40 AÑOS DE HISTORIA EN PSICOANALISIS

40 AÑOS DE HISTORIA EN PSICOANALISIS

Rómulo Lander [Caracas] 2014

Tengo que admitir que llevo más de cuarenta años de práctica psicoanalítica en Latinoamérica y eso me permite tener una visión histórica del asunto. Esta visión refiere a la progresiva evolución del análisis en latino América. Aquí solo haré mención a puntos sobresalientes, sin profundizar mucho, ya que estas observaciones pretenden ser breves.

Me gradué de médico en 1962 y fue cuando hice el Post-grado de Psiquiatría clínica en la Universidad Central de Venezuela. Inmediatamente continué en el Post-grado de Psiquiatría Infantil en Harvard University. Allí en Cambridge inicie mi primer análisis personal que duró de tres años del Post-grado. Regrese a Caracas e inicié mi formación psicoanalítica dentro de los estándar de la IPA. Estaba entonces bajo los efectos de lo ocurrido con nuestra cultura durante las décadas de los años sesenta y los setenta. La guerra de Vietnam estaba en su apogeo: la ofensiva TET de 1967. Recordemos que en esos años apareció el movimiento de la contracultura, que entre otras cosas nos llevó a la liberación de los estrictos tabúes sexuales de la época anterior. Esta liberación fue introducida por la recién llegada píldora anticonceptiva y por los nuevos valores sexuales y culturales ofrecidos por el movimiento hippie y por el uso generalizado de las drogas psicodélicas, que para ese entonces no estaban penalizadas, ni se conocían con claridad sus peligros.

Todos estos cambios estaban íntimamente unidos a la aparición en el mundo de los famosos <circuitos integrados>. Esta invención del chip que aparece en 1958, fue la obra del ingeniero electrónico Jack Kilby de Texas Instrument y luego ganador del Premio Nobel en el año 2000. Esta novedad tecnológica fue lo que hizo posible la creación de los instrumentos musicales electrónicos, que a su vez dieron vida a la música Rock en la década de los años 60 y 70. Esta música con sus mensajes transformadores e incendiarios, propios de la contracultura, llegó a todas partes del mundo y produjo efectos enormes en la juventud de esa época. Recordemos que estamos hablando de la época de la anti-psiquiatría surgida inicialmente en Londres, del anti-Edipo surgido en Paris, del movimiento humanístico en psicología, que apareció en los Estados Unidos. Fue la época de la aparición de los <Nacional Training Laboratories> [NTL] en New England y de la convulsión social que produjo la expresión directa de emociones. Emociones presentadas y expresadas en el Primal Scream o llamado <grito primario> introducido primero por Arthur Janov en los Ángeles y luego por Daniel Casriel en New York.

Era la época de la célebre comunidad del <Instituto Esalem> en el Big Sur de la costa californiana, allá a  orillas del océano pacífico, con sus baños termales y sus terapias nudistas. Fue allí donde tuve el privilegio de conocer el sitio donde el psicoanalista alemán Fritz Perls introdujo sus novedosas ideas sobre lo que luego se llamaría la <Terapia Gestalt>. También fue la época de la aparición de las <Comunidades Terapéuticas> iniciadas en 1956 en <Synanon> en Los Ángeles, costa oeste de los Estados Unidos. Seguida por la comunidad <Daytop> que apareció en la ciudad de New York y luego por la Comunidad del <Kingsley Hall> en Londres, iniciada por el controversial psicoanalista inglés Ronald Laing. También fue la época cuando el norteamericano Kenneth Cooper en 1967 puso el mundo a trotar, con su pionero, convincente y famoso libro, titulado <Aerobics>. Fue la época del redescubrimiento de las propuestas hasta entonces prohibidas del genial psicoanalista vienés Whilhem Reich [discípulo directo de Freud y Ex-director del Instituto de Psicoanalisis de Viena]. Reich ya anciano había fallecido durante un encarcelamiento injusto en una prisión norteamericana en Lewisburg [Filadelfia] en 1957. Sus propuestas fueron afortunadamente rescatadas y reintroducidas por su destacado discípulo Alexander Lowen en su recién fundado <Instituto Bioenergético> ubicado en Park Avenue de la ciudad de Nueva York. Siguiendo las ideas de  Whilhem Reich, Alexander Lowen replanteó la teoría y la técnica del diagnóstico de los biotipos corporales y del trabajo sobre los bloqueos musculares crónicos. Él la llamó: <Terapia Bioenergética>. Estas novedades y cambios van a permitir la introducción junto con los trabajos de Moshe Feldenkrais e Ida Rolf: las nuevas terapias de acción directa sobre el cuerpo y sobre el aparato muscular, tales como el Rolfing y la Integración Postural. Es la época en que las <Terapias de Grupo> se convirtieron en una forma efectiva, rápida  y dramática de ayudar al otro a tomar consciencia de sí mismos. Era la época en que la cocaína era una droga casi desconocida, al igual que era desconocido para las masas, fuera de Asia, el budismo y las artes marciales. Fue la época en que se comenzó a popularizar el uso de la marihuana y de los alucinógenos de libre distribución.

