LÓGICA DE LAS TRANSFORMACIONES

LÓGICA DE LAS TRANSFORMACIONES

Rómulo Lander [Caracas]

Las transformaciones en el campo psíquico refieren a los cambios ocurridos dentro de la organización del aparato mental. Refiere a los cambios en los que se transforma la manera de funcionar la mente. Esta capacidad de transformación de la mente obedece a los efectos que el conocimiento de si mismo produce en la propia organización psíquica. Sabemos que en la mente existen los factores invariantes y también sabemos que estos factores no son susceptibles de transformación: Constituyen la armazón de la estructura psíquica. Todos los otros mecanismos y factores operativos mentales son susceptibles de cambio y transformación debido al efecto que producen dos factores principales: el <conocimiento de si mismo> y el poder <asumir esta verdad interior>.

La ética del bien decir

Jacques Lacan en 1960, nos enseña que la ética del psicoanálisis esta en la ética del ‘bien decir’. El bien decir del psicoanalista le va a mostrar el camino al analizando que lo llevará a descubrir por si mismo algo de su verdad interior. Por eso Lacan concluye diciendo que el propósito del psicoanálisis está en que ayudemos al sujeto <a no ceder en el deseo>. Es decir, que la solución no es adaptarse a la familia, ni a la sociedad donde vive. Sino en <ser lo que el sujeto verdaderamente es> y para ser lo que se es, se necesita de <no debe ceder en su deseo>. Sin embargo Lacan agrega que este fin de análisis es heroico y que no ceder en el deseo y lograr <ser uno mismo> conlleva grandes sacrificios que no siempre están al alcance del analizando.

La verdad interior

Bion nos dice en 1967 que la búsqueda de <la verdad interior> es esencial para el crecimiento y la transformación mental y nos dice: <Sin verdad sobre si mismo, la mente no se desarrolla, muere de inanición>. Por eso Bion concluye que el propósito del psicoanálisis no es la cura del síntoma, ni la adaptación del individuo a su núcleo familiar, ni su adaptación a la sociedad donde vive. Nos dice que el propósito del psicoanálisis es ayudar a lograr que el individuo: <sea lo que es>

El alivio del síntoma

El motivo que lleva a los pacientes a buscar ayuda psicoterapéutica es la necesidad que estos sujetos de aliviar sus preocupaciones, su angustia y su sufrimiento. Este alivio puede ser de tipo sintomático y ya desde las primeras sesiones de terapia se puede lograr el alivio del síntoma. Esta mejoría sintomática se explica por la acción y la presencia de la transferencia positiva. Es lo que comúnmente llamamos ‘un alivio sintomático transferencial’. Todos sabemos que este cambio y  mejoría transferencial es pasajera y no es de tipo permanente. Por lo tanto, el objetivo que el paciente busca refiere a otra cosa, refiere a <un algo> que produzca una disminución permanente de la angustia y de su sufrimiento.

El interés del paciente y los objetivos del analista

El objetivo del paciente y el objetivo del terapeuta pueden no coincidir y esto va a provocar un desencuentro pragmático. Esta claro que el paciente desea la mejoría de su síntoma. El objetivo del terapeuta que tiene una orientación psicoanalítica es lograr alguna transformación psíquica en la interioridad del paciente que produzca una ‘aceptación del sujeto de si mismo’. Este cambio interior o transformación ciertamente va a producir una disminución de la angustia y del síntoma, pero este alivio sintomático no es el objetivo principal de la psicoterapia psicoanalítica. El alivio del síntoma resulta ser un beneficio secundario y no un beneficio primario. El propósito principal llamado beneficio primario es lograr que con la terapia de orientación psicoanalítica se produzca alguna transformación o cambio psíquico permanente.

