LÓGICA ESTRUCTURAL DEL DESEO

LÓGICA ESTRUCTURAL DEL DESEO   

Rómulo Lander [Caracas]    

Para Lacan, quién siempre insistió en ser Freudiano, el deseo del sujeto, es el deseo del deseo del Otro [1964]. Ser el deseo del Otro. Lacan teorizó ampliamente sobre el concepto del deseo. Introdujo una importante diferencia entre los conceptos de <deseo, necesidad y demanda>. Por esta vía logra abrir la posibilidad de desbiologizar el deseo y definirlo de una manera psicoanalítica. De esa forma el deseo <es el efecto de una falta y marca del significante en el ser hablante>.

El deseo en Freud

Desde 1885 el desconocimiento del deseo sexual por parte de sus pacientes histéricas se le presentaba a Freud como causa del síntoma. Freud siempre incluyó en sus teorizaciones el concepto del deseo sexual que no necesariamente refiere a lo genital. Sin embargo nunca desarrolló una teoría específica del deseo. Sin embargo la teoría del deseo está presente a lo largo de toda su obra. Freud usa el concepto del deseo desde la primera tópica. Desde entonces queda establecida una relación entre la pulsión y la representación. Freud plantea que el deseo surge en los momentos tempranos de la formación del aparato psíquico después de ocurridas las primeras vivencias de satisfacción. De ahí en adelante el deseo surgirá en relación a las representaciones o huellas mnémicas de esa anterior vivencia de satisfacción.

La vivencia de satisfacción

Para Freud en el texto de la Interpretación de los sueños de 1900 la vivencia de satisfacción es fundamental en el advenimiento del deseo. Allí en 1900 Freud dice: ‘un componente esencial en la vivencia de satisfacción es la aparición de una cierta percepción cuya imagen mnémica queda de allí en adelante asociada a la huella que dejó en la memoria la excitación producida por la necesidad. La próxima vez merced al enlace así establecido se suscitará una moción psíquica que querrá re-establecer la situación de la satisfacción primera. Una moción de esa índole es lo que llamamos deseo’. En el mismo texto Freud dice: ‘el sueño es un acto psíquico complejo cuya fuerza pulsional es en todos los casos un deseo a realizar’.

Volver a encontrar

Puede decirse con Freud que el deseo es el deseo de volver a encontrar la vivencia de satisfacción, aquella que se vivió en la relación con el objeto de satisfacción original y que ahora se llamará: objeto del deseo. Es necesario aclarar que para Freud el deseo es de naturaleza inconsciente. Está relacionado con la representación y por lo tanto es propia del mundo fantasmático. Por esta vía es posible sostener la teoría de la satisfacción alucinatoria del deseo. Queda así establecida en Freud una diferencia entre el deseo y la necesidad.

El deseo del deseo del otro

Lacan en su Seminario-11 titulado: ‘Los cuatro conceptos fundamentales’ de 1964 plantea que el deseo del sujeto es el deseo del deseo del Otro. El sujeto desea ser deseado por el otro. Deseo de amor y reconocimiento. Aquí Lacan sigue el pensamiento de Hegel quien dice: ‘si el deseo es humano, se desea, no el cuerpo, sino el deseo del otro, se desea ser deseado, amado y más bien reconocido en su valor humano’.

El deseo humano se instala

Lacan plantea claramente al igual que Freud que el deseo humano se instala, se constituye en los momentos tempranos de la vida. Es un efecto de la vivencia de satisfacción al perderse dicho objeto de satisfacción. La falta de objeto inaugura la presencia del deseo. La experiencia del objeto perdido deja una huella mnémica, una representación. La pulsión se hace deseo al ligarse a la representación. Quedan así establecidas al menos tres de las  características del deseo.

Tres características del deseo humano

1 El deseo es inconsciente y mudo: No es posible conocer el deseo en su plenitud. El deseo no habla, el deseo es mudo. En los Escritos tomo 1 en el texto titulado ‘Función y campo de la palabra y el lenguaje en Psicoanálisis’ presentado en 1953, también conocido como ‘El discurso de Roma’ Lacan dice ‘existe una incompatibilidad fundamental entre el deseo y el lenguaje’. Sin embargo en el Seminario I de 1954 Lacan plantea que el objetivo de la cura analítica es permitir que el analizando reconozca la verdad de su deseo. Esto implica que reconocer la verdad del propio deseo solo es posible a través del lenguaje. Lacan dice allí lo siguiente ‘solo cuando es formulado, nominado en la presencia del Otro, el deseo sea este cualquiera, será reconocido en el propio sentido del término’. En ‘La dirección de la cura y los principios de su poder’ texto de 1958 Lacan dice: ‘En psicoanálisis es importante permitir al sujeto que nomine, articule y traiga ese deseo a la existencia’. Aquí Lacan se refiere a la posibilidad de traer el deseo a la existencia a través de articularlo en el lenguaje. Sin embargo el deseo inconsciente es mudo y se resiste a ser articulado. Por eso el deseo inconsciente, siempre será deseo de otra cosa.