En las décadas de los ochenta y noventa nuestro mundo cultural cambiaría de nuevo en forma dramática. En esa época apareció en el mundo <la computadora> con las dos pioneras: Radioshak computer y Apple II computer, las cuales no tenían pantalla. Para trabajar era necesario conectarlas a una pantalla de TV. Apareció el Nintendo y sus video-juegos, los cuales hicieron un efecto tremendo en el desarrollo de los jóvenes de entonces. Luego aparece silenciosamente la internet en 1970 y la Web en 1990.[1] La TV por satélite y la globalización fue su consecuencia inevitable. De allí en adelante el mundo y sus costumbres ya globalizadas van cambiando aceleradamente. Día a día cambian: la cultura, los valores y las costumbres, delante de nuestros propios ojos. Se definen claramente las nuevas fuentes de riquezas: El tráfico de drogas ilícitas, el comercio salvaje del petróleo, la transformación del deporte comercial en un mega negocio global con su correspondiente corrupción, el comercio ilegal intenso de equipos sofisticados militares, la intensa comercialización vergonzante [no-ética] de los psicofármacos, el tráfico vicioso de capitales [con sus cómplices ilustrados que alteran las regulaciones gubernamentales]. Todo esto dará origen a las crisis económicas mundiales, propias del siglo 21 y pasan a formar parte de nuestro mundo cultural actual.

Las cinco sesiones semanales: Para nosotros los analistas formados en los años sesenta y setenta del siglo 20, la frecuencia usual y ordinaria de sesiones era de cinco sesiones por semana, preferible a la misma hora y con una duración de cincuenta minutos. Esa frecuencia resultaba cómoda, útil y ciertamente facilitaba el desarrollo del proceso analítico. Las cinco sesiones semanales en diván permitían un ritmo diario de trabajo analítico que favorecía la asociación libre y la regresión dentro de la sesión. Nosotros como candidatos podíamos en esa época pagar tranquilamente y completo [sin descuentos] los honorarios profesionales, sin que eso representara motivo de preocupación. En ese entonces no existían las crisis económicas mundiales. No existía la globalización, ni existía la Web. Tampoco existía la crisis del psicoanálisis. Esos eran años donde no había esas turbulencias económicas que hoy afectan a todo el globo. Ahora los tiempos han cambiado y la práctica del psicoanálisis ya no es la misma.

Las características de la oferta psicoanalítica y las variaciones en la práctica han ido apareciendo de acuerdo a las nuevas teorías y las nuevas realidades citadinas y sociales. Así aparecen hoy en día, de forma rutinaria, los análisis condensados [cinco horas de análisis repartidas en tres días de trabajo], análisis por teléfono con frecuencia usual y análisis por Skype. Estas nuevas tecnologías abren la posibilidad del dialogo analítico a distancia. Se pueden usar aún dentro de una misma mega-ciudad, debido al grave factor tráfico. Por esta misma razón del tráfico, existen analizandos que mantienen sus cuatro sesiones, con dos visitas semanales al analista, haciendo dos sesiones pegadas en cada visita.

Los cambios: La observación cuidadosa nos dice que lentamente han cambiado muchas cosas. Me refiero no solo a la necesidad y capacidad de actualizarnos, que nos lleva a cambios en la técnica, sino también el tipo de pacientes que acuden a nuestros consultorios. Por ejemplo: vemos muchos analizandos con serios problemas de déficit, es decir con carencias afectivas tempranas. Estos son analizandos que muestran patologías narcisistas serias, patologías del vacío, núcleos autistas[2], patologías de la soledad, que se manifiestan en diversas formas clínicas. También hemos observado que la situación social y económica ‘seriamente desmejorada’ de los analistas y de los candidatos, ha producido efectos en el interés por la formación y en el número de candidatos en los Institutos de Formación de muchos países. El problema del desempleo, las limitaciones económicas creadas por la estagflación [inflación con disminución de ingresos] han comenzado a hacerse cada vez más generalizadas. Todos estos elementos son del orden de Lo Real.[3] Estos elementos hacen su efecto en el momento de decidir la frecuencia semanal de sesiones y también el uso regular del diván.

