Lógica del Acto Criminal

LÓGICA DEL ACTO CRIMINAL

Rómulo Lander [Caracas]

Desde el punto de vista psicoanalítico considero que existen dos tipos de motivación para que el hombre mate al hombre. Encuentro la primera en la dramática ausencia de un mecanismo psíquico el cual va a establecer los límites a la pulsión. Sigmund Freud denominó SuperYo a esa instancia psíquica, la cual a través del sentimiento de culpa, pone exitosamente los límites a la pulsión. La segunda razón la encuentro en la presencia de un particular mecanismo psíquico definido como la intolerancia a la diferencia, la cual proviene de serias dificultades narcisistas que producen una pérdida de la capacidad de alteridad en el sujeto. Desde estos dos acápites se puede comprender la compleja y horrorosa capacidad humana de matar una y otra vez a su propia especie. Estudiar el acto criminal desde el vértice psicoanalítico nos invita en forma inevitable a revisar la conducta criminal homicida del ser humano desde sus orígenes pre-históricos.

  1. La prohibición del incesto y del parricidio

Desde tiempos ancestrales matar a un semejante es un crimen. Es algo absolutamente prohibido y es algo que le da fundamento a nuestra civilización. Está basada en dos principios ancestrales básicos: la prohibición del incesto y del parricidio. Según la teorización hecha por Sigmund Freud en su valioso texto titulado Tótem y Tabú escrito en 1913[1] la horda primitiva pre-humana, se convierte en humana, cuando los hermanos unidos matan al padre y dan por terminada la supremacía del padrote. Este padrote era el que poseía en forma exclusiva a todas las hembras de la horda. Los machos eran expulsados de la horda pre-humana al alcanzar la adolescencia. Al matar al padre va a desaparecer el lugar del padrote supremo y los hermanos se aparean con las hembras: dando origen al concepto de familia. Termina así la horda primitiva como una organización social pre-humana y da paso al clan humano y al inicio de la familia y de la civilización. Como ya he mencionado esto se logra con las dos prohibiciones básicas al incesto y al parricidio.

La matanza del padre que da fundamento a nuestra civilización será recordada regularmente por medio del culto al Tótem, realizado en la ceremonia de la cena totémica. Este final de la horda primitiva pre-humana ocurre hace aproximadamente siete millones de años en la zona del Gran Rift Africano ubicado entre Tanzanía y Etiopía.

Pasarán seis millones de años más, con migraciones sucesivas de diversas especies homo, para que el hombre llegue a Eurasia pasando por el medio oriente. La presencia del hombre en Eurasia se inicia hace aproximadamente un millón de años. El homo sapiens-sapiens [nosotros] vamos a aparecer en Europa muy tardíamente: hace unos 30 mil años. El género Neanderthal aparece antes, pero dentro del periodo glacial. Algunos paleoantropólogos hablan de fósiles neanderthales de 100 mil años de antigüedad en Europa y norte de Eurasia. El sapiens-sapiens aparece durante el periodo paleolítico y durante la tercera glaciación. De todos los diversos homínidos, que saliendo originalmente de África, llegaron a Eurasia, solo una especie va a sobrevivir la adversidad. El homo sapiens-sapiens es la única especie homo en sobrevivir a la evolución. Durante los últimos 20 mil años [máximo 30 mil] se da inci0 a nuestra civilización. Encontramos que además de aparecer el concepto de clan y de familia, para ese entonces ya se había aprendido a dominar el fuego. El género homo había aprendido a dominar y crear el fuego hace 400 mil años. Se aprendió a construir lanzas de madera afilada y endurecida por el fuego, utilizadas para cazar animales grandes y alimentarse mejor. Se aprendió de los otros animales: a cazar en grupo. Se aprendió a enterrar a los muertos y a cuidar de los congéneres que están en necesidad de ser cuidados. Aparece el curandero que hace las veces del shaman-mago. Las prohibiciones básicas al incesto y parricidio que dieron inicio a la civilización y que se había iniciado hace 7 millones de años atrás se mantuvieron sin modificación. Desde esa época ancestral el homicidio en el clan está prohibido. Durante el periodo paleolítico no existían rivalidades de grupos humanos generados por luchas de territorios o por recursos alimenticios. En esa época la población humana era muy escasa. Sobre todo abundaba el territorio y el alimento. La tercera glaciación termina hace 10 mil años y con el fin de los hielos, se da inicio al periodo neolítico. Es cuando puede aparecer la agricultura y la domesticación de animales: hace unos 8 mil años. Esto novedad alimenticia va a permitir el aumento dramático de la población. Una cosa queda clara: El homicidio, al igual que el incesto, está prohibido por los propios valores ancestrales de cada sujeto. Son motivos ancestrales inconscientes. El rechazo al incesto y al homicidio no es aprendido y no aparece por motivos religiosos aprendidos. El rechazo a ambos actos fundantes es natural en el hombre. Las creencias religiosas de diverso cuño, con sus respectivas normas, van a aparecer muy posteriormente, miles de años después.

  1. Las religiones y el mandato de <no-matarás>

Pasará el periodo neolítico, antes de la aparición de las normas religiosas primitivas. Seis mil años antes de Cristo se inventa la rueda y aparece el uso del bronce que supera el uso de la madera en las tareas diarias. El éxito en el cultivo de la tierra deriva del descubrimiento de un grano que no se pudre: el trigo. Este cultivo generará un exceso [un surplus] de granos en la Mesopotamia original[2]. Otro exceso [surplus] aparecerá en el oriente: en la china, donde se ha descubierto otro grano que no se pudre: el arroz. El surplus da paso al almacenaje de granos y a la aparición de algo nuevo en el mundo: el concepto de la riqueza. El hombre empieza a conocer la codicia [el deseo de tener más], la envidia [el deseo destructivo de tener, lo que tiene el otro] y el robo [la apropiación de lo ajeno].

