ACTING OUT Y ENACTMENT

ACTING OUT Y ENACTMENT

Rómulo Lander [Caracas]

En 1914 Freud escribe su conocido trabajo titulado ‘Recuerdo, repetición y elaboración’. Allí aparece descrito por primera vez un nuevo concepto psicoanalítico denominado en alemán agieren y que fuera traducido al inglés como acting out. En español se conserva el anglicismo y nos referimos desde entonces al agieren como un acting out. Allí Freud define el nuevo agieren como una repetición en contraposición a la capacidad de recordar. Aparece como un empuje a repetir el pasado infantil, en acto, sin recordarlo. Es decir sin tener consciencia de los motivos de dicho acto. Esta repetición la hace dentro del encuadre analítico, a través de revivir experiencias emocionales reprimidas de la infancia, ya sea con la figura del analista, o con diversos aspectos del encuadre. Al repetir en acto con el analista, queda así establecida una estrecha relación entre el agieren y la transferencia. Este agieren fue entendido entonces como un acto que reemplaza la habilidad del analizando para recordar el pasado infantil. Esto ocurre cada vez que durante el tratamiento el analizando está en posición de resistencia: Actúa para no recordar. Así eran las cosas en 1914. Este enfoque del agieren como resistencia contribuyó a que el concepto deslizara inevitablemente a tener un significado peyorativo. Para ese entonces el agieren era un obstáculo en la cura, un algo que no era bienvenido, de allí que le fuera otorgada esa característica equivocada: descalificatoria y peyorativa.

La ampliación del concepto

El mismo Freud en 1940 en su trabajo póstumo Esquema del Psicoanálisis plantea una ampliación de este concepto, cuando dice que el término agieren entendido como un acto de repetir, para aliviar, sin saberlo, asuntos del pasado infantil, puede presentarse fuera del tratamiento, fuera del encuadre y fuera de la transferencia con el analista. Desafortunadamente este cambio introducido por Freud en el concepto de agieren abrió la puerta para que el término comenzara a usarse, para calificar cualquier conducta inapropiada, disruptiva e inesperada, que el paciente pudiera presentar, dentro y fuera del encuadre analítico. El término acting out comenzó así a ser vulgarizado. Conductas neuróticas impulsivas, obsesivas, contra-fóbicas y delictivas: pasaban a recibir el calificativo equivocado de acting out. Claro que estas conductas tienen un origen y un fundamento inconsciente, pero no eran en sentido estricto: ‘sin saberlo, una repetición, de un conflicto del pasado, recién activado’. Es importante afirmar claramente que no toda conducta neurótica es un acting out. El rescate de la pureza del concepto, tardó muchos años en llegar y sobretodo de perder esa característica equivocada descalificatoria y peyorativa.

Un ejemplo clínico

Lawrence Inderbitzin en su trabajo de 1988 nos presenta un breve pero muy claro ejemplo clínico: describe el caso de una mujer que repetidamente se duerme en el diván durante su hora de análisis. Poco a poco este fenómeno fue entendido, no como un acting out resistencial simple, sino como un intento de re-vivir experiencias tempranas no verbales. El analista comenzó a entender este fenómeno de dormir como un valioso síntoma expresado en el contexto transferencial. Se trataba de un síntoma instalado que requiere de trabajo analítico y no algo que puede ser dejado de lado como una simple resistencia al análisis. Resultó ser que la paciente estaba evitando con el dormir, tomar conciencia de sus deseos amorosos y sexuales con la figura del analista. A la vez estaba reproduciendo un hecho del pasado, la figura tranquilizadora del padre, que le cuida el sueño sentado fuera de su cuarto. No todos los casos de ‘agieren’ en transferencia son tan amables. Muchos otros casos de acting out repiten en transferencia, sin saberlo, escenas traumáticas, crueles, aparatosas y dolorosas del pasado infantil. Introducen en el análisis momentos violentos, agresivos, descalificatorios, provocadores, tensos y difíciles con la figura del analista. Estos actos que parecen desafiantes, ponen a prueba la capacidad analítica y la tolerancia del analista.