Una primera transformación: el síntoma analítico

Cuando el paciente inicia la psicoterapia psicoanalítica busca un alivio de su angustia. Cree que el analista sabe como aliviarle la angustia y el sufrimiento. Muchas veces le pide al analista que este le diga como resolver sus preocupaciones y problemas. Demanda una ayuda concreta que debe provenir del analista. Este pedido supone que el terapeuta conoce y sabe la solución de sus problemas. A este tipo de síntoma que pide una solución proveniente del otro, lo llamamos ‘síntoma clínico’. Poco a poco el paciente aprende que la solución a sus problemas yace dentro de él o de ella misma. Que el diálogo con el terapeuta consiste en un dialogo que le ayuda a descubrir su verdad perdida dentro de si mismo. Cuando esto aparece en el dialogo analítico decimos que ha ocurrido una primera transformación. El paciente ha cambiado del ‘síntoma clínico’ al ‘síntoma analítico’.

Falsos resultados

Por otro lado Bion nos alerta de la posibilidad de los falsos resultados. Nos dice que para lograr <ser lo que se es> se requiere de una transformación especial, un cambio psíquico que el llama <transformación en O>. La distingue de otro tipo de transformación que aún cuando útil y con cierto valor, no produce el efecto deseado de ‘ser lo que se es’. La llama <transformación en K>. Esta letra <K> refiere al conocimiento, pero no de si mismo. Es decir a los cambios producidos por un análisis intelectualizado. Un saber sobre la propia historia como si fuera información ajena que no produce una vivencia. La transformación en <O>, que refiere a lo desconocido inconsciente produce un cambio verdadero, vivenciado, y profundo. Muchas veces está transformación en <O> o el ‘insistir en el deseo’ y ‘ser lo que se es’ choca con los valores morales de la familia o de la sociedad. Por eso, el psicoanálisis  y las terapias de orientación psicoanalítica, en sus fundamentos son amorales. No hay ninguna moral que imponer al analizando. El psicoanálisis se fundamenta en su ética que es la ética de la búsqueda de la verdad interior.

Los análisis interminables

Cuando nos encontramos ante casos de neurosis graves que presentan lo que llamamos una ‘clínica del vacío’, el vínculo transferencial con el analista es algo tan importante para el paciente, que el análisis se va a convertir legítimamente en algo interminable. Este tipo de analizando mejora mucho su calidad de vida y logra transformaciones mentales importantes. Por ejemplo puede re-ordenar sus sistema de ideales y actualizarlos, produciendo transformaciones importantes en su estructura mental. Esta transformación de los ideales va a permitir rescatar de la represión su recuerdos traumáticos de infancia y va a permitir conocer su sexualidad infantil reprimida, pero el ‘vacío interior’ no se modifica y requiere en forma permanente de la presencia transferencial del analista que es colocado por el paciente como una suplencia, como un relleno de su vacío interior. Esta suplencia funciona mientras tanto la relación transferencial existe. Aunque cambie de analista y reduzca el número de sesiones por semana esa terapia analítica sigue siendo interminable. A veces se desplaza la transferencia a la figura de Dios y la pertenencia a grupos religiosos permite terminar el análisis, ya que la suplencia necesaria ha cambiado de lugar.

Los mecanismos de la transformación

Después de muchas consideraciones y la experiencia personal me ha llevado a concluir lo siguiente: he encontrado que podemos reducir a dos los mecanismos fundamentales que intervienen en la transformación del sujeto: (a) El insight que refiere al <darse-cuenta> (b) la revivencia que refiere al <hacerse-cargo>.

(a) El insight:

Refiere a la capacidad del sujeto de llegar conocer lo desconocido. Es decir hacer conciencia de algo que hasta entonces no era conocido [algo dentro de si-mismo]. Por eso en español se dice <darse-cuenta>. En el proceso de la terapia psicoanalítica esto se logra generalmente a través de la palabra. Pero a veces cuando la palabra falla el insight se logra solo a través del acto o de la acción. Aquí cabe la pregunta siguiente: ¿El insight se logra a través de la palabra o del acto  de quién? La respuesta más rápida y simple resulta ser inexacta. Me refiero a contestar: ‘La palabra y el acto del analista’. Esto es y no es cierto. El terapeuta analítico dispone de su herramienta fundamental: …la interpretación psicoanalítica un decir que debe ser breve y algo enigmático, capaz de relanzar la búsqueda, por eso se dice que la interpretación no obtura, no cierra la búsqueda… El analista cree que él interpreta. ¿Pero es esto así? Permítanme preguntar: ¿realmente quién interpreta? El analista en su decir propone un idea al analizando. Supongamos que esa idea es inédita y apunta a lo inconsciente del analizando. Es decir el analista ofrece una interpretación en su idea propuesta. El analizando la escucha. Este decir del analista atraviesa el ser del paciente bajo los efectos de su subjetividad y por allí tiene un efecto. Ese efecto depende de lo que el analizando entendió de esa interpretación pronunciada originalmente por el analista. Podríamos decir que el analizando construyó su nueva interpretación a partir de lo que oyó de su analista. Finalmente la interpretación que tiene utilidad es la que el analizando construyó. Este conocimiento construido subjetivamente por el paciente (analizante) es el que va a resignificar los hechos de su infancia. El pasado no se puede cambiar, pero si podemos cambiar su significación y su sentido. Lacan decía que bajo el efecto de la interpretación ‘resignificamos los garantes originales’. En esta resignificación entendemos nuestro pasado edípico de una manera algo diferente. Al hacer esto ocurre un cambio en el sistema de ideales del sujeto y esto lleva a una transformación psíquica duradera.

(b)Cuando la palabra desfallece aparece el acto del analista:

Con relación al acto [que produce acción] puedo decir que algunas veces la palabra del analista desfallece. Se hace inefectiva. La interpretación emanada del analista se pierde en la nada. Ocurre entonces que un ‘acto del analista’ pasa a ser un nuevo significante y pasa a tener todo un sentido para la subjetividad del analizando y pasa a tener los efectos de una interpretación. Es común observar en supervisiones al analista sufriendo de sentimientos de culpabilidad por haber realizado ‘un acto sin conciencia’, es decir un legítimo <acting out> intra-sesión. Al examinar la situación a posteriori en supervisión, encontramos que el acting out del analista tiene una razón de ser y un efecto, que en ese caso en particular fue favorable. Esto abre la necesidad de diferenciar el ‘acting out’ del ‘pasaje al acto’. Para mí la diferencia es clara. El acting out refiere a ‘un acto sin sujeto’. Es decir, un acto realizado por el sujeto sin tener clara conciencia de lo que está haciendo. El Pasaje al acto refiere a ‘un acto con sujeto’ es decir un sujeto que ante su propia angustia decide realizar un acto del cual se hace responsable. Ambos actos pueden ocurrirle al analista durante el proceso analítico y generalmente ocurren como consecuencia del desfallecimiento de la palabra.

(c) La revivencia:

En relación al problema de la revivencia lo que comúnmente llamamos <hacerse-cargo> refiere a  la presencia del afecto y las emociones en la sesión. Me atrevo a decir que muchos analistas contemporáneos de las tres regiones geográficas de la IPA, están de acuerdo en la importancia que tiene este aspecto. Donald Winnicott (1950) planteaba la importancia y la necesidad de trabajar con la regresión intra-sesión al servicio de la cura analítica. Esta regresión va a permitir y facilitar la experiencia emocional durante la sesión. El recostarse en el diván, el silencio del analista y la interpretación de ciertos aspectos transferenciales facilita la regresión y la experiencia emocional en la sesión. Por esta vía de la re-vivencia, la intervención del analista deja de ser una simple idea y evita ser algo que pueda ser intelectualizado. Las intelectualizaciones limitan  las posibilidades de producir un cambio psíquico verdadero, una transformación mental. La re-vivencia intensifica la experiencia emocional. Por eso la regresión al servicio de la cura, es bienvenida y muy necesaria para hacer posible ciertos cambios psíquicos dentro de la estructura mental. Las interpretaciones transferenciales de aspectos pre-verbales, pre-genitales, que podríamos llamar del orden imaginario, intensifican la regresión y por ende la experiencia emocional. Estas interpretaciones de los elementos transferenciales arcaicos, relacionados con la relación imaginaria temprana con el otro, es lo que le da mayor valor al trabajo de la interpretación transferencial y no la interpretación automática de la transferencia que más bien tiende a banalizarla.