Poco a poco, el hombre aprenderá a matar a otros hombres para quitarle su riqueza y adquirir poder. El hombre es el único ser en la naturaleza que mata por codicia para conseguir más bienes, lo cual lo lleva a tener más poder. Los otros animales mamíferos matan a sus semejantes por la lucha de supervivencia. Los machos matan para conseguir la hembra que garantiza la supervivencia de la especie. Las hembras matan para defender la cría y conseguir alimentos. La naturaleza es cruel y solo van a sobrevivir los más aptos y los más fuertes. Pero la especie sapiens-sapiens es la única que mata por codicia y poder. Sin embargo la tendencia natural de la especie sapiens-sapiens: es no matar y no realizar el incesto. Se respetan las dos prohibiciones ancestrales y el matar a un semejante va a representar la ruptura de un orden ancestral.

El sentimiento natural en contra de matar a un semejante obliga a la reflexión y a la aparición de los seres sensibles: los primeros sacerdotes. No será hasta muchos años después [miles de años] que la evolución de la civilización occidental dará origen al código en piedra de Hammurabí en Babilonia [1800 años antes de Cristo] [3]. Posteriormente aparece el código de Moisés en el Sinaí. Así, setecientos años después de Hammurabí, aparece la figura mítica de Moisés, cuando inspirado por Dios en el Monte Sinaí, escribe en piedra los diez mandamientos [1250 años antes de Cristo] [4]. En este código se ordena entre otras cosas, primero amar a un solo Dios, respetar y amar a los padres y se prohíbe matar al semejante: el mandato es claro <no-matarás>, <no-robarás>. Este código ordena la moral social y da empuje e ímpetu al monoteísmo el cual dura hasta nuestros días. [5] El código de Moisés pasó a ser respetado por los seguidores de Jesús de Nazareth, quien era judío de nacimiento y por esa vía se convierte en el código de conducta de los cristianos. Luego será respetado por los musulmanes. Es decir: el <no-matarás> y <no-robarás> es exigido en su conducta diaria a los seres humanos, tanto en occidente, como en oriente, desde hace tres mil quinientos años hasta nuestros días.

Aparece entonces la difícil pregunta: si la tendencia natural humana y el código de buena conducta lo prohíben ¿Por qué los seres humanos se matan unos a otros?

  1. Dos ideas fundamentales

Desde el punto de vista psicoanalítico considero que existen dos razones para que el hombre mate al hombre: (1) La ausencia de un importante mecanismo psíquico moral (2) La presencia del mecanismo psíquico de la intolerancia a la diferencia. Desde estos dos acápites se puede comprender la compleja y horrorosa capacidad humana de matar una y otra vez a su propia especie.

  1. Ausencia de un mecanismo psíquico moral

Los seres humanos adquieren en la infancia desde muy temprano, a los tres y cuatro años de edad, un mecanismo mental que va a determinar, lo que el sujeto va a considerar como bueno o malo. En 1885, en el primer modelo de aparato mental [primera tópica], Sigmund Freud lo llamó ‘censura’. Luego en 1923 en la Segunda tópica, pasó a llamarse el SuperYo. Este SuperYo es una instancia psíquica que determina en forma particular lo que cada quien considera bueno y malo, según sus propios valores. Esta instancia psíquica se constituye en la temprana infancia proveniente de dos fuentes: Primero: las introyecciones de los valores de sus padres. Freud dice: el SuperYo es el heredero del complejo de Edipo. Segundo: proviene de la deflexión de la propia pulsión de muerte del niño en su mente. Es decir la crueldad del SuperYo proviene de la propia agresividad del niño proyectada en la imagen interna de la madre y el padre. Es decir proyectadas [deflexión] en las propias identificaciones parentales. De allí surge la variada crueldad del SuperYo infantil. Algo muy importante: surge el sadismo humano. Posteriormente cuando el sujeto llevado por la fuerza de su deseo realiza actos que su propio SuperYo considera malos o inaceptables, entonces aparecen los sentimientos de culpa que varían en crueldad según sea el propio sadismo de su SuperYo. El sadismo vuelto sobre el Yo crea sufrimiento y fuertes sentimientos de culpa. Cuando estos sentimientos son conscientes aparece lo que se llama la vergüenza. Cuando son inconscientes aparecen los sentimientos inconscientes de culpabilidad, que pueden ser terribles.

Algo curioso: existen personas con dificultades en el desarrollo temprano de la personalidad, personas con serias carencias tempranas, quienes no desarrollan normalmente el SuperYo. Son personas que carecen de sentimientos de culpa y de vergüenza. En estos sujetos el SuperYo no es funcional. O funciona de una manera extraña y diferente a la de los demás sujetos.

Estas personas sin sentimientos de culpa saben lo que están haciendo. Por ejemplo cometiendo un robo o un homicidio, pero no sienten ninguna culpa, ni ninguna vergüenza. No dudan de cometer el crimen y no padecen de angustia ante el crimen cometido. Estos sujetos son los asesinos a sueldo, los llamados sicarios. Son personas que carecen de sentimientos de culpa. Pueden desarrollar su sadismo a plenitud sin remordimiento.

Pero estos sujetos carentes de culpa, a veces llamados por la clínica psiquiátrica <psicópatas> porque padecen según los índices de diagnostico psiquiátricos de Psicopatía, son delincuentes con rasgos especiales que se presentan en la sociedad humana con diversas apariencias. Son personas inteligentes, educadas y cultas. Pueden ser profesionales universitarios, oficiales de la policía o del ejército, sin embargo muestran la carencia de los valores de un SuperYo funcionante. Estas personas que carecen de un SuperYo funcional, pasan a ser personas indiferentes e insensibles y especialmente no presentan sentimientos de culpa ante la realización de diversos delitos. Actúan con inteligencia y precaución. Son delincuentes y asesinos eficaces.