La alta frecuencia: No hay duda que el trabajo en alta frecuencia, de cinco sesiones semanales en diván, va a facilitar el trabajo analítico para ambos miembros de la dupla. Pero ocurre que por razones económicas esa oferta es simplemente imposible de proponerla e implementarla. Ni siquiera para los análisis didácticos porque los candidatos no tienen como pagarlo, aún con tarifas especiales reducidas. Así vimos que poco a poco, se fueron reduciendo las cinco sesiones, a cuatro sesiones semanales. Años después, se redujo aún más la frecuencia de los análisis didácticos a tres sesiones semanales. Lo cual fue necesariamente aceptado para muchos Institutos de Psicoanálisis. De tres sesiones en adelante lo llamamos: alta frecuencia. Ocurre que en la práctica privada donde no intervienen los requerimientos del Instituto de Psicoanalisis, se ofrece y se realizan análisis de una y dos sesiones semanales, con éxito. Los analistas han aprendido a trabajar con analizandos en baja frecuencia. Según mi experiencia y observación estos analizandos de baja frecuencia son los más numerosos. Encuentro que en estos análisis la transferencia se despliega igual, la posibilidad de trabajarla sigue igual, pero en mi opinión, la reducción de la frecuencia semanal, enlentece el proceso analítico y además pone un límite en la posibilidad de hacer regresión intrasesión, tan necesaria en el acceso al material inconsciente y en la apertura a la posibilidad de cambio psíquico. Sin regresión y sin una experiencia emocional, el cambio psíquico se obstaculiza. El drama es el siguiente: o el analista acepta trabajar en baja frecuencia, con las limitaciones que esto implica o el paciente no puede ser atendido.

La Transferencia: Otro aspecto de la práctica que ha cambiado refiere al tipo de trabajo que se hace con la transferencia. Hace cincuenta años era muy común el trabajo automático transferencial del ‘aquí-ahora-conmigo’ que alguna o muchas veces, no correspondían con las asociaciones del analizando. En esos muchos de casos no se ameritaba una interpretación transferencial. Este tipo de interpretación transferencial automática crea un peligro. El peligro consiste en deslizar a una banalización del trabajo de la transferencia. Afortunadamente eso ha cambiado. Ahora se hace un trabajo selectivo y más preciso de ‘cuando y como’ hacer la interpretación transferencial. No es automática. Poco a poco apareció la diferencia clara que existe entre: ‘interpretar la transferencia’ e ‘interpretar desde la transferencia’. Soy de los que piensan que ‘la interpretación de la transferencia’ es un poderoso instrumento de trabajo. Es poderoso porque refiere y moviliza elementos inconscientes pre-verbales del analizando. Son elementos presentes y evidenciados en la relación de transferencia. Al señalar estos elementos se produce un torbellino emocional [los afectos] en el analizando. Esta movilización es muy efectiva para abrir el camino al cambio psíquico. Quisiera añadir un elemento más: la relación del analista con su analizando tiene dos aspectos. Uno, el comúnmente llamado contratransferencial que es una respuesta a la transferencia del analizando. El otro, refiere a la propia transferencia del analista, que refiere a sus elementos infantiles reprimidos, movilizados por los significantes ofrecidos en la asociación libre por el analizando.

La interpretación sigue siendo la herramienta más importante del analista. Sin embargo la ‘forma de interpretar’ ha cambiado en manera significativa. Hace cincuenta años el analista le revelaba al analizando ‘a través de la interpretación’ lo que lo que el analista pensaba estaba reprimido en la cadena significante evidenciada en la asociación libre o en la conducta del analizando. Hoy en día eso se hace mucho menos. Se usa más ‘la pregunta analítica’ que bien planteada le permite al analizando descubrir por sí mismo los elementos reprimidos. Este método es más efectivo y eficaz. Produce mayores efectos en la mente del analizando.

