LOGICA DEL ACTO SUICIDA

LÓGICA DEL ACTO SUICIDA

Rómulo Lander (Caracas)

Pienso que es posible hablar de una ética y de una estética del acto suicida. Veamos porque digo esto. El suicidio es visto por la sociedad como un acto egoísta y egocéntrico capaz de producir daño a otros. Los familiares sufren al imponérsele una carga de dolor por la ausencia del objeto amado y una carga de angustia por la culpa inconsciente explicable por el vínculo de amor/odio que existe en toda relación humana. El estudio desprejuiciado de este tema encuentra serios obstáculos. El primer obstáculo está en el sujeto mismo que está interesado. Este sujeto podría padecer del horror a la muerte y en su investigación solo quiere encontrar las razones para sostener lo impropio de la muerte. La pura presencia desbordante de la castración imaginaria es chocante e incómoda para cualquier persona. El segundo obstáculo reposa sobre la ubicación social del acto suicida, como acto prohibido, interdicto por ambas: <la moral religiosa y el código civil>. El código religioso judeo-cristiano ex-comulga al suicida de-facto y el código civil venezolano lo ubica como delincuente social. En este sentido el mensaje es claro, el acto suicida es hoy en día, inaceptable para nuestro orden social.

  1. Los dos vértices

Abordaré el estudio del acto suicida desde dos vértices diferentes. Primero el acto suicida que se origina en un acting out del sujeto. En este acápite me referiré específicamente al <acto suicida como síntoma>. Segundo, el acto suicida originado en una voluntad de acción. Aquí me referiré al <suicidio radical>. La ética y la estética de ambos actos estarán determinadas por la dinámica del odio y del heroismo. Ya que voy a fundamentar las diferencia de estos dos actos suicidas en los conceptos psicoanalíticos del <acting out y de la voluntad de acción>, creo oportuno precisarlos teóricamente. Para diferenciar estos dos conceptos me voy a guiar por la cualidad de conciencia que el sujeto posee de su acto y no por la entrada o salida que el sujeto hace en la escena. Aquí ya tomo posición con respecto a ciertas teorías psicoanalíticas.

(a) Acting out

Refiere al acto realizado por el sujeto sin conocimiento de lo que motiva dicho acto. No hay conciencia de la razón, ni del propósito del acto realizado. En este caso del acting out, el deseo se impone y el acting habla por si-mismo fuera de conciencia. <Se trata de un acto sin sujeto>.

(b) La voluntad de acción

Refiere al acto conciente que se realiza después de una lucha con la angustia, expresión del conflicto entre el deseo y la prohibición. Refiere a un acto realizado por elsujeto, con capacidad de pasar a la acción, después de vencer la angustia a veces persecutoria. El acto pudo haber sido obstaculizado totalmente o interferido parcialmente, creando la presencia del no/acto.

Ejemplos clínicos: estas interferencias pueden aparecer en (a) Clínica del obsesivo: en esta clínica el conflicto neurótico obsesivo determina que la pulsión se consuma en el puro pensamiento. Muestra de esto lo encontramos en la duda y ruminación obsesiva. El sujeto queda así inhibido de su acto voluntario. (b) En la clínica de la fobia: El sujeto padece del temor de realizar un acto que se encuentra incluido en el conflicto fóbico. Igualmente el sujeto queda inhibido total o parcialmente de su acto voluntario. (c) Clínica de la histeria: Por represión del deseo sexual, el sujeto histérico inhibe aspectos parciales o totales del acto sexual. En esta situación el deseo ha estado bloqueado por algún tipo de prohibición. Finalmente el sujeto supera el conflicto y realiza el acto a plena conciencia. <Se trata de un acto con sujeto>.