El azar de la vida me permitió conocer, por internet al jefe de los sicarios de Pablo Escobar Gaviria [zar de la cocaína]. Se trata del muy conocido sicario Jairo Velazquez [alias Popeye] quien aparece en una serie de entrevistas periodísticas realizadas en una cárcel de Colombia, donde cumple condena por 250 homicidios confesados por el mismo. Sus recuerdos de los crímenes cometidos y la narración que hace de ellos, muestran con claridad la total ausencia de sentimientos de culpabilidad. Popeye y sus sicarios son personas que pueden matar a quien sea, sin tener ninguna duda, ni mostrar ninguna culpa, ni vergüenza. Son altamente eficaces en la realización del crimen. Sus dificultades para realizar el crimen son técnicas, no morales. De allí su efectividad. Cuando son apresados muestran cierto orgullo de su crimen. No existe ninguna angustia por el crimen cometido. Vale la pena verlo en Youtube. Son cuatro entrevistas periodísticas memorables de 30 minutos cada una. Basta buscarlo por ‘Las confesiones de Popeye’ en el espacio blanco de búsqueda que está en Youtube. Es una experiencia muy educativa sobre todo para los interesados en los misterios de la mente humana.[6]

Antes de terminar en este acápite es necesario mencionar algo más. Me refiero a un extraño sistema de ideales que presentan estos sujetos sin SuperYo funcionante. Estas personas pueden matar sin angustia, ni sentimientos de culpa, pero a la vez muestran ciertos actos que consideran inapropiados y se niegan a cometerlos. Pareciera que estos actos indebidos, chocan con una ideal personal. Es extraño, no tienen sentimientos de culpa, pero tienen cierto ideal. Por ejemplo, en las entrevistas con Jairo Velasquez [Popeye], aparece una escena donde Jairo dice no poder nombrar por su nombre a las mujeres que frecuentaban la Hacienda Nápoles de Pablo Escobar, en Medellín o las visitantes de la cárcel de La Catedral, en la sierra del Envigado en Medellín. Sin embargo nombra por su nombre a cada uno de los sicarios que conoció y dirigió y a las personas que mató. Pero no a las mujeres que los entretenían. Pareciera ser algo que no se hace. Es decir existe un código de ideales propios. Los mafiosos también tienen un código propio que respetar. Por ejemplo: la delación está prohibida y ese código es respetado por todos. Violar ese principio del secreto constituye una traición. Podríamos pensar que existe un ‘código de ideales’ que pasa a funcionar como un SuperYo anexo.

  1. Presencia del mecanismo psíquico de la intolerancia a la diferencia
  • ¿Que és la intolerancia?

La intolerancia resulta ser cualquier actitud de rechazo irrespetuoso o violento hacia la ideología diferente que muestran los otros. Desde este punto de vista social: la intolerancia se caracteriza por el irrespeto al otro. Esto ocurre a pesar de las razones que el otro pueda tener para sostener una opinión distinta. Este fenómeno de la intolerancia deja ver una clara rigidez en el pensamiento y en la actitud del sujeto, en donde las ideas del ser intolerante: son absolutas e inmodificables. Esta convicción que a veces luce delirante, produce un deseo de imposición. Se trata de la necesidad de imponer las ideas propias sobre las ideas diferentes que expresa el otro. Es inevitable que la intolerancia va a producir una actitud de discriminación que puede llegar al ejercicio de la violencia contra el otro. Como ya dije esta discriminación es producida por el solo hecho de que el otro piensa diferente. En estos casos vemos, como la ideología propia pasa a tener un valor absoluto. Podríamos distinguir en general dos formas de presentase la intolerancia. Por un lado la intolerancia violenta que lleva a las matanzas humanas. Por el otro lado, la intolerancia cotidiana violenta pero no-homicida. La intolerancia puede llevar a actos violentos graves como lo ocurrido en los diversos holocaustos que aparecen de tiempo en tiempo.

El concepto que les propongo es el siguiente: La intolerancia está específicamente fundamentada en la imposibilidad del ser de mantener la alteridad. La conducta intolerante se va a mostrar en diversas formas clínicas y en todas ellas aparece en la relación que el sujeto tiene con el otro. La intolerancia se pone en acto en la relación que el sujeto tiene: con su pareja, sus hijos, su familia ampliada, su trabajo, con los grupos sociales y en un contexto social político o religioso más amplio. Allí encontraremos las formas clínicas de la intolerancia del ser. Así pues les presentaré las en forma muy breve las formas de la intolerancia que observo en el maniqueísmo, fanatismo, autoritarismo, fundamentalismo.

  • Origen de la alteridad

Me interesa especialmente presentar el origen de la intolerancia en el sujeto y luego el estudio de sus formas clínicas. Les presentaré el origen de la intolerancia visto desde el ángulo psicoanalítico. Sabemos que durante la etapa oral el bebé establece una relación de objeto tipo simbiótica y por lo tanto no se discrimina de su madre. En la etapa anal aparece una nueva capacidad. Aparece la capacidad de discriminación entre el sujeto y el objeto. Con esta capacidad de discriminación entre el niño y el otro, aparece lo que se ha llamado la capacidad de alteridad. Así pues la alteridad es la capacidad que tiene el sujeto de discriminarse del objeto. Con la alteridad aparece el <Yo soy Yo> y el <Tú eres tú>.

Cuando esta capacidad de alteridad se pierde o no se instala, no puede entonces discriminarse el sujeto del objeto. En ese momento el sujeto va a hacer <uno> con el <otro> y va a ser hacer imposible que ese sujeto pueda tolerar las diferencias que usualmente existen en el otro. Sabemos que cada sujeto desarrolla en la vida, según hayan sido las identificaciones fundantes del ser, su propio sistema de valores e ideales. Cuando se pierde la alteridad y el sujeto no reconoce la validez de las diferencias de cada ser, no va a ser posible, que ese sujeto sin capacidad de alteridad, pueda tolerar las diferencias que habitan en el otro. Así aparece el racismo e igualmente aparece la intolerancia a las múltiples diferencias en la conducta sexual de las diferentes personas. Esto provoca la intolerancia que a veces es tan violenta que lleva a la muerte del otro. Solo por ser un sujeto diferente. Vale decir, que el sujeto intolerante no acepta la diferencia que hay en el otro, porque al perder la alteridad y hacer <uno> con el otro: las siente como suyas. Por lo tanto no puede tolerar la diferencia que habita en el otro. La angustia producida por el fenómeno mental automático inconsciente de sentir como suyo lo que le es extraño, lleva al sujeto al deseo de deshacerse de lo que le estorba. Inevitablemente este sujeto sin capacidad de alteridad tiene que lidiar con el deseo y con el empuje pulsional de eliminar y destruir al otro.