Lugar y posición del analista: La posibilidad de diferenciar claramente el ‘lugar de la escucha’ y la ‘posición del hablar’ del analista ha permitido definir las características analíticas de cada uno de esos dos sitios. Por un lado, la escucha del analista es privilegiada: es confidencial, está libre de juicio de valor y es una escucha sin memoria. Esto va a permitir que aparezca la atención flotante y la neutralidad en la mente del analista. Por el otro lado, cuando el analista decide ‘hablar’ lo hará para interrogar el inconsciente del analizando. Lo hará para que sea el analizando el que descubra su verdad reprimida y así el analista logra que el analizando encuentre su verdad perdida sin que se obture la necesaria búsqueda interminable. Es necesario que la búsqueda se relance a nuevos significantes reprimidos y así sucesivamente. Por esta vía aparece la abstinencia del analista que se expresa en la ausencia del deseo del analista.

El uso de psicofármacos: El desarrollo reciente de las neurociencias y por ende de la psicofarmacología es algo que ha ocurrido en forma rápida en los últimos veinte años. Hace cincuenta años atrás los psicofármacos eran muy limitados en su número, eficacia y selectividad. Los analistas médicos de esa época no prescribían psicofármacos y referían a los psiquiatras aquellos pocos pacientes que se mostraban agitados y violentos. Hoy en día las cosas son muy diferentes. Ahora existe abundante oferta de psicofármacos que ofrecen calmar la angustia, los populares ataques de pánico, la depresión, las fobias, la paranoia, las obsesiones, los delirios y la agitación. Son psicofármacos muy selectivos, poderosos en su efecto y de fácil acceso. Solo basta comprarlos y tomarlos. Su efecto de mejoría sintomática es visible y rápido. Ahora bien, todo esto significa, que en los años actuales, estamos en la era de los avances en las neurociencias y psicofármacos.

Pero hay algo que los psicofármacos no pueden ofrecer al sujeto: ‘el conocimiento de sí mismo’. Para acceder a ese conocimiento se requiere de una motivación y de un dialogo muy especial. Se requiere del dialogo con el analista. Este es un dialogo sincero, confidencial, que transcurre sin juicio de valor y que tiene un propósito: que el sujeto se conozca más a sí mismo. En la época actual de constantes descubrimientos en la ‘nano-tecnología’ existen nuevos instrumentos ultrasensibles de medición, que ha hecho posible la medición en sangre de los distintos neurotransmisores.[4] Esto es algo reciente que no era posible de medirse hace diez años.

Desgraciadamente estos descubrimientos de las neurociencias han impulsado la aparición de un nuevo paradigma psiquiátrico biológico. Este nuevo paradigma se basa en una premisa que considero equivocada, la cual dice: La salud mental se fundamenta en el equilibrio de los neurotransmisores. Así pues la alteración de los neurotransmisores significa la alteración de la salud mental del individuo. Para complicar más las cosas y aumentar la negación de la existencia del sujeto del inconsciente, debo decir que este nuevo paradigma psiquiátrico considera, que para llegar a un diagnostico correcto se requiere de dos cosas: Primero un cuidadoso estudio de los síntomas psiquiátricos. Y segundo conocer los valores sanguíneos de los diversos neurotransmisores. Una vez se ha obtenido el diagnostico se procede a un tratamiento especifico farmacológico, que tiene el propósito de restablecer el equilibrio perdido de los neurotransmisores. En este nuevo paradigma psiquiátrico biológico, la historia personal y sobre todo la historia de infancia del sujeto, no tienen ninguna importancia. El dialogo sincero y en confidencia con el paciente han perdido para la psiquiatría biológica toda significación. Para el nuevo paradigma lo único que interesa es restaurar el equilibrio de los neurotransmisores utilizando la combinatoria acertada de algunos psicofármacos.

Pero resulta ser que la causa del desbalance en los neurotransmisores es: (a) el trauma Psíquico (b) el conflicto psíquico y (c) las carencias afectivas de infancia. O sea, aquí planteo que los neurotransmisores alterados ‘no son la causa’ de los problemas sino ‘su consecuencia’. Insisto en que para lograr y mantener esta estabilidad mental neurobiológica se requiere de conocerse más a sí mismo. El sujeto debe conocer y comprender la naturaleza de su trauma, de su conflicto y de sus carencias, conocer la naturaleza de su ser y en lo posible ‘aceptarse tal como és’. Esos traumas, conflictos y carencias, son la verdadera causa de la alteración de los neurotransmisores. Este ‘conocimiento de sí mismo’ es algo que los psicofármacos solos y por si mismos no pueden ofrecer.