Las transformaciones posibles e imposibles

Soy de los que piensan que las estructuras inconscientes fundamentales, me refiero a las <neurosis, psicosis y perversiones> son estructuras que una vez establecidas no se pueden intercambiar, ya que ellas constituyen la armazón del aparato mental. Es decir un sujeto no puede pasar de ser una estructura neurótica, a ser una estructura psicótica o viceversa. Pero dentro de cada estructura pueden ocurrir las transformaciones y los cambios psíquicos necesarios que van a permitir una realización personal y llevan al sujeto a ‘ser lo que es’ dentro de su propia estructura. Así un estructura psicótica basada en la ausencia originaria de ciertos mecanismos psíquicos fundantes como por ejemplo la ausencia de un orden simbólico operativo y la enorme dificultad de establecer un lazo social debido a la ‘forclusión del nombre del padre’, no puede transformarse en una estructura neurótica que está fundamentada en el mecanismo básico de la represión (Verdrangun). La estructura psicótica por ejemplo si puede, a través del análisis establecer un nuevo equilibrio psíquico llamada una ‘estructura psicótica compensada o estabilizada’ y llegar a tener una funcionalidad y armonía propia, aunque precaria. Esto lo logra cuando adquiere un nuevo síntoma llamado ‘síntoma grapa’ que hace función de una suplencia o síntoma ortopédico desde donde amarra los tres órdenes (RSI) y así lograr funcionar a nivel del lazo social. De este modo el sujeto psicótico estabilizado encuentra una forma útil de vivir en este mundo. Aún estabilizado, su estructura seguirá siendo psicótica, ya que no puede ser de otra manera.  Lo forcluído no es curable (modificable), es una invariante de la estructura.

Epílogo del proceso analítico

Refiere a cuatro aspectos adicionales del fin de análisis. (a) Lugar de la <teoría del goce> en el epílogo de la terapia psicoanalítica (b) Cruzamiento del <fantasma> y su significación en el epílogo de la terapia analítica (c) El asunto de la <identificación con el analista> y (d) El destino de los <efectos post-analíticos>.

(a) Lugar del goce en el fin de análisis:

La teoría del goce en psicoanálisis constituye una contribución original de Jacques Lacan. A mi entender ofrece algo nuevo e inédito en la comprensión del sufrimiento humano. La palabra utilizada por Lacan es <Jouissance> en español decimos <goce> y en inglés no tiene traducción. Así que en inglés se utiliza la original francesa. El concepto de goce refiere a un algo que esta más allá del principio del placer. Un algo que connota sufrimiento, más allá del placer. No es un síntoma, no es un fantasma. Cada sujeto tiene <su necesario monto de goce> para el mantenimiento de su equilibrio psíquico. El regodeo en el sufrimiento (montante de goce) varía según cada sujeto. ¿Por qué algunos sujetos tienen o necesitan para su equilibrio psíquico, un mayor monto de goce que otros? La respuesta de Lacan y de los grupos post-Lacanianos a esta pregunta no es clara. Para mí, el monto de goce necesario para cada sujeto está múltiple determinado. Una de las razones, es el monto arbitrario de sufrimiento que estuvo presente en la vida del infante en el momento de la constitución de su psique y en el momento de las vicisitudes de su Complejo de Edipo.

(b) Lugar del Masoquismo moral freudiano en el fin de análisis

Considero útil diferenciar la teoría del <masoquismo moral freudiano>, la teoría de la <compulsión a la repetición> y la teoría de <la angustia> de esta nueva aportación Lacaniana del goce.

El masoquismo moral

Primero, recordemos que el <masoquismo moral freudiano> también refiere a una forma de presentarse el sufrimiento humano. Sin embargo, en el masoquismo moral, el sufrimiento obedece a un mandato del SuperYo Freudiano o del SuperYo temprano Kleiniano. Obedece a una dialéctica de los sentimientos de culpa inconscientes. El sufrimiento ocasionado por el masoquismo moral produce un alivio de los sentimientos de culpa. Durante la cura analítica uno de lo síntomas que mejora o desaparece al modificarse los ideales del sujeto, es precisamente la tendencia del sujeto al masoquismo moral como método de castigo para aliviar la culpa inconsciente. Este sufrimiento masoquista, es necesario distinguirlo, del sufrimiento producido por el goce, que no es un síntoma y no es necesario de ser curado.