Al contrario, las personas que si pueden mantener su capacidad adquirida de discriminarse del otro, pueden entonces reconocerse a sí mismas, como diferentes del otro, sin entrar en un estado de angustia inmanejable. En esos casos la presencia de la diferencia que muestra el otro, no constituye una amenaza a sus ideales, ya que en su capacidad de discriminación permite plantearse el <Yo soy Yo> y el <Tú eres Tú>. Estas personas pueden desarrollar a plenitud la tolerancia a la diferencia que existe en el otro.

  • Origen de la intolerancia a la diferencia

Existen los tiempos difíciles en la historia de la Humanidad en donde la adversidad, la guerra, la hambruna, los fenómenos geofísicos destructivos: terremotos, tsunamis y otro tipo de tragedias, van a traer consecuencias en las familias que habitan esas zonas. Es lógico pensar que la crianza de los niños en esas circunstancias va a estar en serias dificultades. Estas dificultades pueden ser muy variadas. Por ejemplo: dificultad para atender sus diversas necesidades de alimentación, amor y protección. Atender sus necesidades afectivas, biológicas y educativas. Es importante precisar que estos pequeños niños <crecerán con carencias afectivas> y estas carencias producen un obstáculo para el desarrollo natural de la mente.

Estas carencias van a producir una detención o una fijación en el desarrollo de la personalidad. El niño continúa creciendo corporalmente y también se desarrollan normalmente ciertas funciones cognitivas e intelectuales de su mente. Lucen seres sanos y combativos, pero no lo son. Estos seres con graves carencias afectivas tienen una detención del desarrollo de su personalidad la cual ha quedado detenida en un nivel de funcionamiento narcisista oral. Esta detención en el periodo narcisista del desarrollo significa que va a existir un predominio de una <relación de objeto fusional simbiótico>. Esta relación de objeto simbiótica no permite la capacidad de alteridad. Es decir su detención del desarrollo mental los deja, en el mejor de los casos, en un nivel de relación de objeto dual o peor aún, los deja en una relación de objeto oral monádico simbiótico. Esa inmensa cantidad de niños carenciados que luego se convertirán en futuros adultos <no alcanzan la capacidad de alteridad>. Es importante señalar que estos niños pueden pertenecer a cualquier clase social.

Estos seres no acceden a la posibilidad de relacionarse con el otro en alteridad. Estos adultos van a padecer las consecuencias de la relación de objeto fusional en donde la regla es: el <Yo soy Tú> y <Tu eres Yo> es decir, tú y yo hacemos <Uno>. En sus relaciones humanas no podrán tolerar la diferencia ideológica que les presenta el otro, es decir no podrán tener tolerancia con los ideales diferentes del otro. Sus propios ideales impiden la existencia de los ideales del otro. Aparece a plenitud y con todas sus consecuencias el fenómeno de la intolerancia del ser.[7]

  • Formas clínicas de la intolerancia

Primero: Maniqueísmo

El Maniqueísmo fue un movimiento religioso y filosófico mesopotámico fundado por Maní 200 años después de Cristo. Este movimiento propone en forma estricta y rigurosa la distinción de dos principios opuestos. Lo divino: que representa a lo bueno y lo diabólico: que representa a lo malo. Propone que en los orígenes del mundo una catástrofe cósmica misteriosa produjo en los humanos una mezcla del bien y del mal. Desde entonces estos dos principios pasan a coexistir mezclados en cada ser humano. El ser humano que desee ser bueno, tendría que restaurar la separación original de los dos principios y quedar solo con la pureza del bien. Para lograr este objetivo purificador la persona debe proceder a expulsar el mal que habita en él. Debe deshacerse del mal propio y tiene que expulsarlo de sí mismo. Esta necesidad de la expulsión del mal será ejecutada utilizando un mecanismo mental básico que esta normalmente presente en los inicios de la vida psíquica. Recibe el nombre de proyección. Esta proyección se hace en la imagen mental de otro. Este otro pasa a ser el depositario de lo malo proyectado. Como tal, este otro malvado debe ser alejado y preferiblemente destruido.

Esta filosofía religiosa maniquea tuvo una presencia en el desarrollo de la humanidad muy dañina y destructiva. Usando el argumento maniqueo, se logró una expansión geográfica en todo el mundo conocido por más de mil quinientos años. Los gobernantes de turno con intereses geográficos expansionistas, se apropiaban y explotaban esta doctrina que practicada en forma estricta e inflexible lleva al ser humano a utilizar la intolerancia propia de ciertos seres y el rechazo de las diferencias, para provocar una guerra santa de exterminio con los otros seres que son diferentes. Esta discriminación y otras situaciones de guerra permitían conquistar extensas zonas geográficas. A comienzos del siglo veinte hubo una reinstalación del uso de estas ideas maniqueas. El propósito es instalar una ideología política o religiosa: como una verdad única. Utilizando la intolerancia natural de los seres narcisistas maniqueos, los llevan a ejecutar la discriminación, la persecución y a veces la muerte de los seres diferentes. Así logran instalar la verdad única.

Pienso que las diversas tragedias geofísicas y demográficas de nuestros días han creado miles de seres con carencias afectivas tempranas que tienen detenido su desarrollo en un nivel narcisista oral. Esta detención imposibilita para instalar la alteridad del ser. Es decir estos son seres que padecen de intolerancia: son seres narcisistas maniqueos.

