FENÓMENOS ELEMENTALES

FENÓMENOS ELEMENTALES

Rómulo Lander [Caracas]

El fenómeno elemental es un fenómeno mínimo que caracteriza a la estructura psicótica esquizofrénica estabilizada. Son detectables en la entrevista. Son de difícil lectura y reconocimiento ya que son casi imperceptibles y requieren de una habilidad clínica especial para detectarlos. El concepto de <fenómenos elementales> fue introducido por Jacques Lacan en 1955. No fueron sistematizados por él en ningún texto, pero se mencionan en sus dos textos escritos sobre la psicosis: aparecen en su seminario de <Las Psicosis> de 1955 y en su importante escrito <De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis> presentado en 1956.

En lo personal he aislado seis tipos de fenómenos elementales:

(a) El empuje a ser el otro sexo

(b) La ausencia del shifter

(c) El otro como la cosa en sí

(d) La genitalidad sin sujeto

(e) El mar de Goce

(f) La ambigüedad en la escogencia de objeto sexual

  • El empuje al otro sexo

Jacques Lacan lo describió y dijo que era el empuje a la mujer [a ser mujer]. El sujeto constituido con una estructura psicótica esquizofrénica va a tener dificultades en establecer su identidad sexual. Sabemos que la identidad sexual humana es: precoz, ya que se adquiere temprano en la vida. Es aprendida por identificación al discurso de los padres: que nominan al niño en su género sexual. El pequeño se sabe varón o hembra [identidad sexual adquirida] tiene convicción y certeza y es irreversible después de cierta época. Esto ocurre entre los cuatro y los cinco años de edad. El sujeto psicótico esquizofrénico compensado o estabilizado, va a tener dificultades en esta certeza y presenta ambigüedad en su identidad sexual. A veces sujetos varones refieren que partes o aspectos de su cuerpo son de mujer y viceversa. No es un problema transexual. Conocen y aceptan su sexo, pero aseguran tener en su cuerpo aspectos del sexo opuesto. Esto es observable en la clínica del psicótico estabilizado, que funciona con una envoltura neurótica.

Un analizando mío afirmaba que al caminar la parte posterior de su cuerpo, <que él no podía ver> era de mujer. Supe de otro analizando que al correr estaba convencido <que corría como una niña> es decir como una mujer y no podía evitarlo. Estos fenómenos tienen que ser cuidadosamente evaluados sin concluir apresuradamente, ya que la presencia en la clínica de uno u otro fenómeno elemental, puede llevar al analista al error de creer que está trabajando con una estructura psicótica, cuando no es así.

(b) Ausencia de shifter

La idea del Shifter fue tomada por Lacan de una propuesta del lingüista ruso Román Jakobson. Originalmente es una figura de la sintaxis gramatical. Lacan la toma libremente para referirse a una dificultad en la producción del discurso en el psicótico esquizofrénico. Yo la entiendo y la utilizo de la siguiente manera: Es una capacidad del yo de deslizar el significante, de hacer metonimia en el discurso, en la relación con el otro. La presencia del shifter, que en español significa ‘embrague’, va a permitir que el sujeto neurótico no-esquizofrénico pueda bromear, vacilar en el decir, zafarse del discurso del otro, e incluso pueda mentir. La ausencia del shifter, introduce una rigidez en el discurso con escasa o nula flexibilidad. Muestran una marcada dificultad de relacionarse con el otro. Dificultad de establecer un <lazo social>. Constituye lo que Lacan llamó un fenómeno elemental en la estructura psicótica.

Lacan decía que estas estructuras son incapaces de mentir. Lo cual dificulta la relación social, al impedir la necesaria hipocresía social. Para mentir se necesita el shifter, es decir el deslizamiento del significante. Precisamente el neurótico se caracteriza por su capacidad de mentir. La rigidez de discurso debido a la ausencia de shifter no tiene nada que ver con la rigidez de las ideas obsesivas. Por eso ha sido llamada <la marca esquizofrénica>. Muy difícil de detectar en la entrevista. Solo se detecta en la espontánea descripción de la relación con el otro, donde existe la tiranía o dominio del discurso del otro del inconsciente, escenificado en el vínculo social. Un analizando pasaba enormes dificultades para pedir una café marrón en medio de una abundante clientela del café donde solía asistir. Finalmente se indignaba y la pedida del café, en medio de tanta competencia, se convertía en un acto de violencia inapropiado.

(c) El otro como un amo

Esta dificultad tan especial con el deslizamiento del significante por la dificultad en el uso de la metonimia en el lenguaje, provoca una tiranía del otro, sobre el sujeto. El sujeto con una estructura psicótica se relaciona con el otro, sin relativizar la relación social. Percibe al Otro como si fuera su amo. El sujeto queda atrapado en un discurso tiránico o también llamado por mí <discurso de dominio> que no es el <discurso del amo> que Lacan describiera en sus ya clásicos cuatro discursos [2]. Muchas veces el <discurso de dominio> instala en la transferencia un vínculo tiránico donde el analista es percibido como inflexible y dominador. A veces provoca un impasse psicoanalítico.