  1. Acto suicida como síntoma

El suicidio como síntoma provoca una muerte equivocada. Se trata de una muerte que no ha debido ocurrir. El sujeto potencialmente suicida, en medio de un serio conflicto neurótico o psicótico, puede poner en escena su violencia suicida sin saber con claridad el motivo por el cual busca la muerte. Es una escena donde alguien resulta muerto sin saber las razones de su propia muerte. El acto es suicida, alguien termina muerto, pero el acto carece de sujeto. Por eso planteo insistentemente que este tipo de acto suicida, es específicamente, un acting out. La motivación inconsciente de este acting out suicida requiere de un estudio psicoanalítico más detallado. Para profundizar en el estudio del acto suicida como síntoma, es necesario abrir dos variables. La del objeto del deseo y la del odio al objeto.

  1. Dialéctica de la esperanza

Dos aspectos muy importantes en la motivación inconsciente del acto suicida como síntoma se encuentran en la dialéctica de la desesperanza y en el deseo de no-vivir. Para comprender el problema de <la desesperanza y del deseo de no-vivir> se necesita abrir el estudio de la teoría del deseo. Con Freud y con Lacan, el deseo del sujeto es, el deseo del deseo del otro. ¿Por qué? Para el psicoanálisis el sujeto se constituye en el lugar del otro. Nadie puede engendrarse a sí mismo, requiere de un otro que por efecto de significación lo constituye y lo inicia para siempre en la alienación de si-mismo (presencia de la spaltung). La madre desea a su hijo aún antes de este nacer. Se podría decir que el niño pre-existe a su propio nacimiento, ya que como proyecto existe en el campo del deseo del otro. Por lo tanto desde sus inicios el sujeto es producto del deseo del otro y desea ser el deseo del otro. Finalmente se va a diferenciar de ese otro especular a través del proceso de alteridad (función de la metáfora paterna). Sin embargo a lo largo de su vida la ley del deseo tiraniza al sujeto, este retiene la marca de ser el deseo del deseo del otro.

  1. Ser amado por el otro

Así deviene que el sujeto en falta desea ser amado por el otro. A veces cree o está convencido de haberlo logrado: <exclama con certeza ser amado por otro>. Pero esto no es más que una ficción. O si se quiere es una ficción-verdadera. Lacan decía que amar es dar lo que no se tiene. El niño y el sujeto adulto creen ser amados y esto produce sus efectos: amor y estima por sí-mismo, investidura (catexia) objetal libidinal que produce una sensación de energía interior, que se muestra en el deseo de aventura y de vivir a plenitud. Hasta aquí todo parece estar muy bien. El problema aparece, cuando el sujeto por diversas razones, algunas veces debido a traumatismos o carencias, ocurridas en la primera infancia, va a abandonar el deseo de ser amado/a. Desaparece el deseo del deseo del otro. Queda un deseo perdido. Cuando esto ocurre se instala <la desesperanza> o si se quiere <la pérdida de la esperanza>. Por esta vía surge, en forma pasiva, el deseo de no-vivir. Realmente se trata de una indiferencia a vivir o morir. La muerte no se busca, pero si llega es bienvenida. En un caso así, para que ocurra el acto suicida, se requiere de ciertos elementos psíquicos adicionales que aparecen en la variable del odio al objeto. En este punto es necesario aclarar brevemente lo que corresponde a la pulsión de muerte, a los mecanismos proyectivos primitivos y finalmente el odio al objeto.

  1. El concepto de pulsión de muerte

Es controversial en psicoanálisis. El concepto básico de pulsión refiere a un concepto de energía. Freud primero habló de la pulsión sexual o libido y luego en –Más allá del Principio del Placer– en 1920, plantea por primera vez la teoría dual de las pulsiones. Allí introduce su concepto novedoso y oscuro de la pulsión de muerte. Primero la plantea como lo inevitable, la misteriosa fuerza del ser vivo de regresar a la sustancia inanimada de donde surgió. Es decir la pulsión de muerte, vista como una energía catabólica, que lleva al ser vivo al estado anterior de no-vida. En un segundo nivel teórico plantea a la pulsión de muerte como configurando el mecanismo psíquico de la compulsión a la repetición, que lleva al ser vivo a repetir incesantemente el mismo error. Es decir repite lo que no conoce: lo reprimido inconsciente. Todo aquello inaceptable para la conciencia por establecer un conflicto con los ideales y valores del SuperYo pasa a ser reprimido y desde allí pulsa por satisfacción. En un tercer nivel teórico, Freud plantea a la agresividad humana como una expresión indirecta de la pulsión de muerte. En este punto teórico queda establecida una relación indirecta entre agresión y pulsión de muerte, lo cual plantea enormes problemas al psicoanálisis. Esta proposición ha dado origen a debates interminables y a posiciones antagónicas entre psicoanalistas, ya que algunos proponen que la agresión y la violencia humana, provienen de la frustración y envidia temprana. Por lo tanto son adquiridas y no pulsionales.