Estos son seres que debido a su historia de origen tienen una naturaleza espontánea narcisista maniquea. El proselitismo político o el adoctrinamiento religioso: no fabrican seres narcisistas maniqueos. Más bien se aprovechan de ellos y entonces los adoctrinan. El exceso de población puede llevar a estos seres a migrar a diversos sitios que aparentemente ofrecen una vida mejor. Sin embargo terminan viviendo en cerros inhóspitos en pésimas condiciones de vida. En las súper ciudades de hoy en día, que existen en los cinco continentes, estos seres narcisistas maniqueos, pasan a habitar zonas urbanas muy pobres y desorganizadas. A veces por tsunamis, deslaves, guerras y terremotos, estas familias son transferidas a nuevas áreas de refugios en donde encuentran condiciones peores de hacinamiento y múltiples carencias, que incluyen las carencias afectivas para los niños. Así pues propongo que debido a esta explosión demográfica y a sus consecuentes carencias afectivas, el pueblo humilde de hoy día está constituido en su mayoría por seres narcisistas maniqueos. Esto seres pueden ser utilizados con fines religiosos o fines políticos para ejecutar un exterminio de los que piensan diferente y que serían los representantes del mal.

Eso ya lo vimos ocurrir durante los quinientos años que duraron ‘Las Cruzadas’ con el grito maniqueo del ‘Rescate del Santo Sepulcro’. O más recientemente con el grito maniqueo de la ‘limpieza étnica’ de Adolfo Hitler en toda Europa. Igual lo encontramos en Slobodan Milosevic en Serbia y el caso del exterminio étnico en Ruanda. Solo por mencionar unos cuantos casos conocidos y enjuiciados públicamente. [8]

También podría incluir otros casos denunciados por estudiosos de la historia, como son las persecuciones y el <exterminio soviético maniqueo> de Joseph Stalin, quien utilizó los fusilamientos clandestinos en masa en los ‘campos de la muerte’ en la zona soviética de Polonia en 1945 después de terminada la segunda guerra mundial. Con iguales fines de exterminio maniqueo Joseph Stalin también utilizó el ya existente sistema de prisiones siberiano llamado GULAG. Igualmente puedo mencionar el exterminio maniqueo de <las matanzas en masa> chinas durante la revolución cultural de Mao.

Podría también incluir el terrible exterminio maniqueo del Pol Pot en Cambodia con sus ‘killing fields’. Y muchas otras más que se encuentran en pleno desarrollo bajo la excusa maniquea del exterminio del mal. Considero que cualquier persona que tenga ‘entusiasmo y promueva la guerra preventiva’ posee una estructura mental narcisista maniquea, en donde los portadores del mal: siempre están colocados afuera de sí mismos. Aquí en Venezuela tenemos el grito maniqueo fanático de ‘Patria socialista o Muerte’ que invita a la violencia y al crimen. Este grito actual maniqueo invita a eliminar [matar] a una población que piensa y tiene una ideología diferente a la ideología totalitaria del régimen de turno.

Segundo: Fanatismo

El fanatismo es una forma clínica de la intolerancia y por lo tanto está fundamentado en el mismo origen de la imposibilidad de instalar la alteridad en su mente. Podemos decir que el fanático no discrimina entre sus ideales y la realidad diferente que le ofrece el mundo. No discrimina y por lo tanto ambas cosas son una. La mente del fanático se encuentra en fusión o simbiosis con la representación mental del otro. Allí es donde opera a plenitud el <Yo soy Tú>. Por lo tanto no puede tolerar las diferencias ideológicas que el otro inevitablemente le presenta, ya que esas diferencias serian intolerables para los propios ideales. Esta intolerancia lo lleva al acto y tiene que proceder a destruir a ese otro diferente. Los fanáticos son seres intolerantes que respetan y aman a sus propios ideales, pero al estar en fusión con la representación mental del otro, no pueden tolerar, los ideales diferentes del otro, a los cuales según el fanático, inevitablemente hay que destruir.

Los fanáticos están muy cerca de los héroes, pero no importa lo cerca que estén, desde el punto de vista teórico psicoanalítico, son seres diferentes. El héroe tiene respeto y amor por sus propios ideales, igual que el fanático. El sujeto se hace héroe cuando está dispuesto a morir por sus propios ideales. El héroe dice: ‘muero por mis ideales’. El fanático en cambio, al no tolerar las diferencias <mata al otro> por sus propios ideales. Así pues, el fanático dice: ‘te mato por mis ideales’.

Tercero: Autoritarismo

El autoritarismo como forma de gobierno se sostiene en el fanatismo y su consecuente necesidad de poder maniqueo. Así los miembros fanáticos de un mismo grupo político defienden sus ideales y se unen en una lucha inevitable de odio y destrucción, ya que la ideología del otro que es diferente, le es intolerable. El fanático puede ser un sujeto muy culto e ilustrado y aún así mantiene su personalidad narcisista maniquea. Desde allí, en una posición de poder político se dispone a alterar las leyes a su conveniencia: Primero para mantenerse en el poder y segundo para satisfacer sus propios ideales y lograr perseguir con éxito y destruir al otro diferente. Recordemos que este otro es el portador del mal.

El fanático tiene certeza y está convencido de tener toda la razón en la ejecución de sus conductas. Este aspecto de la vida pública de los fanáticos muestra la patología delirante de su conducta visible. El fanático no es pues un delincuente común. Los fanáticos como todo ser narcisista maniqueo: no tolera la incertidumbre, ni las opiniones contrarias. Los fanáticos creen en la verdad única y en la eternidad de sus ideales. Es común oír por radio o leer los mensajes en la prensa o en las vallas públicas, cuando afirman que: Su verdad se impone para siempre. Basta recordar el enunciado de aquel Tercer Reich: Que duraría mil años. O el actual en Venezuela: ‘El socialismo-21 por siempre’. El fanático aún cuando cambie de bando por razones de conveniencia, siempre mantiene su estructura mental narcisista maniquea. Allí estará a la espera de una nueva oportunidad para asaltar el poder y proceder a limpiar el mundo de lo que el narcisista maniqueo cree es la maldad imperante y lo hará a través del ejercicio del odio y de la destrucción.