El goce necesario

Segundo, algunas veces he observado que la tendencia de algunos pacientes a repetir ciertas conductas que le originan sufrimiento, constituye su manera de garantizar el <monto de goce necesario> para mantener su equilibrio psíquico. Pretender explicar esta repetición de conductas particulares, por medio de la teoría de la <compulsión a la repetición>, es a mí entender un error conceptual. La compulsión a la repetición esta relacionada con la Pulsión de muerte y con la teoría del Automathon (Lacan, 1964).

(c) Lugar de la angustia en el fin de análisis

Tercero, es necesario distinguir la presencia de la angustia en el sujeto, de la presencia del goce. La angustia sea esta ligada o flotante, puede ser vista como un síntoma. Es una molestia y una forma de sufrimiento, producto de un conflicto psíquico. La angustia desde el punto de vista fenomenológico es percibida de forma diferente al sufrimiento producido por el goce. El monto necesario de goce que cada sujeto tiene para mantener su equilibrio mental depende mucho de su historia infantil. Es algo constitutivo, inserto en la estructura psíquica y por lo tanto parte de la misma estructura. No es síntoma, no es fantasma y no es síntasma. No es algo curable, es algo particular de cada sujeto y con lo cual cada uno tiene que aprender a vivir.

(b) Cruzamiento del fantasma en el fín de análisis

La teoría del <fantasma sexual> en la cura analítica tiene su importancia por la  forma con que el analista va a entender y a trabajar la vida sexual y erótica del analizando. Hace cien años, en los comienzos del psicoanálisis, la aceptación de las vicisitudes de la  vida sexual no era cosa fácil. Distinguir lo normal de lo patológico en la conducta sexual, creaba serias discrepancias y problemas. Hoy en día, a pesar de todos los progresos de la ciencia y la cultura, soy de los que piensan, que dentro del psicoanálisis y en relación a la vida sexual, existen criterios y actitudes que tienen ciertos colegas, que son marcadas por la moral y no por la ciencia. Cuando se plantea la lógica del fantasma en las presentaciones clínicas, encuentro que existen resistencias en los colegas a aceptar las variaciones legítimas de la vida sexual, y se apresuran a calificar de patológicas ciertas conductas sexuales que caen dentro del capítulo del <fantasma sexual del sujeto>. El concepto del <fantasma> fue introducido en la teoría psicoanalítica por Jacques Lacan en 1967, corresponde aproximadamente a una <fantasía sexual> con imágenes y con un mini guión, particular y exclusivo, creada por el sujeto en la temprana infancia. Lacan decía que el fantasma es siempre sexual y además siempre perverso (porque apunta a velar la castración del sujeto). Con frecuencia lo llamaba <el tesoro de la sexualidad>.

 

El fantasma y la cura analítica

Cada sujeto construye en su temprana infancia su propio fantasma sexual y por su naturaleza perversa (censurable) se encuentra muchas veces reprimido al inicio del análisis. Durante el análisis al modificarse los ideales y la censura del sujeto, el fantasma pasa a ser parte de la vida sexual. Si el analista considera patológico estas fantasías sexuales perversas, entonces las va a tratar como un síntoma neurótico y tratará de interpretarlas con la esperanza que desaparezcan. Que ya no exista más ese síntoma sexual. Si el analista, por el contrario, considera que esa fantasía sexual perversa es un <tesoro de la sexualidad>, entonces no lo tratará como un síntoma y no requiere de ninguna interpretación. El analizando aprende a conocer su fantasma y a disfrutarlo. Como ven son dos formas muy diferentes de tratar este aspecto de la vida sexual del sujeto. Así, según la teoría del analista, el fantasma sexual será abordado de diferente manera con diferentes consecuencias.

El problema de la identificación con el analista en la cura.