(d) Genitalidad sin sujeto

 

La organización sexual del sujeto que tiene una estructura psicótica esquizofrénica: es precaria. Como ya vimos, la identidad sexual es deficiente y extraña. Existe como ya vimos el empuje a ser el sexo opuesto, en donde el sujeto cree tener partes físicas del otro sexo. La escogencia del objeto sexual también puede ser deficiente lo cual produce una cierta ambigüedad en el objeto sexual que excita. Las dificultades en la relación con el otro aparecen dentro del orden del lenguaje. Como ya he descrito dificulta la relación de amor que es generalmente unidireccional, platónica y autista.

Es importante aclarar que en esta estructura psicótica existe la capacidad para la entrega pulsional sexual con orgasmo. Sin embargo viven la experiencia sexual como un autómata. El partenaire, la pareja, refiere haber tenido una experiencia sexual rara, como tener sexo con un robot. A estos sujetos les es muy difícil mantener una relación de romance, precisamente por la ausencia del shifter y viven su vida sexual utilizando encuentros ocasionales con profesionales del sexo con las cuales tienen una sexualidad orgásmica de tipo robótica.

(e)  El mar de goce

El Goce es concepto introducido por Lacan y refiere a <un monto de sufrimiento> en el sujeto. No tiene nada que ver con el masoquismo Freudiano. El sujeto al estructurarse en el lugar del otro y en una falta constitutiva no podrá evitar participar, durante toda su vida, de un cierto monto de sufrimiento o goce. Este goce tiene como fin mantener la estabilidad psíquica. Lacan lo llamó <Goce> [Jouissance] inspirado en el texto freudiano que plantea un ‘Más allá del Principio del Placer’.

La estructura psicótica con todas sus insuficiencias constitutivas tiene un incremento enorme en el monto de goce necesario para mantener su homeostasis o equilibrio psíquico. Lacan lo denominó <el mar de Goce del psicótico>.

(f) Ambigüedad en la escogencia de objeto sexual

Este tipo de sujeto muestra serias dificultades en su capacidad de establecer un sentimiento de identidad sexual que tenga estabilidad y convicción. Igual dificultad va a encontrar con su escogencia de objeto sexual. Así pues en estos casos vamos a encontrar que no hay convicción, ni certeza en la identidad sexual, ni tampoco en la escogencia de objeto sexual. Es cierto que disfrutan del sexo, si se cumplen ciertas condiciones particulares para cada caso. Además disfrutan de una capacidad orgásmica. Sin embargo su funcionamiento sexual dependerá mucho de la demanda del otro. Sus sentimientos de ser hombre o mujer pueden variar según sea el pedido del otro. Sus actos homosexuales o heterosexuales también dependerán de la demanda del otro. Por lo tanto encontramos en la clínica actividad bisexual explicable por una ambigüedad en la escogencia del  objeto de deseo sexual. Hasta aquí con los fenómenos elementales. Veamos ahora otros aspectos importantes:

La producción psicótica

Cuando el sujeto estructurado como psicótico pierde su estabilización, aparecen los síntomas propios de la psicosis esquizofrénica. Aparecen trastornos profundos en la sensopercepción con alucinaciones y trastornos en el pensamiento con la aparición del delirio esquizofrénico. Las alucinaciones representan un regreso desde Lo Real, de aquello que para el psicótico no es simbolizable. El delirio son síntomas curativos, síntomas de restitución, que tienen el propósito de aliviar la angustia de desintegración y de caos. Lacan decía que en ese episodio se habían soltado los tres órdenes de la proposición del RSI, es decir los tres anillos RSI del nudo Borromeo. El delirio intenta anudarlos de nuevo. Es decir el delirio como algo curativo es visto como una prótesis o suplencia imaginaria, que al actuar como un cuarto nudo, anuda de nuevo los tres órdenes [RSI]y le regresa un cierto funcionamiento mental al sujeto.

El fuera de discurso

El delirio es un lenguaje que se encuentra <fuera de discurso>. Un lenguaje donde la letra se puede tomar como cosa. En ese caso la angustia del fuera de discurso, se calma con la aparición de la metáfora delirante. El delirio que se caracteriza por su certeza y que representa un intento de restitución del <fuera de discurso>, trata de lograr una cierta estabilidad psíquica.

Los dos tipos de suplencia

La suplencia refiere a una fabricación psíquica [un constructo] que a veces luce como un síntoma y que pretende mantener unido los tres órdenes [RSI]. La suplencia en el imaginario son creencias fundamentalistas que sirven de grapa o cuarto nudo, entre el Imaginario y el Simbólico. Lo llamamos la prótesis imaginaria. La prótesis imaginaria <sujeta la palabra al lenguaje>. Por otro lado, la construcción delirante con su correspondiente certeza que se encuentra ubicada entre el simbólico y el imaginario, va a funcionar como una suplencia y la llamamos <la metáfora delirante>. Los síntomas dentro del orden de la compulsión: bulimia, anorexia y drogas, pueden estar ejerciendo la función de suplencia. Por lo tanto es necesario tener cautela en el momento de trabajar analíticamente con estos pacientes que esconden una estructura psicótica esquizofrénica. Si se libera del síntoma grapa, es decir se elimina la suplencia, se sueltan los tres órdenes y se puede desencadenar el cuadro clínico psicótico esquizofrénico.