Cuarto: Fundamentalismo

El fundamentalismo igualmente se sostiene en la intolerancia del ser. Su origen se encuentra en el narcisismo maniqueo y la dificultad del Ser para sostener la alteridad. Es necesario aclarar que existe una diferencia teórica psicoanalítica entre el fanático y el fundamentalista. El fanático puede actuar y existir solo. El fanático es un narcisista maniqueo que no tolera la diferencia con sus ideales. Así el fanático racista, sigue siendo un fanático racista, aún cuando este solo. El fundamentalista es diferente. Es un narcisista maniqueo, con sus propios ideales, pero que tiene un defecto estructural adicional.

Tiene una carencia adicional relativa al ‘nombre del padre’. Esta carencia específica se alivia con una suplencia. La suplencia como mecanismo mental es un tapón: una especie de ortopedia psíquica que obtura la falta. Le da coherencia a su existir. Esa suplencia [tapón] tiene el efecto de unir los tres órdenes psíquicos [RSI] y así permitir su funcionamiento mental.

En el fundamentalista esta suplencia tiene que ver con sus ideales los cuales tienen que ser compartidos con un grupo y sobre todo con un líder. Aparece así un fenómeno que es cercano a la Fe. La admiración y la creencia ciega en el líder adquieren en el ser fundamentalista: característica de Fe. Esa Fe es lo que funciona como una suplencia.

Esta Fe es del orden de la identificación. El fundamentalista esta en fusión, en simbiosis, no solo con sus ideales, sino también con la persona de su líder y en extensión con el grupo fanático. El amor extremo a sus ideales y a su líder lo puede llevar a la violencia extrema. Este fundamentalista es capaz de morir a voluntad [de suicidarse]. Es capaz de morir con tal de realizar un acto de limpieza homicida múltiple, un acto con la intención de matar a todos los enemigos posibles: que naturalmente son los depositarios del mal, los que son diferentes. Estos seres fundamentalistas narcisistas maniqueos son los candidatos a ser bombas humanas suicidas, desgraciadamente tan frecuentes hoy día.

  1. Consideraciones adicionales
  • Efectos de la impunidad

En los códigos ancestrales de Hammurabi y de Moisés: queda establecida claramente la conducta correcta y aceptable para los seres humanos. Posteriormente a lo largo de la civilización va a aparecer durante el Imperio Romano: la novedosa Ley Romana [Derecho Romano]. Ley escrita en planchas de metal y transportables a las regiones conquistadas. Luego en 1800 aparece el código napoleónico francés. Estos códigos son la base y van a establecer los derechos civiles y penales modernos. Allí queda establecida la idea de que violar el código conlleva un castigo o pena, la cuál va a ser determinada por la corte de Justicia. El criminal debe ser llevado al sistema de justicia para su debido juicio, con derecho a la defensa.

Resulta que existen sociedades que protegen a los criminales y no los llevan a la corte de Justicia. Aún sabiendo que son criminales. Se trata de una sociedad de cómplices que da nacimiento a un sistema corrupto. Así nace la impunidad. Son los delincuentes y criminales que se saben intocables para la justicia. La impunidad y la ausencia de límites al delito, introducen una forma primitiva de angustia oceánica aniquilatoria que desorganiza la textura social de la comunidad. La sociedad como un todo corre el riesgo de comenzar a irrespetar las prohibiciones y leyes sociales.

El sujeto delincuente desafía una y otra vez a la sociedad civil en la búsqueda desesperada de límites. Al no encontrar estos límites va a seguir desafiando una y otra vez con delitos cada vez más graves hasta conseguir el límite inconscientemente deseado.

  • Lógica del castigo

En psicoanálisis existe lo que comúnmente llamamos la lógica del castigo. La idea fundamental plantea que el castigo debe estar de acuerdo y en relación, al tipo y magnitud del delito o crimen cometido. El propósito del castigo la puesta o instalación de un límite y debe ser pedagógico, más que punitivo. Aún cuando ambas cosas son a veces inseparables. El castigo debe ser algo que sea asimilable por el Yo del infractor. Es la única forma como se beneficia del castigo. De esa manera al asimilarlo, se convierte en algo pedagógico. Si no es así el castigo se convierte en un trauma. Algo no asimilable. En muchos códigos penales se insiste en que el castigo debe ser adecuado a la magnitud del delito o del crimen. La idea principal es que el castigo se va a convertir en una puesta de límites para los deseos delictivos del sujeto.

  • Lógica de la prevención

El sadismo y el masoquismo humano [como energía de pulsión] son algo natural. Esto quiere decir que el sujeto tiene una tendencia natural al sadismo y al masoquismo. En la infancia se adquiere la capacidad de reprimir, sublimar o renunciar, al deseo incestuoso y parricida, que está presente en todos los seres humanos. La cultura establece los límites aceptables a la pulsión. El niño para socializarse y entrar en la cultura, tiene que introyectar por vía de las identificaciones parentales las prohibiciones básicas. Cuando esto falla aparecen defectos estructurales en la constitución del SuperYo. Es el origen de los sujetos con carencia de sentimientos de culpa [psicópatas].

La sociedad establece los límites de la pulsión. El sujeto aprende a tolerar la frustración de sus deseos, prohibidos por la cultura. La ley familiar y luego la ley social [código penal] define y establece claramente esos límites a la pulsión. La moral cristiana ofrece una ayuda enorme al establecer estos límites y se fundamenta en el código original de Moisés. Esta moral cristiana establece los límites de la pulsión y define los ideales de la conducta civilizada. Se basa en la creencia en Dios y coincide con el código civil penal. Más allá de la ley moral se encuentra la ética. La ética descansa en los valores e ideales propios de cada individuo. La ética es algo personal. La moral es social y compartida.