  1. Odio al objeto

El odio al objeto es algo inevitable en el ser humano. El vínculo de amor temprano en el niño, lleva implícito el vínculo de odio. Son vínculos complementarios y no antagónicos. El opuesto al amor es el desamor y no el odio. El odio es un vínculo afirmativo, tanto como el vínculo de amor. La propuesta Kleiniana de la madre buena y la madre mala, que significa la madre amada y la odiada, refieren a dos momentos diferentes de las experiencias de satisfacción y/o de frustración de la demanda, que el niño hace a su madre. Muchas veces estas experiencias son arbitrariamente equilibradas por el azar de la vida temprana. El disponer de una madre con capacidad de tolerar la angustia propia y la del niño, y que puede desarrollar a plenitud su función reverie, ayuda al predominio de las experiencias de satisfacción del niño. Es decir predominio del amor sobre el odio. Sin embargo, en algunos casos las cosas no ocurren así y las experiencias de frustración son las que predominan. En estos casos la carga de odio al objeto (envidia y celos) en el niño muy pequeño, dificultará su desarrollo y jugará un papel importante en la clínica neurótica de ese niño.

  1. La castración imaginaria

Las experiencias ulteriores de la vida, que incluyen las experiencias de éxito y de fracaso en cualquiera de sus formas: fracaso escolar, amoroso, profesional, familiar, financiero, pérdida de la belleza, pérdida y mutilación de órganos, que introduce en la escena, la ficción de la castración imaginaria, debilitan al sujeto que ya se encuentra en situación de desesperanza. El fracaso vivido puede contribuir a desencadenar la presencia del odio que ya pre-existe en el sujeto. Por vía de la envidia y de los celos el sujeto va a odiar al objeto.

En mi opinión la energía para el odio, que en último caso puede provocar la muerte del sujeto, proviene de la pulsión de vida y no de la pulsión de muerte. Por lo tanto siempre me encuentro en desacuerdo con el cliché repetido una y otra vez, de que un acto suicida no es más que la pura expresión de la pulsión de muerte. En relación al problema que nos atañe en este punto, es decir, la relación entre el odio al objeto y el acto suicida es necesario que precise lo siguiente: Si el odio al otro, que debido al mecanismo del regreso de lo proyectado, termina siendo odio o desprecio a sí mismo, coincide o es simultáneo con el sujeto en estado de desesperanza, que refiere como hemos visto a la renuncia de ser amado por el otro, este odio a sí mismo, va a ofrecer la energía necesaria para realizar el acto suicida como acting out. En este caso el sujeto suicida deja de vivir, sin tener plena conciencia de lo que es el deseo de morir. Es decir, un acto sin sujeto. El sujeto que renunció a ser querido por el otro y el otro como objeto odiado (objeto internalizado), mueren ambos en el momento del suicidio. Para mí no hay duda que ésta es una muerte equivocada. Es un enredo de escenarios y ficciones que termina con la muerte de alguien, sin que esté claro para el suicida la razón de su propia muerte.