Lo valioso del acting out

Como hemos visto en el ejemplo precedente, el acting out muchas veces es muy útil en el trabajo analítico. La conducta expresada en estos actos, muchas veces incomprensible, es una forma de obtener información de lo que el paciente no es conciente y asunto de lo cual no puede presentar en palabras. Estos actos tienen tanto valor como el trabajo de los sueños, que como sabemos nos permite conocer algo de lo inconsciente en cada paciente. El acto muestra aspectos de la vida mental que el paciente no puede poner en palabras. Muchas veces es la única forma de mostrar en acto, lo que no puede ser: ni recordado, ni olvidado. En este sentido el ‘acting out’ pasa a ser algo valioso en el proceso analítico. Especialmente aquellos analistas que trabajan con niños y adolescentes, ellos saben que cada sesión está llena de actos que hablan sin utilizar la palabra. Son verdaderos acting out, de los cuales el analista o el terapeuta de niños se convierten en expertos trabajando y traduciendo a palabras el sentido de estos actos extraños e inesperados. Recordemos a la pequeña Rita de Melanie Klein quien en sus cuatro anos, que se apartaba repetidamente al rincón de cuarto de terapia para orinar el cojín. Melanie Klein le interpretaba el acting out: ‘quieres orinarte en mi por la rabia que me tienes’. O cuando Rita exigía a Melanie Klein que la puerta del cuarto se quedara abierta para poder observar la presencia de su madre en la sala de espera. Melanie Klein le interpretaba el acting out: ‘tienes miedo que te mate si la puerta está cerrada’.

Un acto sin sujeto

Hoy día podemos decir que el acting out refiere al acto realizado por el sujeto sin conocimiento de lo que motiva dicho acto. No hay conciencia de la razón, ni del propósito del acto realizado. En este caso del acting out, el drama del pasado infantil y el deseo que hay en él, se imponen y el acting out habla por si-mismo fuera de conciencia. Se trata entonces de un acto sin sujeto. Lacan insistía en el Seminario 10 sobre la angustia, que en el acting out el sujeto con su acto sale de la escena. Para mí esto quiere decir que el acto, en el acting out, es un asunto privado. Las consecuencias del acto afectan solo al sujeto que lo ha producido y por eso sale de la escena. El acto suicida realizado sin conciencia del porque lo hace, afecta solo al suicida, quien a través de este acto, pierde su vida y sale de la escena.

El pasaje al acto

El Pasaje al acto en inglés enactment es diferente al acting out. Sin embargo, no está tan alejado uno del otro, ya que ambos son expresión de una forma de repetición y de una actuar con cierta pobreza de consciencia.

Primera diferencia: La característica de tener cierta consciencia de lo que motiva el acto, establece una primera diferencia. Por lo tanto el pasaje al acto refiere al acto conciente que se realiza después de una lucha con la angustia: expresión del conflicto del pasado infantil, entre el deseo y la prohibición. Refiere a un acto realizado por un sujeto con capacidad de pasar a la acción, después de vencer la inhibición y la angustia. Lacan dice en el mismo Seminario 10, ya citado, que se trata de un acto con sujeto.

La segunda diferencia: Esta es muy importante y establece el hecho de que el acto envuelve inevitablemente al otro. Me refiero al deseo del otro. El enactment o pasaje al acto es un acto fabricado entre dos sujetos deseantes. El pasaje al acto [enactment] es un acto en el que el analista se encuentra comprometido en su deseo ya que ha producido una respuesta suya propia en acto. Igual sucede con el pasaje al acto realizado fuera del encuadre analítico. Allí existe otro, a quien va dirigida la acción.

Si el otro no existe, no responde, o no se involucra, entonces no existe el pasaje al acto. Pasa a ser un acto como síntoma: una contra-fobia o un acto obsesivo, o quizás un acting out. Esto último va a depender de la claridad de consciencia de la motivación al acto. Lacan decía en el Seminario 10, que en el pasaje al acto el sujeto se queda en la escena. Esto lo entiendo de la siguiente forma: El acto al involucrar al otro, quien responde con otro acto, se transforma en un asunto entre dos y así se mantiene un drama en escena.

La apertura del espacio

Muchas veces escuchamos el debate de la participación del analista, en el pasaje al acto o llamado enactment. Algunos opinan que es el analista, el que inicia o da pie para que se produzca el pasaje al acto’del paciente. El ejemplo que he escuchado refiere a las consecuencias de la transferencia amorosa y erótica. Es el analista en que con sus actos en sesión, permite o abre un espacio, a que esta transferencia sea actuada en la realidad. Entonces, según esta manera de pensar, el establecimiento de una relación amorosa entre la dupla analítica conlleva un pasaje al acto iniciado o con participación del analista.