Desencadenante de la crisis psicótica

A veces se hace difícil precisar el desencadenante de la crisis psicótica. La crisis de angustia de un psicótico estabilizado no representa un peligro de desestabilización para ese sujeto. En lo personal he encontrado dos factores desencadenantes de la crisis psicótica esquizofrénica:

(a) Sensibilidad al rechazo

(b) Imposibilidad de ocupar el lugar del padre

Lacan distinguía, la psicosis esquizofrénica, de la paranoia y hablaba de los episodios de paranoia desencadenados por sentimientos de culpabilidad. Freud prefería referirse a la paranoia como consecuencia de los deseos homosexuales reprimidos. Este cuadro clínico de la paranoia a veces denominada <paranoia lúcida> no-corresponde como ya dije con una estructura psicótica esquizofrénica. Además la paranoia lúcida tiene algo inscrito en el lugar del nombre del padre. En los casos que me ha tocado atender encuentro que la paranoia está relacionada y producida por el vínculo con una figura paterna amada pero que surge como un objeto asesino: ‘el padre amado que me mata’.

  • Intolerancia al rechazo

El neurótico tiene una particular capacidad en tolerar la <frustración de su deseo> y el <rechazo del otro>. En cambio el psicótico tiene la particular dificultad de no poder tolerar ninguna forma de rechazo proveniente del otro social. El psicótico va a equiparar al otro de su inconsciente, con el otro social. La presencia del rechazo hace que el otro social fálico, lo deja en la nada. El rechazo puede ser directo o indirecto, explícito o implícito. El sujeto psicótico tiene una particular sensibilidad para detectar la aceptación o el rechazo. La angustia de estar en la nada puede producir el desencadenamiento de un episodio psicótico esquizofrénico.

  • Ocupar el lugar simbólico del padre

El neurótico anhela poder ocupar simbólicamente el lugar del padre. Anhela su recién adquirido falo simbólico. Su temor será siempre de perderlo. El sujeto psicótico esquizofrénico, compensado y estabilizado, cuando ocupa en el lugar fálico simbólico [lugar de autoridad social] el cual es el lugar del padre, se le hace intolerable. Por estar forcluído [no inscrito] ese lugar en su mente el sujeto psicótico no puede funcionar en ese lugar. La angustia es tan grande que desarma cualquier suplencia imaginaria que tenía instalada antes de la crisis psicótica. Recordemos que el Presidente Schreber inicia su episodio psicótico esquizofrénico, cuando es ascendido a la Presidencia de la corte de Justicia de Dresden, es decir cuando asciende al lugar del padre.

Sentido de la cura

Sabemos que la estructura psíquica inconsciente del sujeto, no cambia de una estructura a otra. No es posible pensar, que una estructura neurótica, cambie a ser una estructura perversa o a una estructura psicótica esquizofrénica y viceversa. El ‘sentido de la cura’ en el análisis está en lograr que el <sujeto se realice a sí mismo dentro de su propia estructura>. Wilfred Bion decía que el objetivo del análisis es <ser lo que se és>. Lacan decía: <actuar en conformidad con el deseo>. Lo cual es lo mismo.  En el sujeto con una estructura psicótica, no puede escapar de ser lo que és. Puede aspirar a la compensación, a la estabilización, a funcionar con un ropaje neurótico. Llegar a ser, un ser que funciona socialmente, algo excéntrico o raro, pero funcional.

Por lo tanto el sentido de la cura está en ayudar al sujeto a restituir una prótesis imaginaria, y por esta vía de la suplencia llegar a una nueva estabilización. La estrategia del analista es especial en estos casos, en los cuales se supone, tienen una estructura psicótica estabilizada. En estos casos es necesario interpretar la transferencia muy poco o nada. Si se hacen interpretaciones el analizando estabilizado se pueden sentir acusado, o algo peor: rechazado.

Es preferible estar muy atento a las necesidades de reconfirmación de sus actos de afirmación que lo mantienen estabilizados. El analista puede hacer intervenciones que reordenan y en cierta forma repiten lo que el analizando ha tratado de decir. Por ejemplo: <Ud. me dice que está muy disgustado con su madre> que en cierta forma es lo mismo que el paciente acaba de decir. Esta estrategia afirma su decir al provenir de la voz del otro y contribuye a su estabilización.

[2] En el <Discurso del Amo> el sujeto aparece después que ha hablado. El sujeto que ya habló, aparece en su decir, como un amo. Es el <efecto> de su discurso lo que lo ubica como un Amo. En el <discurso de dominio> antes de hablar, el sujeto percibe al <otro social> como un amo, sin mediar el efecto del decir.

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