  1. El factor desencadenante

Cuando aparece un factor desencadenante de fracaso en la vida actual (sea este un fracaso amoroso, académico o económico/financiero), este fracaso actualiza la intensidad antigua del vínculo de odio y de la desesperanza. Si el estado mental es primitivo, y uno como analista, se da cuenta de los mecanismos mentales primitivos que están presentes en ese momento, entonces la peligrosidad suicida es alta. En un caso así, es necesario hablar explícitamente sobre el deseo suicida (interpretarlo en caso que el analizando no lo exprese) , hablar de sus razones aparentes, hablar sobre la desesperanza y el vínculo de odio. Lograr que el suicida potencial hable de todo esto y que pueda expresar intensamente a través de la catásis toda su impotencia y desesperación.

  1. Un enredo de escenarios y ficciones

Me refiero a la presencia en la psíque del suicida, de mecanismos psíquicos tempranos que van a distorsionar la percepción de la alteridad, la discriminación del sujeto/objeto y la necesidad inconsciente de castigo. La presencia de estos mecanismos tempranos narcisistas de identificación proyectiva, angustia aniquilatoria desbordada y un SuperYo arcaico, cruel y sádico, van a contribuir a la pobreza de discriminación del sujeto en el momento del acting out suicida. Eso es un enredo. El odio al objeto regresa al sujeto por medio del mecanismo de la identificación y así el sujeto percibe que el otro (el objeto odiado) lo odia y desea su muerte. La idea del odio a sí mismo y de que el otro desea su muerte, unido a la desesperanza, puede desencadenar el acting out suicida. La magnitud del odio va a determinar la estética del acto. La escena suicida con su sentido de la oportunidad y el método suicida, van a determinar la magnitud del efecto de horror que recibirán los seres queridos al encontrar el cuerpo del suicida. Allí queda en acto su último mensaje. La ética del acto suicida como síntoma, es la ética de la insensatez.

  1. El empuje al suicidio como síntoma

Quisiera resumir en tres acápites el empuje final al acto suicida sintomático:

(a) Presencia del predominio del vínculo de odio con el otro.

(b) Borramiento de la alteridad y de la capacidad de discriminación del sujeto. Esto permite la instalación de los mecanismos primitivos de proyección y luego identificación en la cual el vínculo de odio: (yo odio al otro) es proyectado: (el otro me odia), termina con la identificación de lo proyectado: (me odio a mi mismo). La muerte circula y regresa al sujeto (el otro desea mi muerte y luego yo deseo mi muerte). Es oportuno recordar que estos mecanismos psíquicos son automáticos e inconscientes.

(c) Presencia de un factor desencadenante que actualiza en el momento de realizar el acto suicida el vínculo de odio. Del odio al otro pasa al odio a sí mismo. El desencadenante puede ser una experiencia personal de fracaso, o algo que puede ser subjetivado como fracaso. Los ideales primitivos del Yo (Yo-ideal) que son tiránicos e inflexibles, facilitan la intensidad relampagueante de la ficción del fracaso. Al final se muere por nada, todo ha sido una ficción.

  1. ¿Que hacer ante la presencia de un sujeto con riesgo suicida?

(a) Entrar en el conflicto: Hablar explícitamente sobre las ideas y el deseo suicida. Admitir en el dialogo con el suicida potencial la existencia de estas ideas.

(b) Explorar el origen y las razones aparentes de estas ideas. Cuestionar y denunciar la presencia de la desesperan-za y del vínculo de odio.

(c) Precisar el desencadenante subjetivo de fracaso. Lograr que el sujeto suicida hable de eso. Y tratar de romper la convicción del supuesto <callejón sin salida> en el cual se ubica el suicida. Ofrecer en este diálogo la posibilidad para una re-significación a posteriori.

(d) Permitir y estimular la posibilidad de abreacción. Que exprese fuertemente por vía de catársis, la desesperanza, el odio al otro y el odio a sí mismo.

(e) En última instancia al sujeto suicida en acting out repetidos, ¿se le debe o no, reconocer su derecho a la muerte? ¿Se le debe o no confrontar con su propia muerte? Este es un punto ético fundamental para el psicoanalista, no para el suicida. El suicida en acting out no ha escogido a la muerte como opción, porque no sabe lo que está haciendo, cree conocer las razones de su odio y desesperanza, pero no conoce con claridad las razones de su muerte. Y si lo sabe se trata de un caso de un suicida radical, lo cual plantea un acto suicida completamente diferente. Planteo que la ética del psicoanalista está en discriminar al suicida sintomático del suicida radical.