2 El deseo es de naturaleza sexual: El deseo surge como efecto de la falta, del objeto perdido, me refiero al objeto-(a). La pulsión que es de naturaleza sexual [no digo genital] se une a la representación [némesis del objeto perdido] y pasa a llamarse deseo. Por lo tanto cuando la pulsión que es de naturaleza sexual se une a la representación se establece la naturaleza sexual del deseo. Sin embargo, el deseo no es la pulsión. La pulsión que es de naturaleza parcial, logra satisfacción pulsional parcial: oral, anal, genital. El deseo no se satisface, por eso siempre será ‘deseo de otra cosa’.

3 El deseo es insatisfacible: Siendo el deseo mudo e inarticulable en el lenguaje el deseo siempre será deseo de otra cosa. El deseo inconsciente que siempre empuja por satisfacción no va a encontrar nunca al objeto perdido siempre encontrará otra cosa. Por lo tanto el deseo es insatisfacible. El objeto que el sujeto encuentra por delante no es más que un semblante de su objeto perdido.

Necesidad, demanda y deseo

(a) La necesidad: Refiere al orden biológico. La necesidad aparece como un requerimiento del organismo que puede ser identificada y satisfecha aunque temporalmente. Se habla de las necesidades biológicas: hambre, sed, sueño. El ser humano nace en estado de indefensión, incapaz de satisfacer sus propias necesidades biológicas. Por lo tanto necesita del otro para la supervivencia. Para conseguir la ayuda del otro el sujeto humano emite un llanto: un grito. El grito se transforma en llamado solo cuando el otro le otorga un sentido y lo transforma en significante. El grito transformado en llamado va a constituir la demanda. La presencia del otro adquiere una gran importancia. No solo va a satisfacer la necesidad biológica sino también se espera que satisfaga un anhelo de amor lo cual es un imposible porque refiere al objeto perdido. De allí en adelante, la necesidad y el deseo encuentran su lugar en este mundo a través de la demanda expresada en los significantes.

(b) La demanda: Lacan decía que el deseo que es mudo, se hace conocido cuando el deseo <pasa por el desfiladero de los significantes>. También decía: ‘el deseo no es la necesidad de satisfacción, ni la demanda de amor, sino la diferencia que resulta de la substracción del primero sobre el segundo’. Esto aparece en los Escritos tomo 1 texto de 1958. La demanda no es más que el pedido expresado en la cadena significante [en el habla]. Así la demanda que surge del deseo,  no es el deseo, porque al articularse en la cadena significante, el deseo pasa a ser deseo de otra cosa. Por lo tanto el deseo nunca puede ser satisfecho, es insatisfacible.

(c) El deseo: Lacan decía: ‘el deseo se aproxima a ser conocido en el margen en el que la demanda comienza a separarse de la necesidad’ Igualmente aparece en los Escritos tomo 1 de 1958. De allí que el deseo sea un asunto completamente humano.

Objeto causa de deseo

Una vez más, el deseo surge de la falta. Esa falta que es instalada por el objeto-(a) perdido. Por eso el objeto-(a), es el objeto del deseo, siempre buscado y nunca encontrado. Solo encontrado en ficción, en la experiencia del estado de pasión de amor u odio. En ese estado se cree haber encontrar en el campo del otro ilusoriamente a la pequeña-(a). Esta propuesta tiene una lógica que se soporta a sí misma. Sin embargo en años posteriores Lacan aclaró en Los cuatro conceptos fundamentales de 1964 que el objeto-a es también objeto causa de deseo. Entonces no es lo mismo el objeto del deseo, que  el objeto causa del deseo.

Dialéctica de la falta

Allí en ‘Los cuatro conceptos fundamentales’ de 1964 Lacan dice: ‘al postular una causa y el efecto que ella provoca se hace presente la imposibilidad de poder dar cuenta de un eslabón intermediario. Se abre así un hiato. Esto quiere decir que el objeto-(a) perdido se encuentra así en la posición de originar el deseo. El objeto-(a) no aparece ‘adelante del sujeto’ convocado por su deseo. Sino al contrario, es el que se ubica ‘por detrás del deseo mismo’ causándolo. El objeto-(a) perdido, es el que va a encontrar al sujeto. El sujeto no podría lanzarse con éxito a la búsqueda del objeto-(a) que mejor le convenga. Al contrario, el objeto-a es el que se le impone al sujeto. Queda claro que el deseo del sujeto no puede ser sino el deseo  del deseo del otro. Es el otro el que arroja o deja un resto en la constitución original del sujeto. Ese resto es la pequeña-(a). La confusión ocurre porque al sujeto no le queda más alternativa que buscar su objeto-(a) perdido. Lo busca siempre por delante [con la voluntad] presuntamente se le coloca por delante, como un semblante. Así el objeto-(a) que en ficción está por delante, se encuentra por detrás [aparece por azar, sin efecto de la voluntad] como <el objeto causa del deseo>.

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