Esto es una realidad que nos lleva a la aparición de un nuevo problema que no existía antes: nos lleva a la aparición de una contradicción en la práctica clínica psicoanalítica. Me refiero a la posibilidad de trabajar en análisis [con analizandos] que simultáneamente y sin necesidad, se están medicando. Este es específicamente el punto en discusión y el motivo de muchos debates actuales.

La selección de candidatos: En los institutos afiliados a la IPA se realizaba hace sesenta años un proceso de selección de candidatos que era muy particular. Siempre he encontrado que este proceso de evaluación para el ingreso terminaba siendo ejecutada con criterio psiquiátrico. Los trabajos publicados en las décadas de los años sesenta en relación a este particular proceso de selección, muestran como estos analistas utilizan un razonamiento psiquiátrico de diagnostico. La discusión en esos trabajos era determinar el tipo de patología psiquiátrica que resultaba inaceptable para los Institutos de Psicoanalisis de la época. [5] [6] Así encontramos trabajos donde se recomienda no aceptar para la formación a los aspirantes que presentan problemas depresivos, psicóticos, tendencias maniacas, psicopáticos, conductas homosexuales y rasgos orgánicos. Este criterio de selección psiquiátrica fue progresivamente cuestionado con buenos argumentos psicoanalíticos en el curso de los años siguientes.

La novedad proponía utilizar criterios psicoanalíticos para determinar el tipo de mecanismos mentales que el aspirante utilizaba en su diario vivir: primitivos o no. Eso era lo importante de determinar. Así, poco a poco, se fue aclarando cuales eran las verdaderas habilidades que un aspirante debía tener para ser aceptado/a en la formación psicoanalítica. Habilidades que eran independientes de sus posibles patologías psiquiátricas. Así se llegó a considerar que la bonhomía y honorabilidad ética personal, eran necesarias en un aspirante. Lo más importante era la capacidad natural para percibir los elementos del inconsciente que aparecían en el material clínico de un paciente. Esas eran las verdaderas habilidades fundamentales que había que detectar en el aspirante. Poco a poco se entendió la existencia de una diversidad sexual ‘sin patología’ que abrió las puertas a nuevos tipos de candidatos. El problema que surgió era en cómo detectar la presencia de esas habilidades.

En esa época antigua era usual que además del curriculum profesional, que incluía los grados universitarios, se solicitara un ensayo breve que sobre su vida debía escribir el aspirante. Luego se hacían dos o tres entrevistas de selección con analistas experimentados del Instituto. La experiencia mostraba que ese procedimiento resultaba insuficiente para detectar la presencia de esas habilidades del aspirante. Fue entonces que con el propósito de detectar habilidades naturales para trabajar con el inconsciente, se implementó adicionalmente, realizar con el aspirante varias supervisiones de material clínico. Estas supervisiones debían ser realizadas por el aspirante con analistas de diverso nivel de experiencia. La diversidad en la experiencia de los analistas resultaba ser una variable valiosa. Presentar material clínico resultaba ser revelador de la forma como trabaja el aspirante y de sus capacidades naturales de percibir el inconsciente. Eso resultó de gran ayuda en el proceso de selección. Pero es necesario admitir que este método tiene sus deficiencias y limitaciones. A pesar de que permite detectar correctamente las buenas habilidades de captar lo inconsciente, también permite que estos candidatos puedan ocultar con éxito problemas paranoicos graves. Así hemos observado, lamentablemente a posteriori, que estructuras psicóticas paranoicas delirantes han sido seleccionados como candidatos y han logrado terminar con éxito su formación. Estas paranoias lúcidas graves son irrecuperables y pueden florecer de tal manera, que van a impedir su participación en la vida institucional, aún cuando algunos continúan con su práctica privada.

La transferencia de trabajo: Para profundizar un poco en este problema se hace necesario mencionar el lugar que ocupa lo que comúnmente se denomina las transferencias que aparecen en la institución. A veces la transferencia entre analistas, en la institución, es responsable de los errores de selección. Esto se refiere al fenómeno de transferencia que ocurre en los evaluadores con aspirantes recomendados o supervisados o a veces analizandos de analistas con mucho prestigio en la institución. La claridad para evaluar estos aspirantes que están silenciosamente respaldados por analistas de prestigio, desata una transferencia de trabajo [7] en el evaluador, lo que origina la perdida de la claridad de pensamiento, con disminución de la percepción de la realidad en el evaluador.