  1. Ante el peligro inminente suicida

El alto riesgo suicida lo determinan los factores de empuje al suicidio. El suicidio sintomático se decide en el relampagueo de un instante. Si se logra pasar unas horas, la regresión patológica producida por la subjetividad ficcional del fracaso, deja de tener efecto y el riesgo suicida disminuye y hasta desaparece. ¿Que se puede hacer en ese momento de alto peligro?

(a) Eliminar los medios suicidas al menos por unas horas. Esto significa eliminar las armas de fuego, la altura, el automóvil, los medicamentos, sogas y otros medios que pudiera utilizar el sujeto en crisis.

(b) No dejar solo al sujeto que está en alto riesgo suicida. Hacerle compañía por varias horas.

(c) En algunos casos utilizar el recurso de la hospitalización cuyos objetivos serán los siguientes:

  1. Sacar al sujeto del ambiente familiar, social, laboral que ha provocado la subjetivación de fracaso sin salida. Prohibir totalmente las visitas ayuda a desconectarlo de ese ambiente.
  2. Al hospitalizarse se favorece la regresión infantil. El paciente queda en manos de otro. Se entrega al otro. Esto podría calmar al SuperYo primitivo cruel que pide castigo.
  3. Aprovechar el momento para entrar a través del dialogo en el conflicto suicida, explorar la relación con el objeto odiado, su supuesta experiencia de fracaso etc.
  4. Para que estos objetivos se cumplan es necesario no medicar al paciente. Soy de los que piensan que la medicación <no va a eliminar> la desesperanza, ni el odio al objeto. Al contrario van a enredar más los mecanismos mentales primitivos. Es en <el poder de la palabra > y del dialogo donde pongo todas las esperanzas.
  1. Acto suicida radical y heroico

Lo llamo así porque en este acto suicida existe una buena razón para morir. No se encuentra la clínica de la desesperanza, ni el vínculo dramático de odio al otro y ni el odio a sí mismo. El deseo <de ser el deseo del otro> está intacto. El deseo de ser amado está satisfecho. No hay desesperanza, ni desvalorización personal. Incluso puede existir una intensa catexia objetal libidinal con vínculo de amor al objeto. Sin embargo el sujeto tiene un claro deseo de morir y una lógica de la muerte.

15. Lógica de su muerte

(a) Cuando el sujeto padece de una enfermedad crónica incurable. Este tipo de enfermedades ya sea invalidante, asfixiante, deformante o dolorosa, hacen que el sujeto arrastre la vida en condiciones de incapacitación y dolor físico. Provoca lo que el sujeto podría considerar en su subjetividad: una mala o pésima calidad de vida. Este tipo de enfermedades por su condición de incurable, no ofrece ninguna posibilidad de regreso al estado de salud. Podría mencionar las más conocidas y frecuentes: Alzeimer, arterioesclerosis cerebral, enfisema pulmonar avanzado, cancer diseminado, sida, etc. El sujeto puede llegar a considerar que vivir de esa manera no vale la pena. Esa es su opción. Muchos prefieren seguir viviendo así, pero otros no lo desean.

(b) Incapacidad física por simple senectud sin presencia de enfermedades crónicas. La vejez, según sus condiciones personales, ambientales y familiares, puede llegar a ser indigna. Igualmente el sujeto que aún puede mantener una ética y una estética de su condición de vida, puede llegar a considerar que la vida en esas condiciones ya no vale la pena de vivirla. Esa es su opción.

