramente la caracte-rística patológica delirante de su conducta visible. El fanático no es pues un delincuente común. Los fanáticos como todo ser narcisista maniqueo, no tolera la incertidumbre, ni las opiniones contrarias. Los fanáticos creen en la verdad única y en la eternidad de sus ideales. Es común oír y leer sus mensajes de que sus ideales serán para siempre. Basta recordar el enunciado de aquel Tercer Reich que duraría mil años. El fanático aún cuando cambie de bando por razones de conveniencia, siempre mantiene su es-tructura mental narcisista maniquea. Allí estará, a la espera de una nueva oportunidad para saltar al poder y proceder a limpiar el mundo de lo que el narcisista maniqueo cree es la maldad imperante y lo hará a través de ejercer el odio y a la destrucción.

6. Narcisismo maniqueo y el fundamentalismo

El fundamentalismo igualmente se sostiene en la intolerancia del ser. Su origen igualmente se encuentra en el narcisismo maniqueo y su dificultad para sostener la al-teridad. Existe una diferencia teórica psicoanalítica entre el fanático y el fundamentalis-ta. El fanático puede actuar y existir solo. El fanático es un narcisista maniqueo que no tolera la diferencia con sus ideales. Así el fanático racista, sigue siendo un fanático ra-cista, aún cuando este solo. El fundamentalista es diferente. Es un narcisista mani-queo con sus propios ideales, pero que tiene un defecto estructural adicional. Tiene una carencia adicional relativa al . Esta carencia específica se alivia con una suplencia, un tapón, una especie de ortopedia psíquica que obtura la falta y que le da coherencia a su existir. Esa suplencia [tapón] tiene el efecto de unir los tres órdenes psíquicos [RSI] y así permitir la estabilidad del funcionamiento mental.

En el fundamentalista esta suplencia [tapón] tiene que ver con sus ideales los cuales tienen que ser compartidos con un grupo y sobre todo con un líder. Aparece un fenó-meno que es cercano a la Fe. La admiración y creencia ciega en el líder adquiere ca-racterística de Fe. Esta Fe es del orden de la identificación y es lo que constituye la suplencia [el tapón]. El fundamentalista está en fusión, en simbiosis, no solo con sus ideales, sino también con el grupo fanático y con su líder. El amor extremo a sus idea-les y a su líder, lo puede llevar a la violencia extrema. Este fundamentalista es capaz de morir a voluntad [suicidarse]. Es capaz de morir con tal de realizar un acto de lim-pieza homicida múltiple, Un acto con la intención de matar a todos los enemigos [aquellos que son diferentes,]. Estos seres fundamentalistas, narci-sistas maniqueos, son los candidatos a ser bombas humanas suicidas, desgraciada-mente tan frecuentes hoy día en el oriente medio.

7. Un agregado necesario: el dogmatismo

Es necesario presentar aquí un agregado. Una aclaratoria que distinga la existencia de ciertas conductas intolerantes [no maniqueas] que no tienen que ver con la maldad, ni con la pérdida de la alteridad. Me refiero a los dogmáticos [obsesivos] y los seres apa-sionados de sus ideas y de su trabajo. También me refiero a ciertos sujetos religiosos, que en su Fe religiosa, pueden aceptar la diferencia y profesar su Fe, en su propio gru-po sin provocar la persecución de los que piensan diferente. Estos seres son dogmáti-cos. Creen en su dogma, lo cual no es más que creer en sus ideales. Ideales que no están sujetos a corrección, ya que son dogmas.

Pero la diferencia es que no son estructuras mentales narcisistas maniqueas. Son es-tructuras mentales más evolucionadas, que han pasado de una relación monádica fu-sional [oral], a una relación más avanzada dual, a una relación tríadica, discriminada, triangular, Edípica. Es decir seres evolucionados cuya evolución les permite respetar la diferencia de ideologías y por lo tanto no están pasionalmente comprometidos [o con-denados] con la destrucción del otro. Así encontramos algunos seres apasionados in-novadores, descubridores, avanzados a su tiempo, que creen en sí mismos y en su entender de las cosas y de las ciencias. Tienen ideas innovadoras a las cuales no re-nuncian, aún cuando sus ideas se oponen a lo conocido y a la sabiduría oficial. Estos seres no son narcisistas maniqueos. Son seres evolucionados que reconocen y acep-tan la existencia legítima de ideas diferentes, con las cuales pueden o no estar de acuerdo. Son seres que respetan la diferencia ideológica en el otro, y aún así son ca-paces de creer en sí mismos y siendo dogmáticos, pueden coexistir en un mundo que tolera la diversidad de ideologías.

8. La experiencia de frustración

La capacidad de se va a desarrollar en el niño después que cumple su tercer año de vida y cuando ya ha experimentado el trauma del destete. Es usual y frecuente que el niño de 18 meses desarrolle, de la nada, una conducta nueva, que puede sorprender a los padres y que consiste en presentar frecuentes estallidos de violencia llamado también llamados frecuentemente los . Estas pataletas son la respuesta del niño al encuentro inesperado con la frustración. Esto aparece como un choque inevitable con las realidades físicas del mundo. A esta edad el niño ya camina y procede a explorar todo lo que puede. Allí va a encontrar que sus deseos no pueden ser satisfechos. Por ejemplo, desea alcanzar al interruptor de la luz que está muy alto y no puede llegar a él. O desea un helado que en el momento no hay. Su frustración se le hace inmanejable y se desata un ‘estallido de protesta’ con agitación, gritos y frecuente llanto, que a los pocos minutos puede desaparecer solo. Si los padres le expresan que ellos comprenden su frustración ante lo imposible, el niño se siente comprendido. Si los padres lo reprimen con violencia, el asunto empieza a complicarse.

Poco a poco, con el paso de los meses, su capacidad de tolerar la frustración va a me-jorar. Dependiendo de las experiencias previas en el primer año de la vida, el niño su-pera este periodo de pataletas con más o menos facilidad. Los niños con experiencias previas de carencia y de muy repetidas frustraciones durante el amamantamiento, ten-drán muchos problemas para superar esta etapa del desarrollo. Son niños que no evo-lucionan a una relación de objeto diferenciada y triangular, por lo tanto mantienen una tendencia hacer y no alcanzan la alteridad. Así la intolerancia a la frustración se mantiene por muchos años, creando enormes dificultades en la adapta-ción a la escuela y en la capacidad para socializar. Las personalidades narcisistas que utilizan mecanismos mentales primitivos, pero que no evolucionan a una relación de objeto triangular, sufren de la ‘intolerancia a la frustración’. Ya como adultos reaccionan con violencia a las frustraciones de sus deseos. Muchas veces son respuestas violen-tas, inadecuadas socialmente, otras veces, son respuestas tan desproporcionadas que llegan a crear daño patrimonial y a veces graves daños a las personas, que le traen consecuencias policiales y legales.

La buena tolerancia a la frustración que desarrollan muchos adultos, gracias a sus sa-tisfactorias experiencias en la infancia, a veces no siempre se mantienen. Si el adulto sufre de agotamiento por exceso de trabajo o sufre alguna grave enfermedad, que inevitablemente va a producir una regresión del Yo, entonces ese adulto va a perder mucha de su capacidad para tolerar la frustración. Entra en intolerancia [pierde fácil-mente la paciencia] y responde inadecuadamente a diversas situaciones de pareja, fa-milia, trabajo o en el intercambio social y se hace transitoriamente un ser intolerante.

rlander39@gmail.com
www.romulolander.org/

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