En las tres regiones geográficas de la IPA existe una variedad de requisitos formales que reflejan la cosmovisión de cada región y de cada país. Por ejemplo durante muchos años en USA, hasta la década de los años ochenta, solo se permitía el ingreso a la formación psicoanalítica a los aspirantes médicos. Hoy en día en USA se aceptan médicos y Psicólogos. En Europa siguiendo la tradición directa de Freud se aceptaban y se siguen aceptando, aspirantes no médicos, llamados laicos. En Argentina, que fue el lugar de inicio del Psicoanalisis en Latinoamérica, inicialmente solo se aceptaban aspirantes que fueran médicos. Hoy en día en Argentina también aceptan aspirantes psicólogos. Muchas sociedades en Latinoamérica siguieron ese mismo curso. Otras no lo hicieron y adoptaron el modelo europeo de aceptar aspirantes laicos. Así algunas sociedades en Latinoamérica están abiertas a aceptar cualquier profesión universitaria, siempre y cuando el aspirante muestre poseer las habilidades naturales necesarias de poder reconocer los elementos del inconsciente.

El didacta vitalicio como categoría de la institución: Recordemos que fue en 1922 cuando Max Eitingon introdujo el nuevo modelo de entrenamiento con sus tres aspectos clásicos: Análisis personal, Seminarios oficiales y supervisión oficial. Pero no fue sino años después, ya pasada la segunda guerra mundial, en el año de 1957, cuando bajo la Presidencia de William Guillespie, se crea la categoría de Analista Didacta vitalicio. Los Estatutos & Reglamentos de las sociedades más antiguas reflejan los privilegios y el poder que recaía en estos Analistas Didactas.[8] Con el tiempo se mostró que esta jerarquía artificial otorgaba una ‘autoridad de decisión’ exagerada, a quien a veces no la merecía. Esto dio origen a serios malestares dentro de las instituciones. Aparecieron conflictos insolubles que llevaron a rupturas institucionales. Como una consecuencia de esta situación, las sociedades se dividían y nacían nuevas instituciones, dentro de una misma ciudad.

Generalmente la redacción de nuevos ‘Estatutos & Reglamentos’ escritos para esas nuevas sociedades, reflejaban mejorías administrativas notables. Allí se corregían defectos legales que existían en las antiguas sociedades. En esos ‘Estatutos & Reglamentos’ se actualizaban y revisaban requisitos y derechos para con los miembros. Todo esto llevó a un proceso natural evolutivo de mejoría. Pero esto no ocurrió en todas las instituciones. Por ejemplo en más de la mitad de las instituciones psicoanalíticas del mundo [60%], todavía el analista didacta vitalicio representa dentro de la institución una ‘categoría de miembro’ con privilegios que no aplican a los otros miembros de la misma Institución. En el cuarenta por ciento de las restantes instituciones del mundo, esa categoría  dejó de existir. Fue sustituida por la función didactica otorgada por tiempo limitado.[9] En esos institutos dejó de existir el analista didacta vitalicio.

El analista interesado en ejercer la función didactica solicitaba al instituto dicha función. En los reglamentos están claramente definidos los requisitos y los pasos para adquirir dicha función. En algunas instituciones esto es algo sencillo. En otras aún hoy en día, no lo és. Se requiere de la solicitud de la función didactica sea aprobada previamente por el consejo de didactas. Como pueden observar el consejo de didactas retiene un poder de decisión que podría ser cuestionable. Una vez adquirida la función didactica esta es válida por cinco años. En ese momento se debe solicitar su renovación al instituto. El proceso para la renovación por otros cinco años está igualmente definido en los Reglamentos. Generalmente el interesado debe demostrar en esa re-evaluación que mantiene una práctica y un pensamiento psicoanalítico y que sus capacidades mentales están intactas.