(c) Incapacidad mental crónica: Este punto es controversial y delicado. Existen patologías mentales con componentes orgánicos, genéticos y psíquicos que son de características incurables. La gran mayoría no conocen otra forma de vivir y están adaptados y conformes con su vida. Esos sujetos no desean morir. Al contrario esperan una mejoría ilusoria. En otros casos, sujetos que conocieron otra forma plena, afirmativa y extraordinaria de vivir, no piensan así. Sus condiciones mentales dañadas e irrecuperables, lo condena a una forma de vivir indigna que no desean aceptar. Ese tipo de pacientes en momentos de lucidez hablan sobre su deseo de morir. El conflicto existente entre los ideales y valores de esa persona y la realidad patética en que se transcurre su vida actual, lo/a llevan a plantearse el deseo de morir por su propia voluntad. Ese acto suicida radical estaría planteado como un acto legítimo del sujeto. Para mí está claro que no se trata del alegato de un suicidio sintomático, en donde la dialéctica de la pérdida del amor a sí mismo y el odio al otro y a sí mismo esté presente. Al contrario puede haber un intenso vínculo amoroso con la vida plena y lo trágico está en liberarse a sí mismo y al otro, de ese estado de incapacitación que no desea aceptar. Generalmente tienen vínculos de amor con alguien, quién podría estar de acuerdo con su alegato de muerte digna, este sufrirá el dolor de la despedida y la pérdida de su amado/a, pero respeta la voluntad del sujeto suicida radical.

(d) El sujeto que en su acto suicida radical muere por sus ideales. No espera recibir méritos. Se trata de sujetos de una alta sensibilidad, muy identificados con los más altos ideales personales, de patria y amor a la humanidad y que en su impotencia e inconformidad con el absurdo y lo deshonesto del fenómeno social, optan por una declaración radical, que afirman con su propia muerte. En esta situación hay un acto con sujeto. Yo me pregunto si al final estos héroes son oídos. ¿y por quién? ¿a quién va dirigido su alegato? ¿si Jesús de Nazareth era solo un hombre, a quién iba dirigida su última enseñanza, afirmada con su muerte heroica? ¿Quién escuchó lo que realmente decía?

16. El suicidio heroico puro

De forma clara digo que respeto el derecho a vivir y a morir de cualquier persona. El acto suicida absurdo tiene la ética del desquite y la venganza. El acto suicida heroico, tiene la ética del morir por un ideal y la estética del saberlo hacer. Cuando Mishima en forma muy pensada decide hacer una declaración final sobre su inconformidad radical con la sociedad moderna del Japón y procede a realizar el acto suicida en la forma honrosa tradicional japonesa, podría no estar sufriendo de un estado depresivo, sino ejerciendo el derecho a expresar y afirmar sus ideales de patria, hasta el límite de su muerte. Al igual que el monje Budista que se inmola en una bola de fuego en Saigón (Vietnam, 1967), para hacer una declaración final y dramática, de acuerdo a sus propios ideales religiosos y de patria. No estoy diciendo que estoy de acuerdo o en desacuerdo con ninguna de esas declaraciones. Lo que estoy diciendo es que respeto el derecho, a que cualquier persona, pueda hacer al costo de su vida, la declaración de ideales que mejor le parezca.

17. Acto heroico y acto fundamentalista

Aquí es inevitable precisar los límites entre el patriota heroico y el fanático fundamentalista. Los límites entre uno y otro son muy delgados. Yo prefiero discriminar uno de otro, en base al acto y no a la motivación inconsciente, las cuales encuentro muy similares.

  • El acto heroico muestra la muerte personal:

<Yo muero por mis ideales>

  • El acto fundamentalista fanático mata al otro, por sus ideales:

<Te mato a tí, por mis ideales>

Insisto en que aquí encontramos en ambos casos una dialéctica de ideales y no de idolatría. Cuando una figura célebre de los jóvenes se suicida, como es el caso de Kurt Cobain del grupo musical Nirvana, muchos jóvenes adolescentes llamaron a las estaciones de radio americanas con ideas e intensiones suicidas. En este caso encontramos el deseo suicida de estos jóvenes, proveniente de una simple identificación con el héroe muerto (suicida). Se trata de la idolatría: [quiero ser como mi héroe, mi ídolo]. En él caso anterior de la dialéctica de los ideales, la dinámica psíquica es muy diferente: <Me tomo en serio y muero por lo que creo, muero por mis ideales>.