  • Lógica de las pandillas

Las pandillas o colectivos violentos, quienes a veces se agrupan por razones políticas o religiosas, están constituidas por sujetos principalmente fundamentalistas. Como ya dije previamente el fundamentalismo se sostiene en la intolerancia del ser. Su origen se encuentra en el narcisismo maniqueo y en la dificultad del ser para sostener la alteridad. Como ya dije existe una diferencia teórica psicoanalítica entre el fanático y el fundamentalista. El fanático puede actuar y existir solo. El fanático es un narcisista maniqueo que no tolera la diferencia con sus ideales. Así el fanático racista, sigue siendo un fanático racista, aún cuando este solo. El fundamentalista es diferente. Es un narcisista maniqueo con sus propios ideales, pero que tiene un defecto estructural adicional. Tiene una carencia adicional relativa al significante: nombre del padre. Esta carencia específica se alivia con una suplencia. Es decir un tapón, una especie de ortopedia psíquica que obtura, que tapa, la falta y que le da coherencia a su existir. Esa suplencia [tapón] tiene el efecto de unir los tres órdenes psíquicos [RSI] y así permitir su funcionamiento mental.

En el fundamentalista esta suplencia [tapón] tiene que ver con sus ideales, los cuales tienen que ser compartidos con un grupo y sobre todo con un líder. Aparece así un fenómeno que es cercano a la Fe. La admiración y la creencia ciega en el líder adquieren en el ser fundamentalista característica de Fe: esa es la suplencia. La pertenecía al grupo [pandilla o colectivo] hace de tapón. Esta Fe es del orden de la identificación. El fundamentalista esta en fusión, en simbiosis, no solo con sus ideales, sino también con la persona de su líder y en extensión con el grupo fanático. El amor extremo a sus ideales y a su líder lo puede llevar a la violencia extrema. Este fundamentalista es capaz de morir a voluntad [de suicidarse]. Es capaz de morir con tal de realizar un acto de limpieza homicida múltiple. Un acto con la intención de matar a todos los supuestos enemigos posibles, que naturalmente son los depositarios del mal. Es decir los que son diferentes. Estos seres fundamentalistas narcisistas maniqueos son los candidatos a ser bombas humanas suicidas.

  • Los criminales en serie

Los criminales en serie actúan bajo una creencia personal. Sufren de ideas delirantes. Es decir sus ideas tienen certeza y están convencidos de sus creencias. Son sujetos con una organización psicótica de la personalidad, quienes han sufrido carencias y traumas infantiles graves, generalmente de orden sexual. Actúan sin tener una motivación realista lo cual dificulta su captura ya que no tiene un motivo racional para los crímenes que comenten. Muchas veces quedan impunes por muchos años.

  • Los homicidas ocasionales y la defensa personal

Existen una variedad de crímenes que ocurren sin intención y son llamados culposos. Muchas veces se trata de conductas negligentes, irresponsables, bajo el efecto del alcohol y otras drogas, en donde realmente no había la intención primaria de matar a un semejante. Otras veces son crímenes cometidos en defensa de la familia, de la propiedad y de la misma persona. Son llamados: en defensa personal.

BIBLIOGRAFÍA

FREUD, S. [1913]: Tótem y Tabú

Obras completas, Volumen 13, Amorrortu. Buenos Aires, 1968

VELAZQUES, J. [2012]: Entrevista a Jairo Velasquez, alias Popeye.

Internet Youtube. http://www.youtube.com/watch?v=vQ5qKNgZQyg

LANDER, R. [2014]: Lógica de la intolerancia

Aparece en: Psicoanalisis, Teoría de la Técnica.

Ed. Psicoanalítica, Caracas [2014]

[1] El libro Tótem y Tabú constituye la iniciativa de Sigmund Freud para aplicar la teoría psicoanalítica a la antropología. Encuentro que la idea que lo motiva es que se podría establecerse una analogía entre el desarrollo de las sociedades primitivas y el desarrollo individual del psiquismo humano. La tesis central de este libro queda expresada en la hipótesis de que existiría un origen común al Totemismo y a la exogamia: ambos determinados por el conflicto entre el deseo y la prohibición. La ambivalencia que caracteriza la relación con el padre sería estructuralmente análoga al conflicto mítico que daría origen a la cultura: el asesinato de un padre originario perpetrado por la horda de los hermanos. La cena totémica del padre asesinado simboliza también la internalización del padre y de la Ley del padre [su autoridad]. Así la cultura y el Superyó tendrían según Freud un origen estructuralmente paralelo. El texto de Freud trata de buscar una explicación al tabú por el cual ciertas tribus primitivas desarrollan un temor supersticioso al homicidio y al incesto. El tótem es una figura que representa la unión de un grupo, no por lazos consanguíneos, sino por pertenecer a la misma matanza paterna representada en la imagen totémica. Esta imagen totémica puede ser un animal, una planta o una fuerza natural: como el rayo o el fuego. Esta figura totémica representa los lazos familiares de un grupo. Estos lazos provienen de una culpa-inconsciente común que impide que se pueden contraer relaciones sexuales entre los miembros del lazo, ya que eran consideradas incestuosas y por lo tanto prohibidas. El totemismo representa la metáfora de la matanza del padre. La creación del Tótem redime al criminal: al desarrollar la adoración al símbolo de lo que representa al padre. Este Tótem es adorado y honrado con una comida ceremonial totémica. El símbolo de su cuerpo y de su sangre es ingerido por el criminal y su grupo para lograr el perdón. Las semejanzas con los cultos religiosos modernos es evidente. Sorprende las similitudes a pesar de haber transcurrido varios millones de años. Freud sostiene que el inconsciente es atemporal y estas costumbres se repiten con los cambios necesarios para adaptarse a la cultura de turno.