El acto del analista

El acting out o el pasaje al acto pueden presentarse dentro de la cura analítica en otro contexto diferente. Durante la conducción de la cura y muchas veces dependiendo del tipo de patología con la cual estamos trabajando, el analista se encuentra con los límites del simbólico y por lo tanto con la ‘ineficacia de la interpretación’. Es decir, el analista se tropieza con ‘el desfallecimiento de la palabra’. Ocurre cuando la interpretación correcta es completamente ineficaz. Por ejemplo: un paciente que presenta una seria inhibición fóbica, que le impide atender su trabajo o sus obligaciones académicas. Entonces en ese momento puede ocurrir o surgir un acto ortopédico del analista, quién le sugiere o a veces le ordena al paciente, que realice determinada acción o acto. El paciente en identificación transferencial con su analista, procede y realiza para su propia satisfacción, el acto. Este acto cae dentro del capítulo del ‘pasaje al acto’. Propongo que el analista ejecuta su ‘acto ortopédico’ al entrar en simetría con su paciente. La simetría transferencial lo lleva a una identificación inconsciente con su paciente. Desde ese lugar de simetría es de donde aparece el acto ortopédico que en este contexto es entendido como un pasaje al acto del analista.

La tercera afirmación

El acting out forma parte de las vicisitudes normales del desarrollo de la personalidad en la tercera afirmación del sujeto. Podemos decir, desde el punto de vista estructural, que en la constitución de la psique ocurren tres momentos de afirmación del sujeto. Esta afirmación fue llamada por Lacan, siguiendo el vocablo en alemán que uso Freud: la Bejahum. La primera afirmación constitutiva primera Bejahum aparece cuando el llanto del bebé es transformado en un llamado, lo cual ocurre cuando este grito es respondido por el otro. La segunda afirmación [Bejahum] ocurre cuando el niño en el periodo anal utiliza el no en forma insistente y repetida para afirmar su deseo. La tercera afirmación constitutiva aparece cuando el adolescente tiene la oportunidad de transgredir la ley del padre. Esta trasgresión ocurre por vía del acto y expresa un movimiento bienvenido de lucha por la autonomía. Generalmente se trata de un acting out del adolescente que es necesario y bienvenido.

Otras veces el acting out adolescente expresa una forma de aliviar sus tensiones interiores, a las cuales no tiene acceso con la comprensión del orden simbólico. Solo le queda entender a posteriori sus actos inesperados e irreflexivos. Un ejemplo clínico: Un adolescente en serio conflicto con sus padres decide abandonar su casa. Este acto de separación, de la vivienda de sus padres, puede entenderse como un ‘acting out’ o como un ‘pasaje al acto’. Todo depende de la capacidad de consciencia del adolescente en relación a los motivos para esta separación y de la posibilidad de envolver al otro en este acto. Si el acto de abandonar la casa es impulsivo, irreflexivo, producto de una agresividad ambigua e imprecisa, donde el adolescente dice que se siente prisionero y no comprendido, entonces yo diría que no tiene muy claro las razones de su partida del hogar. En ese caso estamos ante la presencia de un ‘acting out’. El cual podría ser muy valioso para entenderse a si mismo. Pero si el adolescente plantea las graves dificultades que tiene con la figura de un padre abusador, violento y peligroso para la vida y la integridad física del joven, y nos cuenta las múltiples veces en que han tratado de solventar este problema por otras vías, entonces existe una clara consciencia de la dimensión del problema familiar y su partida de la casa, es comprensible y necesaria. En ese caso estaríamos hablando de un ‘pasaje al acto’.

Algo adicional

Podría ser útil mencionar antes de terminar dos aspectos adicionales al problema del acting out. El primero se refiere a la diferencia que existe entre el pensamiento y la acción. El segundo refiere a los elementos de actualización de los aspectos infantiles que aparecen en la transferencia, la cual a su vez está presente en el acting out.

En relación al primer punto: insisto en que desde el punto de vista del efecto y las consecuencias, no es lo mismo, el pensamiento y la acción. Propongo insistir en que en el acting out y en el pasaje al acto se requiere de la presencia de un acto motor, es decir de un pasar a la acción. La pura palabra no constituye la presencia de un acting out. La palabra tramita en ese caso un síntoma neurótico, pero no un acting out. A su vez el acting out visto como una acción motora sacude con su efecto de hecho consumado al sujeto. Este sacudón puede llevar al sujeto a la toma de consciencia.

Aquí aparece el segundo punto: Cuando el sujeto es empujado por la pulsión, a repetir en acto, algo no tramitado o no resuelto de su pasado infantil y se produce la acción, el acting out, es decir el hecho consumado ya realizado, produce el efecto de una toma de consciencia y podríamos pensar, que el drama del pasado infantil ha sido actualizado y comprendido con sus correspondientes efectos en el sistema de ideales del sujeto, todo esto a través de la toma de consciencia. En este caso el acting out ha tenido una función favorable al sujeto, puede decirse, que ha habido una actualización de su realidad psíquica.

 

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