Los requisitos de egreso es un asunto que amerita discusión y actualización en muchos institutos de Latinoamérica. Es usual que estos requisitos exijan al candidato estar solvente con la institución, haber cumplido a satisfacción las supervisiones y los seminarios oficiales y además haber continuado con el análisis didáctico hasta el momento que la dupla analítica lo considere necesario. Algunos institutos exigen un trabajo de egreso que sea teórico-clínico y que el candidato pueda mostrar su forma de ejercer el acto analítico. En otros Institutos este trabajo de egreso no es un requisito, pero este requisito es solicitado para ingresar en la Sociedad Psicoanalítica. En este paso es donde se ubica el problema del egreso. Por lo siguiente. Existen candidatos que no presentan el trabajo de egreso. Otros si lo presentan y con facilidad. Pero existen los que pasan meses y años en preparación de un trabajo que nunca presentan. Por lo tanto, esos candidatos no egresan del instituto y no ingresan a la Sociedad, quedando en un limbo. Quedan allí en ese limbo aún después de haber cumplido satisfactoriamente una formación que está basada en el trípode de Eitingon. Pregunto a todos ustedes y digo lo siguiente: si el candidato esta solvente con la institución y ha mostrado a la satisfacción de todos sus profesores de seminarios y a sus supervisores oficiales, sus buenas capacidades analíticas y su experticia en conducir un análisis, entonces, porque no egresarlo oficialmente, sin requisito de un trabajo adicional. Igual si el instituto lo ha egresado, es porque el instituto considera que es capaz de ejercer a satisfacción su práctica analítica. Entonces, en ese caso, no está justificado poner obstáculos al ingreso a la sociedad. Bastaría la solicitud de ingreso de un candidato formado por la misma sociedad, para proceder a ser miembro de dicha sociedad. Siempre me he sorprendido del altísimo número de candidatos en el limbo, cosa que ocurre en las tres regiones de la IPA.

Referencias

[1] Internet es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP de alcance mundial. Sus orígenes se remontan a 1970 cuando se estableció la primera conexión de computadoras, conocida como Arpanet, la cual apareció en forma experimental entre tres universidades de USA. Uno de los servicios que más éxito ha tenido en la Internet ha sido: la World Wide Web [WWW o llamada Web]. Es habitual la confusión entre ambos términos. La WWW es un conjunto de protocolos que permite de forma sencilla la consulta remota de archivos de hipertexto. Este fue un desarrollo posterior realizado en 1990 y utiliza a Internet como medio de transmisión.

[2]  Propuesta de Esther Bick [Londres].

[3] Me refiero al concepto lacaniano de Lo Real: aquello que no conocemos y que no está atravesado por el significante. Aquello que nos sorprende. Una vez que Lo Real se hace presente y nos toca, entonces se convierte en La Realidad. Sugerencia de lectura: ‘Experiencia subjetiva y lógica del otro’ de Rómulo Lander, especialmente el capitulo 12: ‘Los tres órdenes y la proposición borromea’.

[4] Un neurotransmisor es una bio-molécula que transmite información de una neurona a otra neurona consecutiva. Ambas neuronas están unidas mediante una sinapsis. El neurotransmisor se libera en las vesículas ubicadas en la extremidad de la neurona pre-sináptica durante la propagación del impulso nervioso. Atraviesa el espacio sináptico y actúa cambiando el potencial de acción en la neurona siguiente post-sináptica. Los principales neurotransmisores son: acetilcolina, dopamina, noradrenalina, serotonina, GABA, glicina y el glucamato.

http://www.uprm.edu/biology/profs/velez/neurotrans.htm

[5] ‘The Teaching and Learning of the Selection Process’. Stanley Weiss and Joan Fleming (1979), Annual of Psychoanalysis: vol.7: pages 87-109.

[6] ‘A Critical Digest of the Literature on Selection of Candidates for Psychoanalytic Training’. Phyllis Greenacre (1961), Psychoanalytic Quarterly: Vol. 30:  28-55

[7] ‘Transferencia de trabajo y mística en la institución’ [2011]. Artículo de Rómulo Lander inédito. El tipo de relación que un sujeto mantiene con su trabajo va a estar determinada por las ‘experiencias de infancia’ de cada persona. Disponible en español por solicitud al autor. [rlander39@gmail.com]

[8] ‘Los analistas didactas en el mundo’ [2007]: Artículo de Rómulo Lander. Publicado en la revista electrónica: International Psychoanalysis de la IPA Web page. Disponible en español por solicitud a su autor [rlander39@gmail.com]

[9] Ver trabajo citado ‘Los analistas didactas en el mundo’

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