[2] Mesopotamia estaba ubicada entre los ríos Éufrates y Tigris [Irán de hoy día]. Disfrutaba de tierra fértil y de un clima favorable, alejado del bloque de hielo del norte. Algunos arqueólogos consideran que allí estaba la figura mítica del Jardín del Edén. Se supone y existen evidencias arqueológicas que confirman que ese fué el sitio donde se desarrolló la agricultura por primera vez. Anterior al desarrollo del cultivo del arroz en China [en el Rio amarillo].

[3] El Código de Hammurabi fue creado en el año 1760 a. C. por el Rey de Babilonia: Hammurabi. Es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de textos jurídicos creados en la antigua Mesopotamia. Allí en ese código se introduce la ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente. Entre otras recopilaciones de leyes que se encuentran en otros códices más antiguos: el Códice de Ur [2050 a.C.], el Códice de Eshnunna [1930 a. C.] y el Códice de Lipit-Ishtar [1870 a. C.]. Ellos también crearon leyes. A menudo se lo señala como el primer ejemplo del ‘concepto jurídico’ de que algunas leyes son tan fundamentales, que ni un rey, tiene la capacidad de cambiarlas. Las leyes escritas en piedra eran inmutables. Este concepto aún se mantiene en la mayoría de los sistemas jurídicos modernos. Previo al Código en piedra, la administración de justicia recaía en los sacerdotes, quienes a partir de los Códigos en piedra, escritos en lengua Acadia, pierden ese poder.

[4] En la Biblia [escritura sagrada de judíos y cristianos] el profeta Moisés, aproximadamente 1250 antes de Cristo, recibió directamente de manos de Yahveh [Dios]: ‘escritas con su dedo’ una lista de mandamientos que los israelitas debían respetar. Fueron llamados los Diez Mandamientos. De acuerdo con las escrituras sagradas, Moisés subió al Monte Sinaí y permaneció en su cima cuarenta días y cuarenta noches, al cabo de los cuales, Dios le entregó escritos en dos tablas de piedra: los Diez Mandamientos. Cuando bajaba del monte, vio al pueblo judío, ayudado por su hermano Aaron, adorando a un ‘cordero pagano’. Moisés enfurecido, rompió las tablas de piedra. Posteriormente pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él un convenio, un pacto, una alianza. Entonces el Señor ordenó a Moisés que tomara dos lajas de piedra y en ellas escribiera de nuevo los Diez Mandamientos del pacto. Los mandamientos divinos contenidos en la Torá son muy numerosos: 613 de acuerdo con el cómputo judío. Se le ha dado una significación especial a los diez que constituyen el tratado que Dios selló con el pueblo elegido en el curso del éxodo y que escritos en piedra entregó a Moisés en el monte Sinaí. Las dos fuentes principales de este conocimiento están en los libros bíblicos del Éxodo y Deuteronomio. En el Libro del Éxodo aparece otro texto muy antiguo, considerado por los antiguos rabinos israelitas, como uno de los que mejor expresa las ordenanzas de Dios al celebrarse la Alianza. Los que redactaron estos antiguos textos bíblicos posiblemente conocían antiguos códices de mandamientos, redactados algunos siglos antes de ellos, escritos en otras culturas y lugares.

[5] Adorar a un solo Dios fue introducido en la cultura egipcia –antes de Moisés– por el Faraón Akhenaton quien ordenó amar a un solo Dios: Aton [el dios Sol]. Esta orden da origen al monoteísmo. Su hermano menor y sucesor: el Faraón Tutankamon, regresó a la adoración de Amón y de otros muchos dioses, introduciendo de vuelta el politeísmo. Este politeísmo era algo que favorecía a la casta de los sacerdotes, para su correspondiente prosperidad económica: más dioses, más ministerios, más dinero. Habían sido los sacerdotes quienes contribuyeron con la muerte misteriosa de Akhenaton y favorecieron el ascenso de Tutankamon. Casi todos los vestigios y testimonios construidos en piedra y dejados por Akhenaton: fueron destruidos por los sacerdotes. Enterrada y semi-destruida, se logró rescatar en excavaciones arqueológicas, el famoso busto de Nefertiti, esposa de Akhenaton, actualmente en el Museo Arqueológico de Berlín. El busto fue descubierto el 6 de diciembre de 1912 por el egiptólogo alemán Ludwig Borchardt. Se encontró en las excavaciones hechas en el estudio del escultor real Tutmosis en Amarna, en la ribera oriental del río Nilo, célebre por ser el enclave donde se edificó la famosa ciudad destruida de Akhenaton.

[6] http://www.youtube.com/watch?v=vQ5qKNgZQyg

Sicario de Pablo Escobar

 

[7] Aquí me permito citar una nota periodística que coincide con este planteamiento: Carlos Raúl Hernández en el Diario El Universal del 2 de Marzo del 2014 escribió: ‘Uno de los más pertinentes pensadores del momento: Ian Buruma, hace un análisis que es válido para el miembro de un colectivo paramilitar bolivariano, para un camisa negra italiano, un camisa parda alemán nazi o un guerrillero colombiano. Dice Buruma: se trata de un sujeto incapaz de construir una vida decente y que por eso odian a quienes lo logran. Los regímenes fascistas o comunistas rescatan fracasados de su letrina moral. Los hacen distribuidores de violencia y con eso dan una razón a sus existencias. Son así aporreadores, torturadores, saqueadores, asesinos, violadores, dispuestos a cualquier crimen que falsamente llaman revolucionario. Reptantes porque su condición moral lo és y su oficio es la máxima expresión de la ruindad. Abusan de ‘gente indefensa’ y sigue… Ian Buruma es un escritor y académico Holandés. Desde 2003 es Profesor distinguido de la cátedra de ‘Democracia, Derechos Humanos y Periodismo’ en el ‘Bard College’ de New York City.

[8] http://www.youtube.com/watch?v=rsetrWlpwZk

http://www.youtube.com/watch?v=mW62tZLaDFM [Film completo HOTEL RUANDA en español de 1 hora y 56 minutos]

 

 

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