¿Es la identificación con el analista un factor curativo en el proceso? ¿Puede distinguirse la identificación con el analista, de la identificación con la función analítica? La tesis de la identificación con <la función analítica> considera que esta identificación <con la función> facilita la capacidad de insight del analizando. Yo coincido con esta idea y soy de la opinión de que es inevitable durante la cura analítica, que él analizando se identifique con diversos significantes del analista. No olvidemos que el paciente se convierte en analizante, cuando descubre que desea saber más de si mismo. Es cuando el analizante se abre a la posibilidad  de descubrir lo ignorado –los contenidos inconscientes. En un inicio ese saber buscado, ilusoriamente está en el lugar del analista. Por eso el paciente inicialmente busca y  escoge a ese analista particular. Es el lugar que Lacan llamó del <sujeto-supuesto-saber> (SSS). Es un fenómeno inevitable del orden imaginario (también llamado fenómeno narcisista). Al final teórico del análisis, esta idea del analista sabio y fálico, cae totalmente y el analista aparece en transferencia como castrado, deja de ser fálico y sabio. Wilfred Bion decía que el destino del analista, al final del análisis,  es convertirse en un des-hecho. Es decir, en este tema del fin de análisis, Bion y Lacan coinciden en sus propuestas. Ninguno de los dos considera que el final de análisis es  cuando el analizante finalmente se identifica con el analista idealizado.

Así durante la cura analítica, el analizante se va a identificar con ciertos significantes. Por ejemplo con los significantes de los ideales de su analista, que el paciente precisa y descifra a través de las interpretaciones del analista. Leyendo entre líneas. Esto va a producir ciertos cambios en el funcionamiento del SuperYo del analizando. Estos cambios en el SuperYo van a abrir el camino para adquirir o aumentar la capacidad de insight del analizando. Este fenómeno que acabo de describir estaría muy cerca de la idea propuesta por los analistas Kleinianos sobre la identificación con <la función analítica>.

Algo muy distinto ocurre con el mecanismo de <la identificación con el analista>, en el cual se pierde totalmente la otredad, la discriminación y la relación asimétrica con el otro. Este es un mecanismo de cura, frágil y sin sustentación. Se puede considerar como una <cura transferencial>. Sin embargo las mejorías por <identificación con el analista> son sorprendentes y dramáticas. Similares a las producidas con el fenómeno de la hipnosis. Pero repito, no se sostienen en el tiempo, porque son artificiales y no corresponden a un proceso de descubrimiento y cambio interior. Lacan plantea que el analista y el analizando establecen una relación <asimétrica> dando así origen al acto analítico. Esto no significa que durante la cura no existan otros momentos no analíticos propiamente dichos (simétricos), como ocurre con el momento pedagógico o el momento de sostén del analizando (ortopédico).

(d) Destino de los efectos post-analíticos:

Los <efectos post-analíticos> en la cura serán considerados importantes o irrelevantes según sea la teoría del analista. El concepto de los <efectos post-analíticos> se complica al abrirse la discusión de la diferencia que existe entre un análisis interrumpido y un análisis terminado. Obliga a precisar el concepto teórico de <fín de análisis>. Todos sabemos en relación a la terminación del análisis, no es posible guiarse por la simple cura sintomática. En breve, hoy en día la teoría estructural plantea que el <fín teórico de análisis> ocurre cuando el sujeto acepta <ser lo que es>, ha <atravesado su fantasma sexual> y acepta su <limitación e incompletud>. Los efectos post-analíticos están relacionados con el destino de la transferencia. En transferencia al final del análisis, el analista deja de ocupar el lugar del Sujeto-supuesto-saber (SSS), y aparece como un sujeto limitado e incompleto. Decimos que al final del análisis  el analizando ha aceptado su castración (simbólica e imaginaria). Además se identifica a su propio síntoma originario, Synthome (Lacan, 1976). Esto quiere decir, que acepta (sin conflicto, ni culpa) las marcas indelebles de infancia que han pasado a la <formación de carácter>. Esto es posible solo cuando en el curso del análisis se ha modificado el sistema de ideales. Estos planteamientos teóricos del fin de análisis se instalan (con las variaciones del caso por caso) como un efecto post-analítico.

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