Encuentro necesario agregar aquí la muerte sacrificial.

Me refiero a los sujetos que ofrecen su vida a un Dios o a un ser superior. Se trata de un asunto de creencias y de fe. Me refiero a los que ofrecen su vida en sacrificio como los Mayas o los Incas, que mueren ofreciendo su vida a la imagen internalizada del padre idealizado.

La muerte por sacrificio, no es una muerte heroica. Me ha tocado encontrar en la clínica, algunas patologías de tipo Esquizoide y Esquizofrénica, que buscan la muerte. Es una búsqueda aparentemente suicida, pero que al sobrevivir al intento y al estudiarse la dinámica inconsciente del caso, encontramos que se trata de un deseo de <muerte sacrificial>. No hay una dialéctica de suicidio sintomático.

18. Los suicidas en masa

Existen en la actualidad y en la historia diversos ejemplos. Tomaré solo dos, uno de cada tipo: uno sintomático y otro radical.

1. Comenzaré por un suicidio ocurrido en la ciudad de Los Angeles (USA), en Agosto de 1997. Un grupo de ambos sexos y variadas edades, llamado Heaven Gates, realizó en la sede del grupo, un suicidio colectivo. Los cuerpos fueron encontrados días después de su muerte. Cada uno limpio y ordenado en su cama. ¿Que ocurrió allí? ¿Por qué se suicidaron?

Según la información que leí en la prensa y revistas, entiendo que este grupo tenía la certeza, de que detrás de un cometa, que pasó cerca de la tierra durante esa semana, venía una nave espacial que los llevaría a otras galaxias. Para eso era necesario desprenderse del cuerpo. El cuerpo era concebido como una simple caja que contenía el espíritu. Para liberar el espíritu y unirse a la nave espacial, necesitaban liberarse del cuerpo. Eso fue lo que hicieron. Entonces este suicidio en masa, está basado en lo que para mí, es una idea falsa [delirante]. Su intensión no es la muerte. Es vivir en otra galaxia. Se trata de un acto suicida sin sujeto. Un acting out psicótico. Un suicidio en masa sintomático.

2. Masada

El otro caso es el del suicidio radical y heroico. Me referiré a un acto suicida en masa, ocurrido hace aproximadamente dos mil años. Se trata del suicidio en masa de los guerreros hebreos de Masada. Este sitio histórico ubicado en una alta colina a cincuenta kilómetros al sur de Jerusalem, fue rodeado por los romanos, 72 años despues de la muerte de Jesús de Nazareth. No había escape posible para los Zelotes de Masada. El sitio a la fortaleza demoró dos años. Los guerreros zelotes dieron una resistencia firme, a pesar de que sabían que estaban perdidos. Sin embargo resistieron hasta el último día. Sabían que al entrar los romanos en la fortaleza, los vencidos serían violados, humillados y luego masacrados. Sus esposas e hijos serían esclavizados. Decidieron morir por su propia espada. Utilizando su elocuencia y su presencia carismática, Eleazar, el comandante Zelote del grupo de Masada, aupó a sus correligionarios a cometer el suicidio en masa. Flavio Josephus famoso historiador judio del siglo uno (dc) dice en su libro <La guerra de los judíos> página 443 del libro VII lo siguiente, en relación a la arenga de Eleazar:

<Permitamos morir libres, no esclavizados por nuestros enemigos y dejar este mundo como hombres libres en compañía de nuestras esposas e hijos. La muerte liberará nuestro espíritu>

Cuando finalmente las tropas romanas entraron en la ciudad, de un mil personas encontraron solo a siete con vida. Los guerreros de Masada murieron por sus ideales. En un acto voluntario decidieron morir por su propia mano. Fue un acto suicida con sujeto, por lo tanto un suicidio masivo radical, un acto heroico.

Bibliografia

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